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Un serrano pálido explora un arrecife de coral cerca del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales en Panamá. Este pez ha sido marcado con un color individual para registrar su comportamiento durante el desove.

Un serrano pálido explora un arrecife de coral cerca del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales en Panamá. Este pez ha sido marcado con un color individual para registrar su comportamiento durante el desove.

Por Mary K. Hart

El mundo salvaje ofrece muchas curiosidades, pero elhermafroditismo –es decir, la presencia de órganos reproductivos tanto masculinos como femeninos– se encuentra entre una de las más peculiares.

Un ejemplo de ello es el serrano pálido (Serranus tortugarum). Un estudio reciente publicado en Behavioral Ecology sugiere que este diminuto pez de arrecife, que mide poco más de 7 centímetros, tiene la capacidad de cambiar los roles sexuales con su pareja… ¡hasta 20 veces al día! 

Estos peces utilizan una estrategia reproductiva que consiste en subdividir sus puestas de huevos diariamente en “paquetes” y alternar los roles sexuales con su parejareproductiva en secuencias de periodos de desove. 

Este pez muestra un sorprendente compromiso con esta variación de roles sexuales”, explicó Mary Hart, ecologista evolutiva de la Unviersidad de Florida y autora principal del estudio.




Hermafroditas simultáneos

La mayor parte de los hermafroditas cambian de sexo en alguna de las etapas de desarrollo, una estrategia que se conoce como hermafroditismo secuencial. La transformación viene propiciada normalmente por un desencadenante social o conductual, como puede ser la falta de un macho dominante en un grupo social. Sin embargo, el serrano pálido es capaz de producir gametos masculinos y femeninos (esperma y óvulos) de forma simultánea. 

A pesar de que el hermafroditismo simultáneo no es exclusivo de este pez, sí es bastante extraño, particularmente por el hecho de que en estos peces no se da autofecundación. De hecho, la frecuencia con la que cambian los roles sexuales es muy poco común. Hart afirma que la razón por la que cambian tantas veces de sexo sigue siendo un misterio



Sin embargo, su hipótesis es que, mientras los beneficios sean superiores a los costes, esta forma de reciprocidad puede dar una ventaja reproductiva al serrano pálido. El cambio de sexo ofrece a cada pez una compensación por su “inversión” de huevas, permitiéndole fertilizar también las huevas de su pareja. Actuando como macho y hembra, este incrementa sus probabilidades de transmitir sus genes a la siguiente generación

“Se estima que aproximadamente el 2% de todas las especies de peces son hermafroditas, pero los hermafroditas simultáneos son muy poco comunes y se limitan a unas cuantas subfamilias”, explica Eric Fischer, experto en ecología evolutiva en el Congressional Research Service –una especie de “laboratorio de ideas” del Congreso de los Estados Unidos–.

“Además, muchas de las especies restantes de peces hermafroditas son especies pelágicas –es decir, que viven en las capas más profundas del océano–, y su estudio es extremadamente difícil”, añade. 

Este estudio es uno de los primeros en cuantificar los hábitos de apareamientode los serranos pálidos y de otros hermafroditas simultáneos, y proporciona pruebas que corroboran teorías sobre la cooperación sexual entre los peces que ya se habían sostenido durante muchos años.





Unos lazos muy estrechos

Hart pasó seis meses estudiando al serrano pálido en el Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales en Panamá, buceando diariamente para observar a los peces en los arrecifes de coral. Durante el curso de la investigación, también le sorprendió la admirable devoción que profesaba el serrano pálido hacia su pareja

Todos los peces que marqué durante el primer mes estuvieron juntos durante los seis meses que pasé, hasta que uno o ambos desaparecían del grupo social”, explicó Hart.

Pese a no ser completamente monógamos –ya que el apareamiento normalmente se interrumpe por “ojeadores” masculinos que intentan meterse en medio de la pareja– los peces vuelven con su pareja día tras día, durante varios meses seguidos.


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