Espacio

El Falcon Heavy hace historia tras despegar con éxito por primera vez

El vehículo de SpaceX es el cohete más potente desde el Saturno V, que transportó a los humanos a la Luna. Miércoles, 7 Febrero

Por Michael Greshko - National Geographic

El martes los cielos de Florida central fueron el escenario de un espectáculo impresionante a medida que el cohete Falcon Heavy de SpaceX lograba realizar su primer lanzamiento con éxito.

Con este esperado primer lanzamiento, el Falcon Heavy es ahora el cohete operativo más potente del mundo por un factor de dos, capaz de transportar 63 toneladas de carga a la órbita baja de la Tierra. Solo el cohete Saturno V, que envió a los humanos a la Luna, tenía esta potencia, hasta ahora.

«Aún estoy asimilando lo que pasó. Me parece surrealista», declaró el martes Elon Musk, consejero delegado de SpaceX, en una rueda de prensa posterior al lanzamiento. «Me había imaginado una explosión en la plataforma, una rueda rebotando por la carretera y el logo [de SpaceX] aterrizando en alguna parte, pero por suerte no pasó nada de eso».

La mañana del lanzamiento, se podía palpar la emoción en el Centro Espacial Kennedy de la NASA. Cinco horas antes del lanzamiento, había una caravana de coches de casi dos kilómetros de largo frente a la entrada del centro de visitantes que llegaba hasta la nueva fábrica del competidor de SpaceX, Blue Origin.

A las 15:45 EST (21:45 hora peninsular española), los 27 motores de los cohetes Merlin del Falcon Heavy revivieron con un rugido triunfante que pudo oírse a kilómetros de distancia. El cohete se elevó de la plataforma de lanzamiento 39A de la NASA —punto de partida de las misiones Apolo a la Luna y de la flota de transbordadores espaciales— y comenzó su ascenso transportando un Tesla Roadster modificado en el que sonaba Space Oddity de David Bowie.

Vídeo en directo del Tesla Roadster en el espacio:

 

En ocho minutos, los propulsores laterales del Falcon Heavy se separaron de la parte principal, giraron en el aire y regresaron a tierra, como se tratara de un lanzamiento rebobinado.

La sección central siguió su trayectoria ascendente hasta que desechó la etapa superior del cohete y, a continuación, dio la vuelta para aterrizar en la plataforma autónoma Of Course I Still Love You, sobre el océano Atlántico. Inmediatamente después del lanzamiento, no estaba claro si el núcleo central había clavado su aterrizaje.

Minutos después de que The Verge desvelara la noticia, Musk confirmó que el núcleo central del Falcon Heavy no había alcanzado la plataforma, como muchos temían. Musk lo atribuyó a los niveles bajos de trietilborano —un propelente pirofórico que básicamente sirve para arrancar los motores de los cohetes— en el propulsor central. No todos los motores del propulsor volvieron a encenderse durante su descenso, por eso descendió más rápido de lo esperado.

«Aparentemente, cayó al agua a 300 millas por hora (480 kilómetros por hora)», afirmó Musk, que añadió que la colisión destruyó dos de los motores de la plataforma autónoma.

Vídeo del primer vuelo del Falcon Heavy de SpaceX:

 

Sin embargo, este aterrizaje fallido no alteró un lanzamiento de libro. La etapa superior del Falcon Heavy se separó limpiamente del propulsor central, transportando el Roadster y a su pasajero, un astronauta falso. El vehículo pasará cinco horas en el cinturón de Van Allen, una franja de partículas solares de altas energías atrapadas por el campo magnético terrestre.

La demoledora radiación no parece haber dañado la etapa superior. A las 22:46 EST, Musk confirmó en un comunicado en Twitter que el motor de la etapa superior tenía la potencia suficiente para llevar al Tesla más allá de los confines de la gravedad terrestre.

Fiel a Bowie, ahora el coche flota de forma peculiar: sigue una órbita elíptica alrededor del Sol que lo llevará desde la órbita de la Tierra al cinturón de asteroides y de vuelta de nuevo.

SpaceX dice que el Roadster podría flotar de manera estable durante millones de años. Y al menos durante un tiempo, los terrícolas podremos acompañarlo gracias a las tres cámaras montadas en el Roadster.

«Es un coche normal en el espacio, me gusta lo disparatado que es», dijo Musk. «Todavía estoy alucinando».

La importancia de la reutilizabilidad

Como informó el lunes National Geographic, si se lograba el lanzamiento del Falcon Heavy, este serviría como un poderoso símbolo de la carrera espacial de las empresas privadas, alterada por el énfasis de SpaceX en la reutilizabilidad.

La mayoría de cohetes están diseñados con varios niveles o etapas que ayudan a llevar el compartimento especial que transporta la carga útil —satélites y cápsulas de tripulación— al espacio. Las etapas suelen separarse y caen a la Tierra cuando se gastan. En muchos casos, dichas etapas no pueden reutilizarse de forma segura.

