Animales

Tiburón blanco

Domingo, 5 Septiembre

Por Redacción National geographic

5 de septiembre de 2010

El legendario gran tiburón blanco es mucho más temible en nuestra imaginación que en la realidad. Conforme aumenta la investigación científica de estos esquivos depredadores, su imagen como salvaje máquina de matar comienza a desvanecerse.

De los cien o más ataques de tiburón registrados anualmente en todo el mundo, entre un tercio y la mitad son atribuibles al tiburón blanco. Sin embargo, la mayoría no son fatales, y nuevos estudios demuestran que los tiburones blancos, curiosos por naturaleza, estn probando un bocado para luego dejar ir a sus víctimas, en lugar de intentar devorar a humanos. Puede que esta distinción ofrezca pobre consuelo, pero pone de manifiesto que los humanos no forman parte del menú del tiburón blanco.

El tiburón blanco es el pez depredador más grande de la Tierra. De media miden en torno a los 4,5 metros, aunque se han registrado ejemplares que superaban los 6 metros de longitud y los 2.250 kilogramos de peso.

La parte superior del cuerpo es de color gris pizarra para fundirse con el fondo marino de las costas rocosas, pero deben su nombre al color universalmente blanco de su vientre. Son nadadores con forma de torpedo aerodinámico y tienen potentes colas que les permiten desplazarse a velocidades de hasta 25 kilómetros por hora. Incluso pueden salir por completo del agua, emergiendo como ballenas al atacar a sus presas desde abajo.

Estos depredadores, sumamente adaptados, tienen hasta 300 dientes triangulares en forma de sierra, dispuestos en varias hileras, y un excepcional sentido del olfato con el que detectan a sus presas. Incluso disponen de órganos que perciben los minúsculos campos electromagnéticos generados por los animales. Se alimentan principalmente de leones marinos, focas, pequeñas ballenas dentadas e incluso tortugas marinas, además de carroa.

Están presentes en aguas costeras templadas del mundo entero. No existen datos fiables sobre la población del tiburn blanco. No obstante, los científicos coinciden en que su número está cayendo rápidamente debido a la sobrepesca y las capturas accidentales con redes agalleras, entre otros factores, y figuran en la lista de especies en peligro.