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Glóbulos rojos milenarios

Glóbulos rojos milenarios

Fotografía de Robert Clark, National Geographic

Se encuentran los glóbulos rojos más antiguos del mundo en Ötzi, el «Hombre de Hielo», al estudiar la famosa momia de 5.300 años.


Además, el descubrimiento demuestra que murió rápidamente tras ser herido, quizá incluso sin sufrir dolor.


Ötzi ha sido objeto de extensas investigaciones desde que se descubrió su cuerpo en un glaciar alpino en la frontera entre Austria e Italia en 1991.


No se detectaron rastros de sangre con anterioridad, a pesar de los numerosos estudios que se llevaron a cabo sobre su violenta muerte, consecuencia del flechazo que recibió y otras heridas.


«No se había encontrado sangre hasta ahora, ni siquiera al abrir algunas arterias, por lo que se creyó que no se había conservado o que perdió mucha después de recibir el flechazo» en la espalda, comenta Albert Zink, miembro del equipo y director del Instituto de Momias y del Hombre de Hielo de Bolzano (Italia).


En la nueva investigación, los científicos analizaron los tejidos que rodean las dos heridas de Ötzi, un corte en la mano derecha y la herida causada por la flecha, con un microscopio de fuerza atómica.
Esta herramienta permite «obtener una imagen tridimensional de las muestras», explica Zink.


El escáner reveló la típica forma circular de las células sanguíneas, como comentó el equipo en la revista Interface.


A pesar de que estudios anteriores sugieren la presencia de sangre en las herramientas y otros artefactos de la Edad de Piedra, «no se puede estar seguro, porque es posible que sean estructuras parecidas», como el polen o las bacterias, añade Zink.


Para confirmar que realmente se trataba de células sanguíneas, los investigadores iluminaron las heridas con un láser, detectando la presencia de hemoglobina.
Este hallazgo supone «la prueba más antigua de la existencia de glóbulos rojos».


Una muerte rápida


La nanotecnología y el microscopio de fuerza atómica también descubrieron trazas de fibrina, proteína que juega un papel importante en la coagulación, lo que demuestra que el hombre de hielo tuvo una muerte rápida.


«La fibrina se crea de forma inmediata cuando nos hacemos una herida, pero luego desaparece. Al encontrar fibrina en la herida de la flecha se confirmó que Ötzi murió justo después del flechazo».
«Los hay que afirman que sobrevivió unas horas después, o incluso días, pero no es cierto».


CSI: Bolzano


Estas técnicas empleadas en el estudio, relativamente nuevas, podrían ayudar en la investigación de futuros homicidios.


«Puesto que las células sanguíneas antiguas son más elásticas que las muestras frescas, estas técnicas de análisis podrán ser de gran utilidad en la actualidad», afirma Zink.


«Si la sangre está seca, la ciencia forense no cuenta con un buen método para determinar la edad de las células sanguíneas».


«Si con esta tecnologías puedes detectar pequeñas diferencias en la elasticidad de la estructura, quizá seas capaz de determinar su edad».


 

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