Pero desde el 2008, SpaceX ha logrado una serie de hitos en el vuelo espacial con su cohete Falcon 9, entre ellos la recuperación y la reutilización de algunas de las etapas de su cohete, que ayudará a reducir los costes del viaje espacial. La competencia de SpaceX cobra más del triple del precio de SpaceX para lanzar cargas útiles la mitad de pesadas que las que se pueden transportar en el Falcon Heavy.

«Ha sido un tiro de advertencia», afirmó John Logsdon, experto en política espacial en la Universidad George Washington, durante una entrevista el domingo.

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Ahora que sabemos que el Falcon Heavy funciona, SpaceX proseguirá con su manifiesto de carga, que incluye el satélite de Arabia Saudí, Arabsat 6a y un STP-2 de la Fuerza Aérea estadounidense, una serie de satélites diferentes que incluye un reloj atómico de alta precisión diseñado para el espacio profundo y una red de satélites que supervisarán la atmósfera terrestre.

«Si esto nos sale bien, se acabó la partida», dijo Musk durante una conferencia de prensa el lunes. «Sería como... si una empresa de aeronaves tuviera una aeronave reutilizable y todas las demás empresas de aeronaves fueran de un solo uso, tuvieras que saltar en paracaídas al llegar a tu destino y tu avión se estrellase en algún lugar aleatoriamente».

Pensando a lo grande

En cierto sentido, el Falcon Heavy es una rareza en el mercado de cohetes actual. SpaceX ha socavado el mercado de satélites para Falcon Heavy al perfeccionar constantemente su actual cohete de carga, el Falcon 9, y al obtener más rendimiento de este último.

También es poco probable que el Falcon Heavy envíe a humanos al espacio; Musk afirma que el Falcon Heavy probablemente no supere el arduo proceso de certificación al que deben someterse los cohetes tripulados. En su lugar, SpaceX saltará directamente a su Big Falcon Rocket, o BFR, una gigantesca nave espacial con propulsores de 31 motores que satisfaría el ideal de Musk de los humanos interplanetarios.

Puede que suene ambicioso, pero Musk dice que el BFR podría estar a la vuelta de la esquina. Para sorpresa colectiva de los periodistas en el lugar, durante la rueda de prensa posterior al lanzamiento del Falcon Heavy, Musk dijo que le gustaría que SpaceX empezara a probar el BFR el año que viene, con pequeños saltos verticales. Es más, dijo que SpaceX pretende realizar misiones con carga con el BFR y aterrizar en Marte para 2022.

Sin embargo, el propio Musk admite que su agresivo calendario es «ambicioso». También hay que tener en cuenta que el Falcon Heavy se vio afectado por años de reestructuraciones y retrasos.

Mientras tanto, es posible que el Falcon Heavy desempeñe un papel más importante en los lanzamientos científicos, enviando pequeños instrumentos a otras partes del sistema solar con una velocidad impresionante. Mientras el National Space Council del gobierno de Trump decide el futuro de la exploración espacial humana, también es posible que el Falcon Heavy ocupe un lugar destacado en los planes de la NASA para llevar a humanos a la Luna de nuevo o incluso enviarlos más lejos.

«Puede llevar cosas a Plutón y más allá. Puede lanzar satélites, puede hacer de todo», dijo Musk.

«Si yo diseñase misiones, como hacía tiempo atrás, y tuviera el Falcon Heavy entre mis herramientas, inmediatamente empezaría a diseñar lanzamientos hipotéticos. ¿Cuánto tonelaje podría poner en órbita alrededor de la Luna?», afirma G. Scott Hubbard, experto en aeronáutica de la Universidad de Stanford y exdirector del Centro de Investigación Ames de la NASA. «Enseguida pasaría a formar parte de tu plan».

Pero el camino para el Falcon Heavy no está libre de obstáculos. Para aterrizar lanzamientos de alta prioridad, cualquier cohete que se precie debe demostrar que es seguro. Un solo lanzamiento muestra que no hay fallos de diseño mortales, pero se necesitan más lanzamientos para probar la viabilidad a largo plazo del vehículo.

«No importa cuánto dinero ahorres si pierdes la carga útil, porque el gobierno no la asegura, no puede hacerlo», explica Casey Drier, director de política espacial de la Planetary Society. «La seguridad es el factor clave».

Es más, SpaceX no está solo. Como señaló Loren Grush en mayo en The Verge, SpaceX y su competencia se dirigen a toda velocidad hacia el desarrollo de cohetes con más capacidades, algunos de los cuales podrían coincidir con el megacohete de la NASA, el Space Launch System o SLS.

No importa qué cohete se gane corazones y contratos, Musk y el resto de la comunidad espacial se mantienen firmes en que este tipo de avances en vuelo espacial representan grandes ideas que pueden cambiar totalmente la experiencia humana.

«¿Por qué lo hacemos? Tiene que ver con dos cosas: para impulsar la presencia humana en cualquier forma más allá de la Tierra [y] para poder enviar naves espaciales, telescopios y personas más allá de la órbita baja terrestre», afirma Dreier. «Estamos construyendo la capacidad de cambiarnos para explorar y entender el cosmos, que en realidad es algo muy hermoso que hacer como especie».

Musk añadió un tercer componente a este afán: «Quiero una carrera espacial», afirmó. «Las carreras son emocionantes».

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