


Llegamos a lo alto justo cuando los primeros rayos de sol comenzaban a rebasar las cumbres de las montañas y a filtrarse entre la niebla iluminando el valle. Creo que jamás olvidaré aquellos momentos cuando, en silencio, veíamos cómo el sol penetraba entre las sombras y la bruma se retiraba lentamente entre las faldas de las montañas de Ifugao.