Medio Ambiente

El punto prometedor en Afganistán: la fauna salvaje que sobrevive en zonas de guerra

Por Redacción National Geographic

15 de julio de 2017

Pese a las décadas de batallas mortales entre seres humanos, muchos de los mamíferos de Afganistán están llevándolo bastante bien en los bosques que quedan en el país, según un estudio reciente.

Estudios biológicos recientes en la Provincia remota y desgarrada por la guerra de Nuristán, que se encuentra en la frontera este de Afganistán con Pakistán, han revelado avistamientos y otras pruebas de varias especies, incluyendo osos negros Asiáticos, lobos grises y leopardos.

Los científicos no estaban seguros de si esas especies habían sobrevivido desde los últimos recuentos realizados en la región en la década de los 70.

“Es una gran noticia descubrir que los animales aún están aquí”, dijo Peter Zahler, que lanzó el programa de la Sociedad de Conservación de la vida Salvaje Afgana in 2006.

Osos, Leopardos y Más

Entre el 2006 y el 2009, varios equipos observaron dichas especies con cámaras-trampa, estudiaron las pruebas de ADN que habían depositado en sus heces, y buscaron animales en los estudios transectos realizados en los últimos ecosistemas boscosos del país.

Por ejemplo, en el caso del oso negro, los científicos tomaron 45 fotografías así como 5 fotografías con cámaras-trampa, y observaron 18 ejemplares, además de recolectar 16 muestras escatológicas durante el período del estudio. El leopardo fue más esquivo, sólo tres ejemplares fueron fotografiados y muy pocos con las cámaras-trampa.

La especie fotografiada más a menudo fue el puercoespín crestado de la India, con pruebas directas o indirectas de más de 280 ejemplares durante el estudio. También se pudieron observar zorros rojos, lobos grises y chacales dorados.

Otras especies detectadas incluyen los macacos Rhesus, garduñas de cuello amarillo, incluso unos cuantos gatos domésticos.

De manera inesperada, los científicos también avistaron alguna civeta de las palmeras, mamíferos parecidos a los gatos que nunca habían sido documentados en Afganistán.

Los escarpados bosques de Nuristán son probablemente la parte más diversa a nivel biológico de Afganistán, en parte porque los monzones del Océano Indio traen la humedad que falta en otras partes del país, anotó Zahler, que no fue parte directa del equipo del estudio.

Los Animales de Afganistán no están Fuera de Peligro

Pero las buenas noticias vienen con algunas salvedades.

Por ejemplo, estudios realizados por satélite muestran que los bosques de Nuristán se han reducido mucho durante las últimas dos décadas, y que a día de hoy siguen desapareciendo.

“Si esto continúa, creo que veremos la desaparición de los animales de mayor tamaño de este area,” dijo Zahler. “Estamos encantados de descubrir que aún hay vida salvaje aquí, pero su supervivencia a largo plazo es una gran incógnita”.

Parte de la deforestación es el resultado de la tala de árboles para usarlos como combustible o como material de construcción, pero la mayor parte de la pérdida boscosa se debe a las industrias madereras, que pueden operar con poca vigilancia o regulación en una región políticamente inestable, dijo Zahler.

La violencia ha “creado una falta de control”, dijo. “No es una anarquía total, pero gran parte de las instituciones culturales han sido degradadas hasta el punto de que cada uno va por su lado, y creo que eso ha acelerado sobremanera la pérdida de recursos naturales”

Y cuando los vecinos venden madera a cambio de una miseria, añadió Zahler, no sólo sufren los animales sino que esa misma gente pierde recursos preciosos.

Con la eliminación de los bosques, pierden la posibilidad de construir casas y de vender madera como leña para calentarse en invierno. Pierden la presencia de champiñones y de piñas y todo aquello de lo que dependen tanto para su venta como para su alimentación,” explicó.

“Las comunidades lo entienden y quieren ayudar con el control sostenible de esos recursos forestales, y hemos realizado algunas incursiones en comunidades de Nuristán para ayudarles a gestionar esos recursos, ya que dependen directamente de ellos”.

Guerra y Conservación: socios inverosímiles

En lugares como Afganistán, donde la miseria humana es una gran preocupación, el medioambiente normalmente pasa a un segundo plano.

Pero el escritor y biólogo conservacionista Thor Hanson, que no estuvo involucrado en el reciente estudio, dijo que los conservacionistas deben trabajar en las zonas conflictivas, porque es allí donde se dan algunos de los hábitats más importantes del planeta.

Por ejemplo, Hanson ha sido co-autor de un estudio que muestra cómo las guerras ocurren normalmente en áreas ricas en especies.

“Si observas las coincidencias entre diversidad biológica y ubicaciones de guerras en la segunda mitad del siglo 20, encontramos que el 80 por ciento de esos grandes conflictos armados ocurrieron en puntos considerados como de considerable biodiversidad”, dijo.

Hanson añadió  que esta correlación significa que parte del trabajo de conservación más importante del mundo se realiza en áreas peligrosas, donde la mayoría de las personas no pueden o no quieren darle máxima prioridad a las preocupaciones medioambientales.

“La realidad práctica de los grupos de conservación es que salimos de las áreas en conflicto cuando la situación se complica. Pero donde esos grupos han intentado quedarse, apoyados por los vecinos, encontramos que realmente puede marcar una diferencia en el destino de la diversidad durante un conflicto”, dijo.

Zahler, de la Sociedad de Conservación de la Vida Salvaje, defendió que mantener a salvo la vida salvaje en Afganistán es una importante forma de mantener la paz.

“Esto no trata sólo de osos y leopardos, trata de recursos naturales de los cuales depende la gente, y la vida salvaje es simplemente un ejemplo. Perder esos recursos significa que las comunidades se van a desintegrar, porque no serán capaces de ser autosuficientes.

“Así que ayudarles a gestionar esos recursos es una parte importante de mantener la estabilidad y la seguridad en un país como Afganistán”.

El estudio de animales de Afganistán, recientemente publicado por la revista Oryx, fue apoyado en parte por la USAID.