Cuando la lanzadera espacial Atlanits sea lanzada por última vez este verano el programa de lanzamientos de la NASA cerrará tras 30 años en marcha.
Uno de los pocos afortunados que ha conseguido formar parte de este largo proyecto ha sido David Wolf, un astronauta que ha viajado al espacio cuatro veces desde 1993, ha participado en siete viajes espaciales, y ha pasado 128 días a bordo de la estación espacial rusa MIR.
National Geographic habló con David para compartir algunas de sus experiencias más memorables de su visita histórica a la estación espacial del MIR, que comenzó con un paseo a bordo del Atlantis.
Derramando zumo
Con el Atlantis atracado en la estación espacial rusa en 1997, David entraba en la estación para pasar un tiempo. Pero desgraciadamente tuvo un comienzo algo accidentado.
Durante su primera comida ceremonial con su nuevo equipo de la estación rusa, el comandante Anatoly Solovyev y el ingeniero Pavel Vinogradov presentaron a David con un brindis en el que utilizaron zumo de fruta.
Al abrir el envasa por el extremo equivocado, el líquido se derramó accidentalmente y Dave arrojó chorros de zumo sobre el tubo de aire de la pared.
“Por la cabina se movía una gota gigante y amorfa y nadie pudo reaccionar con rapidez para intentar solucionar el problema. Esa fue la primera impresión que di a mi nuevo equipo”.
“Esta gota amorfa grande movida a través de la cabina, y nadie podían reaccionar aprisa bastante para hacer cualquier cosa, “lobo dicho. “ Eclipsó las luces con una sombra grande como nuestros ojos anchos y las bocas abiertas la siguieron. Ése era mi primer momento con mi nuevo equipo".
Atemorizado por la Tierra
En su primera paseo espacial en la MIR, Dave tuvo que enfrentarse a la oscuridad total.
“Todo estaba muy bien, hasta que pasado 20 minutos el sol iluminó la Tierra. Eso me impacto y estuve unos minutos algo nervioso hasta que logré calmarme".
“La belleza de la Tierra abruma a todos los astronautas “añadió David.
“Ves a la Tierra en su forma más pura. Sin fronteras. Los colores son muy intensos, como en una fotografía".
El país de las Maravillas
El primer paseo espacial de Dave casi se convierte en su último tras sufrir una avería en una de las bolsas de aire. “Cuando recuerdo ese momento me estremezco”, dijo Dave. “Pero me siento orgulloso en cómo logramos solucionar el problema sin perder los nervios”.
A pesar de los peligros, Dave dijo que los paseos espaciales es uno de los mejores recuerdos que guarda de sus misiones en el espacio.
“No hay nada más mágico que esta experiencia. Salir de la nave espacial y lanzarse a ese vacío profundo y negro".
Conmovido
Durante sus ratos libres en la MIR, Dave veía películas en un portátil. A veces mientras comía nueces de macadamia que flotaban en el aire.
Wolf se sorprendió de lo conmovedor que puede ser ver películas cuando te encuentras aislado y lejos del hogar, la familia y los amigos.
“Después de que usted ha estado lejos de hogar por meses, la sensación de las películas como su solamente conexión de nuevo a la tierra, y su mente le toma en ellos muy rápidamente y profundamente."
Adiós, lanzadera
Después de tanto tiempo construyendo recuerdos mientras se encontraba en órbita, Wolf admite que sus sentimientos son confusos respecto al fin de la era del transbordador.
“Creo que el programa de la lanzadera de espacio formará parte de la historia como un objetivo ambicioso del ser humano”.
“Es triste ver como se acerca a su fin, pero hemos aprendido muchísimo y aplicaremos esos conocimientos para continuar con nuestras investigaciones”.