Lo que tú hagas cuenta

Informe del Día de la Tierra: Aunque probablemente muchos de nosotros pensamos que la sobrepesca solo es un problema para los peces, los pescadores y las personas a las que les gusta el pescado, la realidad es que la sobrepesca tiene muchos efectos secundarios sobre el medio ambiente que pueden afectarnos a todos. Te invitamos a informarte más sobre el delicado equilibrio de la naturaleza y cómo la acción del hombre lo está destruyendo.
¿Qué es la sobrepesca?
Tal como indica su nombre, la sobrepesca consiste en capturar demasiados peces, de modo que la población no consigue mantenerse. Si se produce una sobrepesca, la cantidad de peces que forman una población determinada irá menguando, hasta terminar por desaparecer del todo. La sobrepesca se ha producido durante las últimas décadas porque hay demasiados barcos en los caladeros, barcos que a menudo cuentan con una capacidad de pesca mejorada, proporcionada por redes más largas o equipos de arrastre, por ejemplo. Esto está llevando a una sobreexplotación considerable de muchas especies, hasta tal punto que la FAO (la organización de la ONU para la alimentación y la agricultura) calcula que casi el 70% de los caladeros de todo el mundo están «explotados al máximo, sobreexplotados o agotados».
La sobreexplotación pesquera: en qué nos afecta a todos
Si bien la sobrepesca ejerce un efecto terrible sobre los caladeros, y afectará al modo de vida de quienes dependen de la industria pesquera cuando dichos caladeros se agoten, tiene además muchas implicaciones para el hombre y para el entorno natural. Las técnicas pesqueras actuales suelen llevar asociadas unas capturas accidentales considerables, es decir, la captura de otras especies de peces y fauna marina como subproducto de la pesca a gran escala. Estas capturas accidentales no son lo que quieren pescar os pescadores y tienen poco o ningún valor comercial, pero aún así quedan atrapadas en las redes y son capturadas. Por ejemplo, se calcula que por cada tonelada de gambas que pescan los barcos de pesca comercial, se pescan además tres toneladas de otros peces. A su vez, los delfines son especialmente susceptibles a las técnicas de pesca de túnidos, por lo que mueren miles de ellos cada año.
Por otro lado, la sobrepesca no solo afecta a una especie de peces en concreto, sino que además puede tener un impacto significativo sobre toda la cadena alimentaria. Por ejemplo, existe la teoría de que la sobrepesca de camarones y otros animales similares que forman la parte principal de la dieta de muchas ballenas, entre ellas la ballena azul, puede haber contribuido a la disminución de la cantidad de ejemplares de estos mamíferos marinos.
La sobreexplotación pesquera: el efecto medusa
La destrucción de frágiles ecosistemas marinos y cadenas alimenticias a causa de la sobrepesca podría estar teniendo otros efectos más inesperados. Desde los años 80, la cantidad de medusas urticantes que viven en los océanos del planeta ha aumentado de forma considerable, lo que ha transformado las pesquerías de zonas como el Golfo de Méjico, el Mar del Japón y el Mediterráneo, y ha tenido un efecto perjudicial para muchos destinos turísticos. Los científicos no saben qué es lo que ha provocado un aumento tan significativo, pero cada vez se considera más probable que la influencia del hombre tenga algo que ver en ello. Como posible causa de la aparición de estas manadas de medusas se ha barajado el aumento de la temperatura de los océanos por culpa del cambio climático y el calentamiento global, y el aumento del nivel de contaminación; pero la sobrepesca, al acabar con los depredadores de las medusas y con otras especies con las que tenían que competir por el alimento, también ha sido señalada como un factor potencial que habría provocado el aumento de la cantidad de medusas en todo el mundo.
¿Qué podemos hacer? Comprar el pescado adecuado
La pesca, igual que todas las industrias, depende de las necesidades y los intereses de los consumidores: los pescadores solo pescan porque saben que pueden vender su producto a los consumidores, que pagan por él. Si quieres cambiar las cosas y proteger los caladeros y el medio ambiente, hay varias cosas que puedes hacer.
Lo primero es informarse. ¿Sabías que la mayor parte de los caladeros de bacalao están peligrosamente bajos, mientras que el lenguado es abundante y se cree que su cría en piscifactorías es sostenible? Como consumidor, puedes afectar deliberadamente a los métodos de pesca y el tipo de pez que se captura, ampliando la cantidad de especies de pescado que comes.
Comprar el pescado adecuado, en el momento adecuado
Si bien el tipo de pescado que se come es importante, también lo es la época del año en que compramos ciertos pescados. Una manera fácil de conseguirlo es evitar comer pescado fresco de una determinada especie (que no sea de piscifactoría) durante su temporada de desove. Así los caladeros tienen la oportunidad de crecer de manera sostenible. Por ejemplo, no deberías comprar bacalao del Atlántico en febrero, marzo o abril; platija en enero, febrero o marzo, ni caballa de marzo a julio.
También puedes cambiar aún más tus hábitos de consumo y comprar el pescado exclusivamente en supermercados que cuenten con políticas de pesca sostenible: cuanto más presionen los consumidores a las empresas, más probable es que se produzca un cambio duradero y eficaz. Pregunta en tu supermercado cuál es su política sobre pesca sostenible.
La sobreexplotación de los caladeros es un problema grave que además podría haber ocultado hasta el momento otras consecuencias medioambientales más importantes. Actúa ahora y repasa nuestra sección de enlaces relacionados para informarte más sobre cómo proteger nuestros océanos y los caladeros.