Medio Ambiente

El Dedo de Dios de Canarias y otras 18 maravillas naturales que ya no existen

Las fuerzas naturales y humanas remodelan continuamente el paisaje de nuestro planeta. Jueves, 9 Noviembre

Por Meghan Miner Murray

Aunque los paisajes moldean nuestro sentido de pertenencia, la Tierra se encuentra en cambio constante. Las fuerzas del volcanismo, el viento, el agua, el sol y, sí, los humanos conspiran para transformar lo que durante milenios se ha convertido en un terreno familiar, derrumbando acantilados y creando playas, erosionando vastos cañones, formando nuevos terrenos mediante lava burbujeante y cambiando el curso de los ríos más poderosos.

Solo en los últimos 50 años, cientos de hermosos monumentos naturales de todo el mundo han cambiado drásticamente de forma sin posibilidad de volver a su estado anterior. Sirven como recordatorios de que nuestro planeta es un lugar dinámico y efímero. Aquí te mostramos algunos de los lugares que hemos perdido recientemente y sitios igual de frágiles que todavía puedes visitar.

Pino de Jeffrey del Parque nacional de Yosemite 

El pino de Jeffrey, un árbol muerto y azotado por el viento en la cima del pico Sentinel Dome, en Yosemite, que se hizo famoso gracias a Ansel Adams y que finalmente se vino abajo en 2003. Algunos dicen que este solitario árbol en medio de una vista panorámica fue uno de los árboles más fotografiados del mundo, ya que había sido un icono fotográfico desde la década de 1860.

La Ventana Azul, Malta

Hicieron falta miles de tormentas para moldear la Ventana Azul sobre los acantilados de roca caliza de la isla de Gozo, en Malta, pero solo hizo falta una para derrumbarla. Este emblemático lugar de la bahía de Dwejra era una de las atracciones naturales más populares de esta isla-nación —de hecho, había aparecido brevemente en la serie de la HBO Juego de Tronos— antes de venirse abajo el pasado marzo. Para ver otros arcos tan impresionantes como este desde la perspectiva de un bañista, puedes ir a Étretat, en Normandía (Francia), donde podrás admirar acantilados de creta blanca. Incluso podrás caminar bajo la falaise d'Aval cuando la marea esté baja.

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Mar Muerto, limítrofe con Israel, Cisjordania y Jordania

El extremadamente salado mar Muerto todavía no ha desaparecido, pero se está reduciendo a una velocidad alarmante: los niveles de este lago endorreico han descendido más de 90 centímetros cada año durante los últimos años. Sus orillas son la elevación terrestre más baja del planeta, por lo que los cambios en sus niveles implican que estamos alcanzando constantemente nuevos mínimos.

Paso Hillary, Everest, Nepal

La cumbre del Everest, en Nepal, se convirtió en un punto ligeramente más fácil de alcanzar a finales de mayo de 2017 cuando aparentemente un gigantesco peñasco, a unos 60 metros de la cima, desapareció. Los expertos creen que el enorme «paso Hillary», bautizado en honor a Sir Edmund Hillary, quien lo clasificaba como uno de los tramos más desafiantes de la montaña— se soltó en durante un terremoto en 2015. La pared de Barranco del Kilimanjaro, en Tanzania, es una pared de roca más accesible, aunque también desafiante, localizada en otra de las Siete Cumbres.

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Río Slims, Canadá

En la primavera de 2017, todo un río del territorio canadiense de Yukon se desvaneció, aparentemente, de la noche a la mañana. La culpable fue la retirada del enorme glaciar Kaskawulsh, cuya agua de deshielo se desvió del río Slims para ir a parar a un río diferente. Los científicos lo denominaron el primer caso de «piratería fluvial» de los tiempos modernos. Estos cambios también están provocando la reducción del lago más grande de Yukon. Se puede ver la costa en retroceso del lago Kluane en la Autopista 1 de Alaska y desde varios puntos en el Parque y Reserva nacional del lago Kluane.

Playa de Kaimu, Hawái

Cuando un lento flujo de lava destrozó la aldea hawaiana de Kalapana a principios de la década de 1990, se perdieron 150 hogares y una popular playa de arena negra: Kaimu. El volcán Kilauea sigue en erupción en la actualidad y hasta la fecha ha añadido más de 200 hectáreas de nuevo terreno en la isla de Hawái, también conocida como la Isla Grande. Se pueden ver las nuevas extensiones desde barcos que parten desde Pahoa en los denominados lava tours.

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Wall Arch, Parque nacional de los Arcos, Utah

Cuando la precaria formación de arenisca conocida como Entrada Sandstone, que se extendía 21 metros sobre la parte superior del «Wall Arch» en el Parque nacional de los Arcos, cedió una noche a principios de agosto de 2008, los campistas dijeron haber oído un fuerte retumbar de truenos pese a que el cielo estaba despejado. El parque todavía cuenta con muchas más formaciones frágiles entre sus atracciones, entre ellas el Vultee Arch, un solitario puente rojo de 15 metros.

