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El director ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, junto a la cápsula Dragon 2, diseñada para llevar astronautas al espacio.

El director ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, junto a la cápsula Dragon 2, diseñada para llevar astronautas al espacio.

Por Kevork Djansezian, Getty Images

En el anuncio aeroespacial más esperado de este año, el fundador de SpaceX, Elon Musk ha revelado su gran plan para establecer un asentamiento humano en Marte.

En pocas palabras, Musk piensa que es posible empezar a enviar a cientos de personas desde la Tierra hasta nuestro pequeño vecino rojo en aproximadamente una década. Y no mucho después de eso- tal vez 40 o cien años después, Marte podría ser el hogar de una colonia autosuficiente de un millón de personas.

No se trata de que todo el mundo se mude a Marte, sino deconvertirnos en multiplanetarios,” declaró el 27 de septiembre en el Congreso Astronáutico Internacional (IAC por sus siglas en inglés) en Guadalajara, México. “En realidad se trata de minimizar el riesgo existencial y de tener un enorme sentido de la aventura.”

El calendario presentado por Musk es ambicioso, algo que él mismo reconoce. 

“Creo que la propuesta técnica del plan es correcta. Tampoco pretendía que fuera a ser fácil y que fueran a hacerlo en diez años”, afirmó Bobby Braun, antiguo director tecnológico de la NASA que se encuentra ahora en la Universidad Tecnológica de Georgia. “Quiero decir, ¿quién puede decir qué será posible en cien años?”.

Para aquellos que se pregunten si debemos ir, la razón que da Musk para explicar por qué ir a Marte es algo indispensable es simple.

“El futuro de la humanidad va a bifurcarse esencialmente una de las siguientes dos direcciones: o bien nos convertimos en una especie multiplanetaria y una civilización con capacidad espacial, o bien nos vamos a quedar atrapados en nuestro planeta hasta que tenga lugar una extinción masiva,” dijo Musk a Ron Howard durante una entrevista para la serie Marte de National Geographic Channel, una serie a nivel mundial que se estrena el 14 de noviembre. 

“Para mí estar entusiasmados e inspirados por el futuro tiene que ser la opción prioritaria. Tiene que ser: vamos a ser una civilización con capacidad espacial.”



La flota para viajar a Marte

Aunque admitió que su calendario es difuso, Musk piensa que es posible que los humanos puedan empezar a volar a Marte a mediados de 2020. Y piensa que el plan para llegar allí será aproximadamente así:


Empieza con un cohete enorme, de al menos 61 metros de alto cuando está montado entero. En una simulación de lo que SpaceX llama su Sistema de Transporte Interplanetario, una nave cargada de astronautas se lanzaría encima de un acelerador de 12 metros de ancho que genera un empuje de 12,7 millones de kilos. Usando 42 motores Raptor el acelerador acelerará la nave a 8.648 kilómetros por hora.

En conjunto, es 3,5 veces más potente que el coheteSaturn Vde la NASA, el más grande construido hasta ahora, que llevó a cabo las misiones Apolo a la Luna. Quizá no por casualidad, el cohete SpaceX despegaría desde el misma plataforma de lanzamiento, la 39A, en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, en Florida. 

El cohete lanzaría la capsula con tripulación en órbita alrededor de la Tierra, después el acelerador se redirigiría solo para aterrizar suavemente otra vez en la plataforma de lanzamiento, una proeza que los aceleradores de SpaceX han estado haciendo desde hace casi un año. A continuación, el acelerador pondría un tanque de combustible en órbita, donde la nave repostaría para su viaje a Marte.




Una vez en camino, la nave desplegaría paneles solares para recopilar energía solar y conservar el valioso carburante para lo que promete ser un aterrizaje apasionante en el Planeta Rojo. 

Tal y como Musk imagina, flotas de estas cápsulas de carga de tripulación se mantendrían en la órbita terrestre hasta que una alineación planetaria favorable acerque los planetas, algo que ocurre cada 26 meses. “Al final tendríamos hasta cien naves o más esperando en órbita, y la flota colonial de Marte partiría en masa”, explicó Musk.

La clave de este plan es reutilizar las diferentes naves todo lo que se pueda. “No creo que haya manera de tener una base autosuficiente en Marte sin la reutilización. Creo que es fundamental”, afirmó Musk. “Si los barcos veleros de madera de antaño no hubieran sido reutilizables no creo que Estados Unidos existiera hoy”.

