Ciencia

Descubriendo los secretos de las ilusiones y la memoria

Por Redacción de National Geographic

20 de junio de 2016

Michael Sweeney es el autor de Brainworks: The Mind Bending Science of What You See, How You Think, and Who You Are («El cerebro: la ciencia de lo que ves, piensas y eres»), el libro que acompaña Brain Games, la mítica serie de National Geographic Channel. Tanto el libro como el programa convierten al lector/espectador en sujeto de prueba de una serie de sorprendentes experimentos y retos. Aquí, Sweeney nos habla de algunas de las ilusiones ópticas más extraordinarias del libro y de cómo descubrir cómo funciona el cerebro le ha hecho ser más feliz.

¿Resulta natural para ti escribir sobre cómo funciona el cerebro?

A pesar de mi manía de leer lo más posible y hablar con toda la gente que puedo, hay cosas en este libro sobre las que es muy difícil escribir si no eres neurólogo. He tenido que estrujarme el cerebro hasta dolerme, de verdad.

El problema es que ni siquiera la ciencia sabe cómo el cerebro hace lo que hace. Es increíble lo complicado que es. Por ejemplo, lo he hecho lo mejor que he podido para tratar de explicar la percepción de los colores en un lenguaje sencillo, y mi editor movía la cabeza y decía: «buen intento, chaval».

Lo más difícil sobre lo que he tratado de escribir es eso, cómo funciona la percepción del color.

¿Te asusta especialmente algo de lo que hay en el libro?

Hay una imagen de unos círculos azules y amarillos que cuando la miras, parece que se mueven, a pesar de que es una imagen estática. Tu mente te dice que no es posible, que es un dibujo en un papel, y sin embargo, tú lo ves moverse. Tus ojos te dicen una cosa y tu cerebro otra, y no pueden tener razón los dos.

Se trata del fenómeno de la adaptación. Cuando tus conos (células responsables de la visión de los colores) se «cansan» de mirar un mismo color, harán que el cerebro lo vea con menos brillo, al igual que el color al que están asociados, pero [el otro color] al que se asocian (rojo/verde, azul/amarillo) brillará con más fuerza. Ya he dicho que es muy difícil explicar la percepción del color…De repente si un color de un cono empieza a verse más fuerte que antes, puede parecerte que se mueve a medida que el color varía y cambia de un cono a otro. Por eso parece que estos círculos se mueven cuando los miras. Esto se da especialmente en la visión periférica, porque los conos están concentrados en el centro de nuestra visión y más dispersos en los bordes.

Se mueve, pero no se mueve… Me siento como Galileo con esto.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido?

Cuando me puse a investigar cómo se forman los recuerdos, descubrí que se almacenan en distintas partes del cerebro asociadas a las sensaciones iniciales. Así, el color se almacena en un sitio, el sonido en otro y las asociaciones en todos. Cuando recuerdas algo, no coges una cinta de video de un armario, sino que sacas varias piezas de un rompecabezas guardadas en distintos armarios, y reconstruyes con ellas el puzzle.

Lo más sorprendente es que creemos que estos recuerdos son permanentes, pero no lo son.

Cuando rescatas estos trocitos de recuerdos de lugares aleatorios de tu cerebro, se enganchan con otras cosas que asocias con ellos, así que todo está mezclado y podrías rescatar dos trozos que no deberían estar juntos, creando así un recuerdo.

Cuando descubrí eso me quedé alucinado al ver lo fácil que es recordar cosas que creías que sabías, pero recordarlas mal, o que alguien te induzca a pensar algo y ya lo fastidie todo. De hecho, en Nueva Jersey acaban de aprobar una ley que cuestiona el testimonio de los testigos oculares al considerarlo algo más subjetivo.

¿Debería esta información cambiar la forma en la que tratamos nuestra mente y nuestra percepción?

Vivimos en un mundo postmoderno, es lo que les enseño a mis alumnos en la Universidad. Una de las cosas a las que nos enfrentamos es «cómo sabemos lo que sabemos», y no deberíamos fiarnos plenamente de nada de lo que sabemos. El mundo no está ahí fuera, está aquí, ésa es nuestra percepción total.

Si es cierto que estas ilusiones son la prueba de que el cerebro llena vacíos para construir relatos perfectos, entonces el cerebro construye la realidad. Y si eso es verdad, mi realidad es válida para mí, pero puede ser distinta a la tuya, que es válida para ti. Esto podría volver locos a algunos…

Podría decirse, bueno, por una parte soy víctima de estos elementos aleatorios porque es un proceso mecánico, pero yo digo: no, yo soy parte activa, voy a priorizar algo frente a otra cosa, a elegir, pero ¿y si me confundo? Es parte de lo que soy, yo construyo mi visión, no sólo del mundo, sino de mí mismo, y así me siento a gusto.

Así que puedo decir que estoy mucho menos seguro sobre el mundo, pero muchos más feliz.