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Un recuento de elefantes africanos de sabana, como este que observamos en la fotografía, descubre que quedan menos de los que se creía, especialmente debido al comercio de marfil.

Un recuento de elefantes africanos de sabana, como este que observamos en la fotografía, descubre que quedan menos de los que se creía, especialmente debido al comercio de marfil.

Por Frans Lanting, National Geographic Creative

Los resultados preliminares del mayor censo de fauna a nivel continental, el Great Elephant Census, se publicarán mañana en el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN en Hawái. Y el preocupante resultado es que quedan 352.271 elefantes de la sabana dentro del 93% de la variedad de las especies.

El reconocimiento aéreo cubrió 18 países africanos. En 15 de ellos, donde ya se tenía información previa acerca de las poblaciones, se habían perdido 144.000 elefantes en menos de una década por la caza furtiva para la venta de marfil

Se calcula que las pérdidas anuales, casi siempre debido a la caza furtiva, ascienden a un 8 por ciento, lo que supone alrededor de 27.000 elefantes sacrificados año tras año



Los elefantes de selva africanos, que viven en África Central y Occidental, se excluyeron del estudio ya que es casi imposible observarlos desde el aire. Pero un estudio de campo realizado en 2012 indica que estos elefantes también se encuentran muy amenazados por la caza furtiva y la pérdida de hábitat. 

La investigación ha sido financiada por el fundador de Microsoft, Paul G. Allen, y ha tenido una duración de 3 años. Ha sido dirigida por la organización sin ánimo de lucro Elephants Without Borders, con sede en Botswana, y en ella ha participado un equipo de 90 científicos, seis ONG y dos socios asesores: la organización para la conservación Save The Elephants, con sede en Kenya, y el African Elephant Specialist Group, compuesto por expertos que se centran en la conservación y la gestión de las poblaciones de elefantes africanos.




Los resultados del censo, publicados en la revista PeerJ, se han publicado en un momento extremadamente importante para el futuro de estos animales.

A finales de este mes, los elefantes se encontrarán entre las primeras posiciones en el orden del día del encuentro trienal en Johannesburgo (Sudáfrica) en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES por sus siglas en inglés), el organismo regulador del comercio internacional en ciertas especies de animales amenazados. Debido a los altos niveles de caza furtiva, la conferencia será esencial para redirigir el futuro de los elefantes



Datos sólidos para tomar decisiones sólidas

“Creo en el poder de los datos para ayudar en la toma de decisiones” declaró Paul Allen a National Geographic. “Tenemos que tomar decisiones más rápidas, más inteligentes y mejores sobre hacia dónde y cómo enviamos unos recursos tan limitados”. Allen declaró que ya ha empezado a planear un censo sobre el terreno de los elefantes de selva africanos. 

El Great Elephant Census es uno de los registros más completos y avanzados de número de elefantes que ha existido nunca. Ha sido llevado a cabo por observadores desde avionetas a baja altura que contaban a los elefantes asomándose por un lado del aeroplano. En total, sobrevolando vastísimas franjas del África subsahariana, llegaron a recorrer un total de 285.000 km, el equivalente a la distancia hasta la luna y un cuarto del camino de vuelta

Los resultados de investigaciones previas llevadas a cabo en toda África han sido devastadores. En 1969, Iain Douglas-Hamilton, conservacionista veterano y fundador de Save the Elephants, hizo el primer intento de censo continental usando recuentos aéreos y cuestionarios. El estudio estimó que había 1,3 millones de elefantes, una cifra muy discutida en los círculos conservacionistas. Una década después, los expertos sugirieron que esa cifra en realidad era de 600.000, señalando una crisis de caza furtiva. Desde entonces la cifra exacta de elefantes ha sido objeto de debate. 




Mike Chase, el principal investigador para el censo y fundador de Elephants Without Borders, declaró que “desde hace demasiado tiempo, hemos estado diciendo que no tenemos estimaciones fiables ni precisas, siempre son especulaciones, conjeturas. Pero ya se ha terminado esa ignorancia sobre el número de elefantes. Ahora tenemos los datos científicos más sólidos y precisos de la historia, para así poder dar una segunda oportunidad a estos animales.

