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Esta vista de las estrellas de nuestra galaxia y de sus vecinas se basa en las primeras observaciones del satélite Gaia, de la ESA.

Esta vista de las estrellas de nuestra galaxia y de sus vecinas se basa en las primeras observaciones del satélite Gaia, de la ESA.

Mapa de la ESA

Después de más de dos años de trabajo con los ojos pegados sobre los cielos, un avanzado creador de mapas celestiales ha emitido sus primeros resultados: la vista más precisa hasta la fecha que tenemos de la Vía Láctea, algo que ha sorprendido a los astrónomos.

El anuncio marca la primera divulgación de datos de Gaia, una nave controlada por la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés). Este satélite, lanzado en diciembre de 2013, se encuentra actualmente a más de 1,6 millones de kilómetros de la tierra en el “aparcamiento gravitacional” conocido como L2. Desde esta exclusiva atalaya ha estado catalogando estrellas y buscando cambios en sus posiciones aparentes, causadas por el movimiento orbital de la propia nave alrededor del sol.




Medir estos cambios, o paralajes, permite a los astrónomos calcular las posiciones de las estrellas y sus movimientos a través de la galaxia con gran precisión. Este campo de estudio se denomina astrometría y ha sido revitalizado por Gaia y su predecesor, el satélite Hipparcos.

Durante miles de años, los astrónomos, desde los de la antigua Babilonia hasta Tycho Brahe (astrónomo danés), se habían preocupado por registrar la localización precisa de las estrellas, un punto de partida crucial para entender el cosmos. Pero este campo se paralizó en la década de 1960, cuando los científicos alcanzaron las paralajes más pequeñas que los telescopios de la Tierra podían medir, entorpecidos por las interferencias de nuestra atmósfera ondulante.

No fue hasta las décadas de 1980 y 1990 cuando el satélite Hipparcos de la ESA llevó la astrometría al espacio, donde finalmente midió las distancias precisas de más de 100.000 estrellas. Pero Gaia es todavía mejor: las lentes de Hipparcos alcanzaban una distancia de 1600 años luz, lo que apenas supone poner un pie fuera de nuestro “jardín de atrás celestial”. En cambio, Gaia puede llegar a observar a una distancia de 30.000 años luz.




Un mapa revolucionario

Con esta nueva revelación de datos, Gaia ha seguido las posiciones y movimientos de los dos millones de estrellas más brillantes de la Vía Láctea, dejando por los suelos la marca de 100.000 de Hipparcos. 

Esta publicación, la primera de las cinco planeadas para 2022, también contiene un atlas que detalla las posiciones y la luminosidad de aproximadamente 1100 millones de estrellas de la Vía Láctea, datos basados en 14 meses de observaciones que comenzaron en julio de 2014. Más de 400 millones de estas estrellas no habían sido avistadas jamás

Es el mapa más grande que se ha hecho de la Vía Láctea en un único estudio, y también el más preciso”, explica Anthony Brown, de la Universidad Leiden, miembro del Consorcio de Procesamiento y Análisis de Datos de Gaia. También señala que, aunque el mapa mejorará en gran medida durante los próximos años, actualmente es capaz deidentificar la localización de una estrella en 10 miliarcosegundos, lo equivalente a determinar la posición de un objeto en menos de lo que mediría la anchura de un solo pelo desde más de 1 kilómetro y medio de distancia.




Gaia se encuentra en la vanguardia de la astrometría, explorando el cielo con una precisión que nunca antes se había alcanzado”, afirmó Álvaro Giménez, director de ciencia de la ESA, en un comunicado. “La presente publicación nos ofrece una primera impresión de los extraordinarios datos que están por venir y revolucionará nuestra comprensión de cómo las estrellas se distribuyen y se desplazan por nuestra galaxia”. 

Es más, la publicación añade cientos de estrellas variables a la “caja de herramientas” de los astrónomos. Estas estrellas se oscurecen y se iluminan regularmente de forma predecible, lo que permite a los astrónomos medir amplias distancias cosmológicas. Tener más estrellas con las que trabajar es similar a tener un instrumento de medición más grande y preciso.

Y Gaia solo acaba de empezar. Para el final de esta serie de observaciones programadas, el satélite habrá registrado las posiciones y los desplazamientos precisos de aproximadamente mil millones de estrellas, o un 1 por ciento de la población estelar que se estima que alberga la Vía Láctea.




Gaia nos va a dar esta especie de imagen tridimensional de la galaxia, algo sin precedentes”, afirma el astrónomo Michael Perryman, del University College Dublin, quien trabajó en Hipparcos antes de convertirse en el científico líder del proyecto entre 1993 y 2007.

“Es muy inusual, revolucionario y espectacular, y va a mantener ocupados a miles de científicos durante años”.
Y Gaia, que cuenta con una cámara de mil millones de píxeles y tecnología óptica que desafía a la del Telescopio Espacial Hubble, no solo va a registrar estrellas. El estudio final contendrá 250.000 nuevos objetos del sistema solar, un millón de galaxias distantes, 500.000 quásars y aproximadamente 20.000 exoplanetas, según afirma el científico líder del proyecto, Timo Prusti.

No cabe duda de que los astrónomos están impacientes. La astrónoma de la Universidad de Columbia, Kathryn Johnston, llama a Gaia “el conjunto de datos de ciencia galáctica para mi generación de astrónomos”



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