Musk prevé poder utilizar cada acelerador 100 veces, cada tanque 100 veces, y cada nave 12 veces. Al principio se imagina que cada viaje llevará a unas 100 personas, aumentando gradualmente el número hasta más de 200

Siguiendo estos cálculos, trasladar entonces un millón de personas a Marte llevaría entre 40 y 100 años tras el lanzamiento de la primera nave

Y no, no tiene por qué ser necesariamente un viaje sólo de ida: “creo que es muy importante darle a la gente la posibilidad de volver”, declaró Musk.


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Colonizando Marte

Después de aterrizar algunas naves de carga sin pasajeros en Marte, empezando por la cápsula Dragón Rojo en 2018, Musk afirma que la fase de colonización humana podría empezar.

Seguro que el aterrizaje de una nave pesada en un planeta con una atmósfera fina será difícil. Ya fue bastante difícil bajar con delicadeza el rover Curiosity de la NASA a la superficie, y con 907 kilos, esa carga útil pesaba sólo una fracción de las naves de Musk. Por ahora, Musk planea continuar desarrollando retrocohetes supersónicos que puedan descender progresivamente y con suavidad una nave mucho más pesada al suelo marciano, usando los aceleradores reutilizables del Falcon 9 como modelo. 

Y esto no es todo lo que esta nave necesitará: moverse por la atmósfera marciana a velocidades supersónicas pondría a prueba incluso los materiales más resistentes al calor de la Tierra, así que no es tarea fácil diseñar una nave que pueda resistir una entrada candente y un aterrizaje propulsor, para después recargar combustible y mandarla de vuelta a la Tierra para empezar desde el principio. 

Los primeros viajes servirían sobre todo para llevar suministros y establecer un almacén de carburante en la superficie de Marte, un depósito de combustible que se pueda aprovechar para los viajes de vuelta a la Tierra. Después de que ese depósito esté montado y los cargamentos entregados en la superficie, la diversión puede (más o menos) empezar. Los primeros humanos asentados necesitarán tener la habilidad de cavar debajo de la superficie y drenar hielo enterrado, que les suministrará valiosa agua y se usará para hacer combustible de criometano, que alimentará toda la campaña. 




Así, las primeras naves espaciales interplanetarias probablemente se quedarían en Marte, y llevarían principalmente cargamentos, combustible y pequeñas tripulaciones: “fabricantes y técnicos” que son “el tipo de explorador robusto”, dijo Musk a Howard. “¿Está preparado para morir? Si es que sí, entonces usted puede ser candidato a ir”.

Aunque seguramente habrá una intensa competición y mucho espectáculo alrededor de los primeros asientos en la misión con destino a Marte, a Musk le preocupa que se ponga demasiado énfasis en esos primeros pasos. 

“En el amplio contexto histórico, lo que de verdad importa es ser capaces de enviar un gran número de personas, decenas de miles si no cientos de miles de personas, y en última instancia millones de toneladas de cargamento”, explicó. “De hecho me preocupa mucho más esto que, digamos, los primeros viajes”.

En resumen, su idea de establecer un asentamiento en Marte es más una carrera de resistencia que un sprint.



El hombre-cohete

Pero Musk está acostumbrado a eso. En 2001 fundó SpaceX con un objetivo en mente: llevar a la humanidad a Marte. En ese momento, recuerda, se encontró a sí mismo pensando sobre por qué, después de las satisfactorias misiones de Apolo a la Luna, los humanos no habían visitado Marte, o ni siquiera llegado muy lejos en el espacio.

“Siempre parecía que ya tendríamos que haber ido, que teníamos que tener una base en la Luna, y que teníamos que tener hoteles espaciales y todas esas cosas”, le dijo a Howard. “Asumí que era por falta de ganas… pero no era falta de ganas”. 

De hecho, los recursos destinados a la exploración espacial eran escasos y los programas de vuelo espacial del gobierno no podían asumir la clase de riesgo que un proyecto privado podría tolerar.  Con una fortuna acumulada de su tiempo en Paypal, Musk fundó una empresa dedicada a construir cohetes y a mejorar enormemente los vehículos que forman la base de un viaje interplanetario. 




Posteriormente, se firmaron contratos con clientes privados y con el gobierno estadounidense, y ahora SpaceX está trabajando en una versión de su cápsula Dragón que pueda enviar humanos a la Estación Espacial Internacional.

