Animales

Rana diablo

Por Redacción National Geographic

5 de septiembre de 2010

Beelzebufo ampinga, la llamada "rana diablo", es posiblemente la rana más grande que jamás haya existido. Este anfibio del tamaño de un balón de playa, ya extinguido, llegaba a medir 41 centímetros y pesaba unos 4,5 kilos. Habitó en la isla de Madagascar durante el período cretácico tardío, hace aproximadamente entre 65 y 70 millones de años.

Los científicos afirman que esta rana, principalmente terrestre, era posiblemente tan irascible y agresiva como sus parientes vivos de hoy en día, las ceratophrys de Sudamérica. Los biólogos describen a las ceratophrys como depredadores de aspecto repugnante y comportamiento pasivo, siempre ansiosas por atacar y engullir cualquier cosa que pase por delante de ellas. Podemos imaginar que las antiguas ranas diablo atacarían a lagartos, pequeños vertebrados y posiblemente también a crías de dinosaurio con sus enormes bocas y sus potentes mandíbulas.

Los investigadores dieron a conocer la Beelzebufo en febrero de 2008, más de una década después de que se encontraran los primeros indicios de restos fósiles de la especie. Su nombre deriva de la palabra griega Beelzebub (diablo) y de bufo (sapo en latín). Ampinga quiere decir "blindado," y describe el prominente escudo craneal que coronaba la cabeza de la especie.

La presencia de la Beelzebufo en Madagascar plantea a los biogeógrafos una interesante pregunta: ¿Cómo es posible que los actuales descendientes de esta rana gigantesca sólo se encuentren en Sudamérica, en el extremo opuesto del mundo?

La mayoría de los científicos sostienen que Madagascar se separó de África hace aproximadamente 160 millones de años al disgregarse el súper continente de Gondwana, más tarde se separó de India y acabó por convertirse en una isla hace unos 88 millones de años. Pero la Beelzebufo y otros fósiles hallados en Madagascar con características propias de especies sudamericanas sugieren que tal vez Madagascar, América del Sur y posiblemente la Antártida estuvieran conectadas por tierra hace entre 65 y 70 millones de años.