Animales

Tigre de Bengala

Domingo, 5 September

Por Redacción National Geographic

Los tigres son los miembros más grandes de la familia de los felinos y son famosos por su potencia y fuerza.

En su momento hubo ocho subespecies de tigre, pero tres se extinguieron durante el siglo XX. En los últimos cien años, la caza y la destrucción de los bosques han reducido la población de tigres de cientos de miles a quizá menos de 2.500. Los tigres son cazados como trofeos, y también por algunas partes de su cuerpo que se usan en la medicina tradicional china. Las cinco subespecies de tigre restantes están en peligro, y se han implantado muchos programas de conservación.

Los tigres de Bengala, también llamados tigres indios, viven en la India. Son la especie de tigre más numerosa y suponen cerca de la mitad de la población de tigres salvajes. Durante muchos siglos han desempeñado un importante papel en la tradición y la cultura de la India.

Los tigres viven en solitario y marcan agresivamente con su olor grandes territorios para mantener alejados a los rivales. Son poderosos cazadores nocturnos, capaces de recorrer muchos kilómetros para encontrar búfalos, ciervos, jabalíes u otros grandes mamíferos. Los tigres usan su característico pelaje para camuflarse (no hay dos tigres con las mismas rayas). Acechan pacientemente y se acercan a sus víctimas con gran sigilo lo suficiente para atacarlas con un salto rápido y letal. Un tigre hambriento puede comer hasta 25 kilogramos en una noche, aunque normalmente no son tan voraces.

A pesar de su temible reputación, la mayoría de los tigres evitan a los humanos, aunque unos pocos sí se convierten en peligrosos devoradores de hombres. Suele tratarse de animales enfermos o incapaces de cazar con normalidad, o que viven en una zona donde sus presas naturales han desaparecido.

Las hembras paren camadas formadas por entre dos y seis cachorros, a los que crían con poca o nula ayuda del macho. Los cachorros no pueden cazar hasta que tienen 18 meses, y permanecen con sus madres durante dos o tres años, para luego dispersarse en busca de su propio territorio.