Las islas Salomón

Estas islas de baja altitud del Pacífico han tenido que soportar el ascenso del nivel del mar y, el año pasado, las aguas se tragaron a cinco de las islas Salomón. La cercana isla Nuatambu podría ser la siguiente: los lugareños se han mudado a medida que la isla sucumbe poco a poco, ya que ha perdido más de la mitad de su tierra habitable.

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Barrera de hielo Larsen C, la Antártida

Aunque pocos humanos han podido ver los acantilados helados de la barrera de hielo Larsen C, de la Antártida, los satélites sí pudieron ver cómo una sección de 5.800 kilómetros cuadrados se desprendía en el océano Antártico. La partición de icebergs no es nada nuevo, pero los cambios como este son ciertamente inusuales. Los barcos como el National Geographic Explorer o el National Geographic Orion ofrecen asientos de primera fila para observar en acción a uno de los continentes más dinámicos del planeta.

Elephant Rock, Canadá

Unas 200 toneladas de rocas se derrumbaron de la formación rocosa conocida como «Elephant Rock» la pasada primavera, convirtiendo una particular mirilla en un montón de escombros. Este lugar panorámico en el Parque de Hopewell Rocks fue uno de los lugares más populares para los viajeros que querían contemplar las enormes mareas de la bahía de Fundy.

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«Árbol túnel», California

El «árbol túnel» de 1.000 años de edad era uno de los varios árboles gigantes de California que se recortaron a finales del siglo XIX para promover el turismo de naturaleza. Era la última secuoya gigante con un arco en el tronco por el que se podía pasar hasta que se vino abajo el pasado enero. Todavía hay tres enormes secuoyas de california que siguen ofreciendo esta misma experiencia. Podrás encontrarlas cerca de la ciudad de Eureka.

«El anciano de la montaña» de New Hampshire

El misterioso perfil rocoso que se encuentra en el Parque estatal de Franconia Notch, en New Hampshire, ya no se parece a un «anciano en la montaña», aunque hay un monumento de varias estructuras de acero que ha ayudado a recrear la ilusión de su rostro (si le echas imaginación) en una plaza bajo la formación. En los barrancos del Trollfjord, en Noruega, abundan rostros parecidos a troles; de hecho, son estas formaciones las que dan su nombre al fiordo.

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Los Doce Apóstoles, Australia

Ahora hay menos apóstoles en el Parque nacional marino de los Doce Apóstoles, en Australia. En 2005, una de las formaciones más grandes e intrincadas de esta orilla quedó reducida a polvo frente a una familia que la contemplaba. Estos son los restos de acantilados golpeados por las olas durante años y la fuerte marea en la zona significa que a los siete apóstoles restantes no les queda mucho tiempo.

El Mukurob, Namibia

La formación rocosa de Mukurob, de Namibia, se dispone como un adorno perfecto junto al desierto del Namib, a las afueras de Asab. Este roque, que resistió al paso del tiempo y a los vientos, era una de las atracciones naturales más singulares y populares del país. Su desplome en 1988 coincidió con el final de la Guerra de la Frontera de Sudáfrica y muchos lo consideraron algo simbólico.

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Fuentes termales de Sylvia Flats, Nueva Zelanda

Las paredes rocosas de las fuentes termales naturales de Sylvia Flats, junto con el río Lewis, fueron destruidas por una avalancha de lodo. Por suerte, todavía puedes darte apetecibles baños calientes en otras piscinas termales —como las fuentes termales de Maruia en el Parque  nacional del paso Lewis— a solo unos kilómetros al norte.

El Dedo de Dios, España

El primer ciclón que atravesó las islas Canarias en 150 años derrumbó el Dedo de Dios, un roque de pierda con forma de aguja que parecía señalar hacia el cielo. La bahía de Phang Nga, en Tailandia, está llena de formaciones kársticas que también señalan al cielo, unas agujas pétreas muy populares entre escaladores.

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El roble de Basking Ridge, Nueva Jersey

Uno de los robles más ancianos de Norteamérica murió en un cementerio de Basking Ridge, Nueva Jersey, el año pasado. Según se cuenta, el enorme árbol dio sombra durante un picnic a George Washington y contaba ya con 80 años cuando Cristóbal Colón llegó a las Américas. El Angel Oak (una encina del sur) de Charleston, Carolina del Sur, es 200 años más joven, pero sus ramas retorcidas todavía dan sombra sobre una zona equivalente a un tercio de un campo de fútbol americano.

Árbol Ténéré, Níger

El árbol de Ténéré, la única acacia que logró sobrevivir en el desierto del Sáhara, a unos 400 kilómetros de su vecina más cercana, se convirtió en un monumento local en la década de 1930 ante de ser supuestamente derribado por un conductor borracho. En su lugar se erigió una escultura de metal (que vemos en la fotografía). Otro árbol de desierto lo suficientemente importante como para figurar en los mapas fue el baobab de Chapman, un árbol en Botsuana lleno de notas y marcas de los primeros europeos que pisaron el continente, entre ellos David Livingstone. Desafortunadamente, este último árbol cayó en 2016.

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