Paula Kahumbu, ecologista de elefantes keniata y directora general de WildlifeDirect –una organización para la conservación con sede en Nairobi- cree que proporcionando una evaluación independiente y científicamente sólida de los elefantes, el censo tendrá mucho peso en la conferencia de CITES. “Las propuestas se considerarán sobre la base del hecho científico”, explica ella. “Es vital que tengamos datos exactos para proporcionar información a quienes elaboran las políticas. 




Crisis de poblaciones

Aunque nos enfrentamos a una imagen desoladora, el panorama varía mucho dependiendo del país y el ecosistema. 

Los países más afectados son Tanzania y Mozambique, que entre ambos han perdido 73.000 elefantes en cinco años debido a la caza furtiva. Otro descubrimiento impactante se encuentra en el norte de Camerún, donde los equipos encargados del censo no pudieron contar más de 148 elefantes –así como muchos cadáveres-, lo que revela una población regional muy pequeña y en peligro inminente de extinción.

En cambio, en Sudáfrica, Uganda y algunas partes de Malawi y Kenia y en el complejo de conservación de W-Arli-Pendjari –el único área del África occidental con números signficativos de elefantes africanos de sabana- la población se mantiene estable e incluso se observa un ligero crecimiento




Botswana es la parte más fuerte del continente con 130.000 elefantes, concentrados en los sistemas hídricos de Chobe y Savuti en el norte y en el vasto oasis de humedales del delta de Okavango.
Zimbabue registra la segunda cifra más elevada de elefantes -83.000-, la mayoría de ellos a lo largo del río Zambezi y en el Parque Nacional Hwange. En general, las poblaciones de Zimbabue han decrecido un 10 por ciento desde el año 2005.

Zambia registraba 20.839 elefantes, una caída de un 11 por ciento durante la última década. Pero una población regional en un área suroccidental del país se ha visto terriblemente afectada por la caza furtiva. Los observadores solo encontraron 48 elefantes en el Parque Nacional de Sioma Ngwezi, cuando en 2004 había 900. Con el ritmo actual de la caza furtiva, esta población local también se enfrenta a la extinción inminente

Angola también fue una sorpresa. En su día se había pensado que era un refugio para los elefantes tras décadas de guerra civil, pero ahora registraba una de las tasas de furtivismo más altas de todo el continente, lo que ha provocado una caída del 22 por ciento en el número de elefantes desde el 2005.




Namibia era el único país con una población de elefantes significativa que optó por no participar en el censo. Los censos de gran alcance llevados a cabo allí en 2015 reportaron un cálculo aproximado de 23.000 elefantes.

Es importante destacar que los observadores no sólo se fijaban en los animales vivos sino también en los muertos, porque el número de cadáveres demuestra hasta qué punto contribuyen al descenso las muertes por caza furtiva o por muerte natural. 

Calculando la proporción de cadáveres –el porcentaje de elefantes muertos respecto a los vivos- los investigadores han obtenido una idea de la salud de la población. Una proporción de más del 8 por ciento quiere decir que la población está disminuyendo, y en este caso el porcentaje de cadáveres asciende al 12 por ciento

Parte del problema tiene que ver con el gobierno. Durante más de un siglo el comercio de marfil ha sido la primera causa por la que se mataban elefantes. El problema es que al no estar regulado, no había un control real de la cantidad de elefantes que se mataban para este fin. Este año Zimbabue y Zambia, apoyadas por numerosas ONG, han puesto en marcha propuestas para regular este comercio.

Sea cual sea el resultado del encuentro de comercio de fauna en Johannesburgo este mes, por primera vez CITES y los países africanos que tienen elefantes se habrán puesto de acuerdo y tendrán datos e información concreta para construir el futuro de la conservación y la gestión de los elefantes.


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