Usamos cookies en todos nuestros sitios webs para mejorar tu experiencia durante tu navegación. Puedes cambiar la configuración de tus cookies en cualquier momento. En caso de no hacerlo, entendemos que aceptas su uso Pincha aquí para más información

paneles de energía de noticias soloar

paneles de energía de noticias soloar

Photograph by Jack Dempsey, Associated Press

Este artículo forma parte de una serie especial que explora temas relacionados con la energía. Para más información, visite The Great Energy Challenge.

Normalmente, los turistas visitan Ontario para admirar la majestuosidad de las Cataratas del Niágara o respirar el aire fresco del bosque boreal del Noroeste, pero nunca para tomar el sol. Sin embargo, el sol canadiense hace que el pasto crezca lo suficientemente alto como para alimentar el ganado Longhorn que pace en el rancho de Bryan Gilvesey, un emplazamiento pecuario que está migrando totalmente a la energía renovable.

«Me llamó la atención saber que realmente estamos cosechando energía solar en estas praderas», comenta Gilvesey. «Tiene sentido que la energía solar sea la fuente preferente para nosotros los granjeros».

(Relacionado: National Geographic Travel & Cultures: Ontario)

Miles de granjeros de Ontario concuerdan con esa apreciación. Ellos están en la vanguardia de la nueva fiebre del oro, una carrera desbocada para captar los rayos dorados del sol. Ellos se han pasado a la energía solar durante el año pasado, impulsados por una iniciativa gubernamental, distinta a todas las del continente, para impulsar las energías renovables.

Desde octubre de 2009, la Administración de Ontario ha acordado comprar energía de fuentes renovables a un precio que garantiza beneficios. Algunos instaladores afirman que los pequeños proyectos podrían arrojar jugosas ganancias del 20 por ciento o incluso más, ya que se amortizan en 5 años con beneficios anuales netos de al menos 4.000 dólares canadienses por el resto del plazo del contrato de 20 años. En pocas palabras, la provincia se convirtió en la cuna norteamericana de la inversión en energías renovables, tras California.

Más de 23.000 solicitudes para inscribirse en el programa de energías renovables han inundado las oficinas gubernamentales. Las conocidas como «feed-in tariffs», o contratos de compra de energía renovable, surgieron de un amplio programa lanzado por el gobierno del Partido Liberal, que asumió el poder en 2003. La ley de Energía verde de 2009 generó la transición de la generación termoeléctrica de carbón a las renovables de una forma tan rápida que incluso los ecologistas se quedaron boquiabiertos.

«Yo la llamo la política energética de renovables más progresista de Norteamérica en tres décadas», comenta Paul Gipe, autor de varios libros sobre energía eólica y promotor de la aprobación de la ley en el congreso. Él la comparó con las Ley Energética Nacional de EE.UU. promulgada en plena crisis petrolera en la década de los 70.

Saliendo de la oscuridad

Ontario atisbó con terror la profundidad de su crisis eléctrica en medio de una creciente ola de apagones parciales y entre temores de interrupciones prolongadas y generalizadas del servicio eléctrico.

Los habitantes de Ontario se vieron sacudidos por el gran apagón del noreste de 2003, que dejó a 50 millones de personas en Ontario y en el noreste de Estados Unidos sin electricidad durante dos días, con pérdidas estimadas de 6 mil millones de dólares. La debacle de agosto ayudó a los liberales a ganar las elecciones dos meses tras el apagón. «Casi no podíamos mantener las luces encendidas» explicó recientemente el primer ministro de Ontario, Dalton McGuinty a los legisladores.

En lugar de construir plantas eléctricas convencionales, el partido de McGuinty prometió un gran esfuerzo de energías renovables que cerraría todas las plantas termoeléctricas de carbón o petróleo, que en años recientes han suministrado un tercio de la electricidad de la provincia y que son grandes emisores de gases invernadero y contaminación.

El gobierno ha modelado su esfuerzo en función del modelo alemán y de otros países europeos cuyas garantías de compra de electricidad ayudan a estimular los proyectos de energía renovable.

(Relacionado: “Frozen Fish Help Reel in Germany’s Wind Power“)

«En la actualidad, la popularidad del programa de energía renovable significa que Ontario puede cumplir su objetivo de cortar su dependencia del carbón en 2014, aunque algunos quisieran ir más allá», comenta Ben Chin, vicepresidente de la Ontario Power Authority, la agencia gubernamental que gestiona el proceso de conversión energética.

«Ahora el debate se centra sobre un cierre más temprano de las plantas de carbón», añade.