Durante los últimos años, la empresa ha registrado muchos logros de gran repercusión mediática –incluyendo el aterrizaje de las primeras etapas de cohetes suborbitales reutilizables en tierra y en mar–, así como una serie de fracasos, con explosiones de cohetes en la plataforma de lanzamiento o en ruta para iniciar su órbita.

Esto no es una sorpresa para ningún desarrollo de grandes tecnologías. Sin embargo, poner humanos en Marte es un desafío completamente diferente al de enviar a humanos en órbita o incluso a la Luna, especialmente cuando la meta es solamente unos pocos viajes “informales”.

“Creo que lo que estamos intentando evitar es que se repita Apolo”, explicó Musk. “No queremos enviar a unas pocas personas en unas cuantas misiones a Marte para luego no volver jamás. Eso no supondría el logro de nuestro objetivo multiplanetario”.




Subvenciones para Muskville

La visión definitiva de Musk de un segundo hábitat autosostenible para los humanos en el Sistema Solar es grande y algo arrogante, pero no única. Lo que hace destacar al plan de Musk por encima de siglos de ciencia ficción es que él podría lograr que esto ocurriera, si puede reducir los costes a sus niveles ideales.

“Los emprendedores pueden ver las preguntas que nos hacemos pero que no podemos responder todavía, cosas como la retropropulsión supersónica”, declaró el director de la NASA, Charlie Bolden, durante una rueda de prensa en la IAC.

“Creo que los números, los dólares y los plazos de tiempo se pueden discutir, pero no deberíamos olvidar que este hombre ha salido a un escenario internacional hoy y acaba de desplegarlo todo sobre una línea temporal”, añadió Braun. “Lo encuentro nuevo y alentador”. 

Pero para conseguir que Marte sea un destino viable, Musk afirma que el coste del viaje necesita reducirse hasta los 200.000 dólares (algo más de 178.000 euros), el precio medio de una casa en Estados Unidos. El problema es que este es un descenso significativo si tenemos en cuenta las estimaciones actuales de los costes totales.

Musk no espera poder hacer esto solo y dijo a Howard que sería crucial que existiera algún tipo de relación sinérgica entre los gobiernos y la industria privada.

“Creo que queremos intentar conseguir todos los recursos privados que se dediquen a la causa, y después todos los recursos gubernamentales que sean posibles, para que si una fuente de apoyo económico desaparece, las cosas puedan continuar”.




Sin embargo, si se tienen en cuenta los diferentes estilos de gestión, la capacidad de asumir el riesgo, las fuentes de fondos y el trabajo con planes de acción institucionales anticuados, esto supondrá un desafío.

¿Cómo podría funcionar todo esto? “Con muchas dificultades”, afirma el experto en política espacial John Logsdon, profesor emérito en la George Washington University. “Va a implicar romper con muchas cosas”.

Por ejemplo, alcanzar Marte en la década de 2020 requeriría que SpaceX se pusiera las pilas en el frente tecnológico. El cohete masivo que aparece en la simulación es mucho más poderoso de lo que poseen en el arsenal de la compañía. La primera iteración de un cohete futurista, un monstruo gigantesco conocido como Falcon Heavy, ya ha sido atrasada para dentro de bastantes años.

Este tipo de retrasos son una de las razones por las que los expertos en política espacial se muestran escépticos sobre la programación en el plan de Musk que, según él mismo, es algo turbio.

“Basándome en resultados pasados, no sé cómo esta vez podrías decir: bueno, vale, se saltó todos estos otros plazos de entrega, pero esta vez va a hacerlo”, explicó Logsdon. “Así que creo que la postura más razonable es que lo creeré cuando Musk lo logre”.

Si los humanos consiguen poner pie sobre Marte, Musk piensa que dicho logro dará impulso a desarrollos adicionales, del mismo modo que los primeros exploradores que buscaban gloria, oro y especias impulsaron mejoras en la tecnología de las naves y en la industria global.

Finalmente, Musk cree que este tipo de empresa sacará por fin a Marte fuera del reino de la ciencia ficción y lo transformará de un mundo plagado de peligros y dificultades a otro donde los humanos podrían disfrutar de la vida, incluyendo al propio Musk. 

“Creo que Marte va a ser un lugar genial al que viajar”, concluyó. “Será el planeta de las oportunidades”. 


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