Animales

Cisne chico

Domingo, 5 September

Por Redacción National Geographic

5 de septiembre de 2010

El cisne chico, blanco como la nieve, cría en el Ártico y migra muchos kilómetros para pasar el invierno en las bahías, lagos y costas del Atlántico y el Pacífico de Norteamérica. La población del este frecuenta la Bahía de Chesapeake y Carolina del Norte, mientras que la del oeste suele migrar a California. Estos animales vuelan unos 6.000 kilmetros de ida y vuelta entre sus distantes hábitats, y realizan esta imponente travesía dos veces al año. Varias subespecies del cisne chico tambin pasan el invierno en Europa y Asia.

A menudo se confunde al cisne chico con el cisne trompetero, ya que ambas especies presentan un aspecto muy parecido. La manera más fcil de distinguirlos es por sus llamadas.

Los cisnes chicos pasan el invierno en el agua y duermen flotando en ella. Son nadadores veloces y potentes. Para alzar el vuelo, corretean sobre la superficie al tiempo que baten las alas. En vuelo, el batir rtmico de las alas del cisne produce un sonido que en su da le mereci el nombre de cisne silbante.

Estas grandes aves se alimentan metiendo la cabeza bajo el agua para arrancar plantas acuáticas, tubérculos y raíces. También comen marisco y se están aficionando al grano y al maíz de las tierras de cultivo.

Se cree que se emparejan de por vida, e inician su relación un año antes de aparearse. Aunque durante el invierno se congregan formando enormes bandadas, para criar las parejas se despliegan por la tundra. El macho y la hembra defienden un territorio de unos dos kilmetros cuadrados.

Para construir sus grandes nidos en la tundra, esta ave usa palos recubiertos con musgo y hierba. Si es posible, los ubican cerca de un estanque u otra fuente de agua.

Las hembras suelen poner cuatro huevos y los incuban durante 32 días mientras los machos vigilan el nido. Protegen a los polluelos del frío y los depredadores, como los enjambres de voraces mosquitos del Ártico. Cuando se les molesta, los cisnes chicos pueden sacar su mal carácter, e incluso son capaces de plantar cara a depredadores como los zorros.

A pesar de los esmerados esfuerzos del cisne chico, toda la temporada de cría depende de los caprichos del clima Ártico. Una helada temprana o una primavera tarda pueden suponer un importante problema para la reproducción. De todos modos, las poblaciones son estables, y en algunos lugares se controla su nmero y se practica su caza deportiva.