La búsqueda de Ontario para liberarse de la dependencia del carbón significaría que la energía nuclear continuaría suministrando casi la mitad de las necesidades eléctricas de la provincia. La otra fuente principal provendría de la producción hidroeléctrica que Ontario genera desde hace un siglo en las Cataratas de Niágara, con gas natural y energías renovables aportando el resto.

El esfuerzo de energía renovable no está exento de críticas debido a su coste. La tarifa ofrecida por la energía solar es 20 veces más cara de la que se paga por la energía nuclear o la hidroeléctrica. Estas altas tarifas son para proyectos de poca envergadura, los llamados proyectos MicroFIT (por Micro Feed-In Tariff) destinados a viviendas particulares, escuelas y granjas. Estas edificaciones conforman el grueso de esas 23.000 solicitudes, aunque son sólo una pequeña tajada de la producción eléctrica prevista. Los proyectos más grandes, especialmente los aerogeneradores eólicos, aportarán mucha más electricidad.

Sin embargo, las tarifas pagadas por la electricidad de grandes proyectos solares también son costosas si se les compara con fuentes convencionales de energía. Esto se debe, en parte, a la tecnología: el coste de los paneles solares, a menudo, los hace poco competitivos frente a las fuentes de energía convencionales. Y por otra parte, también está la geografía. La poca luz solar de Ontario significa que lleva más tiempo producir energía para vender a la red. Esa situación reduce los beneficios y Ontario se ve en la necesidad de subsidiar las tarifas aún más para estimular la inversión. Incluso la parte sur de Ontario recibe menos luz solar que otros centros de inversión fotovoltaica, aproximadamente un tercio menos que Nevada, por ejemplo, según los datos del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de EE.UU. (NREL).

(Conozca la calculadora de potencial solarde NREL).

El dinero procederá, en principio, de los suscriptores, que ya sufren un incremento de dos dígitos en el coste de la electricidad. Los que respaldan esta iniciativa dicen que no sólo se generará energía limpia, sino que se crearán empleos verdes para 50.000 trabajadores. La provincia tiene previsto sustituir los puestos de trabajo perdidos por la debacle del sector automotriz y de otras industrias de fabricación.

Intentos para realizar compras locales

Ontario impondrá requisitos para que sus proyectos feed-in-tariff utilicen equipos construidos en la provincia. Más de una docena de fabricantes de equipos europeos y americanos han respondido con planes para construir plantas en la provincia.

Ontario también está trabajando para reducir el trabajo de instaladores foráneos que inundaron el mercado, dice Omer Mir, un alto cargo de la empresa Grasshopper Energyde Toronto, nueva empresa del sector fotovoltaico.

Las empresas veteranas de todo el mundo esperan el surgimiento de nuevos programas similares. «Tan pronto surge uno, son las primeras en llegar. Las empresas canadienses son todavía un poco lentas en reaccionar».

Los críticos argumentan que la popularidad de los programas feed-in tariffs demuestra que Ontario paga un sobreprecio por sus energías renovables, que incluyen grandes proyectos eólicos, de biomasa y geotérmicos. La agencia eléctrica de Ontario intenta diseñar unas tarifas que generen un retorno del 11 por ciento a los inversores, aunque puede ser una situación peliaguda que depende del coste de los paneles solares, la instalación y la cantidad de luz solar disponible.

(Relacionado: Solar Power)

Ontario ajustó el programa recientemente, endureciendo las normas y rebajando las tarifas que se pagarían a algunos generadores fotovoltaicos. Los paneles de instalación en el suelo, los más susceptibles de recortes, son los más populares entre los granjeros. Dichos sistemas admiten modificaciones que les permiten moverse durante el día para maximizar la exposición al sol y la energía generada. Aunque pueden ser más costosos de instalar, también producen más energía y el gobierno dedujo que estaban siendo subsidiados en demasía.

No obstante, las solicitudes de Gilvesey y de los otros que adoptaron la tecnología de forma temprana, seguirán recibiendo la tarifa antigua, y él tiene previsto instalar paneles de suelo para su rancho orgánico en el sur de Ontario, situado a unos 30 minutos al norte del lago Erie. Sin embargo, los quiere instalar sobre postes, puesto que teme a los ladrones. «¿Qué mejor forma de proteger los paneles que tener un toro Longhorn debajo de ellos?» pregunta.

También sería una imagen muy bonita, añade el granjero: «Alimentos sostenibles criándose a la sombra de paneles solares».

Share

Noticias Relacionadas

Las noticias más leidas

Juega con los planetas

Postales desde el Espacio

Escala Planetria
  1. Fox
  2. National Geographic Channel
  3. National Geographic
  4. Nat Geo Adventure
  5. Fox Networks
  6. FoxCrime
  7. Viajar