Según un nuevo estudio, una mutación genética les hace llevar el cuello desnudo.
Christine Dell'Amore
National Geographic News
Publicado el 15 de marzo de 2011
Los científicos han descubierto la razón por la que estos pollos no tienen plumas en el cuello, y no es para facilitar el trabajo a sus verdugos.
Estos pollos son el resultado de una mutación genética que provoca la sobreproducción de una molécula, llamada BMP12, que impide la formación de plumas.
La mutación apareció por primera vez en el norte de Rumania hace varios siglos. Los animales que la sufren tienen el cuerpo como el de los pollos pero la cabeza similar a la de los pavos, con el cuello largo y de un color rojo fuerte.
Para sorpresa de todos, cuando los científicos trataron pollos normales con embriones con BMP12, los animales desarrollaron cuellos sin plumas, sugiriendo así que esa parte del cuerpo es más sensible a la molécula, según afirma el director del estudio Denis Headon, biólogo del Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo.
Para descubrir el origen de la mutación, Headon y su equipo llevaron a cabo un profundo análisis, que reveló que en el cuello se desarrolla una sustancia derivada de la Vitamina A que potencia los efectos de la molécula BMP y provoca la desaparición de las plumas.
Una ventaja contra el calor
A diferencia de la mayoría de las mutaciones genéticas, que suelen ser negativas para los animales, ésta ha hecho famosos a los pollos en el mundo entero.
Según Headon, la razón es que los pollos sin plumas en el cuello son más resistentes al calor, por lo que producen huevos y carne de mayor calidad, algo fundamental para los criadores de lugares de clima cálido, como México.
«Además, creemos que todas las aves tienen esta disposición a perder plumas del cuello», añade.
«Una vez cuentan con una mutación que aumenta los niveles de BMP12 en la piel, el cuello es la parte del cuerpo más proclive a perder las plumas, es la más sensible».
Por ejemplo, es habitual que las avestruces y las cigüeñas pierdan las plumas del cuello de forma natural para luchar contra el calor, aunque no se sabe con certeza si la BMP12 es la responsable.