Viaje y Aventuras

Kosovo

Por Redacción National Geographic

7 de octubre de 2010

Kosovo se convirtió en nación independiente cuando su parlamento declaró la independencia de Serbia el 17 de febrero de 2008. Estados Unidos y otros muchos países europeos reconocieron su independencia, mientras que Serbia y algunos aliados, entre los que destaca Rusia, han denunciado que se trata de una declaración ilegal.

Kosovo, que formó parte de la antigua Yugoslavia, ha estado administrado por Estados Unidos y la OTAN desde 1999, cuando las fuerzas serbias fueron expulsadas tras la guerra aérea liderada por Estados Unidos y la OTAN lanzada para acabar con la ofensiva serbia sobre los separatistas de etnia albanesa. Murieron alrededor de 10.000 personas y cerca de un millón fueron desalojadas durante el conflicto.

Kosovo, situado en el sudeste de Europa, no tiene litoral marítimo y tiene aproximadamente el tamaño del estado de Connecticut. Su nombre hace referencia a un lugar fuera de la capital, Pristina, que significa, más o menos, “campo de mirlos”. El terreno de Kosovo es, en su mayor parte, montañoso. El pico más alto del país, Gjeravica, se eleva a 2.656 metros sobre el nivel del mar. Kosovo tiene dos llanuras principales y varios ríos y lagos importantes. El clima es continental, con veranos cálidos e inviernos fríos y nevados.

Alrededor del 90 por ciento de los dos millones de habitantes del país son de etnia albanesa, la mayoría de los cuales son musulmanes. El 10 por ciento restante son principalmente serbios cristianos ortodoxos que viven en el norte de Kosovo, cerca de la frontera con Serbia.

Kosovo fue el escenario de una famosa batalla entre serbios y turcos en 1389 y suele describirse como el lugar de nacimiento de la identidad serbia. Los albaneses defienden que son los descendientes de los antiguos ilirios, los primeros habitantes de Kosovo. Cuando el parlamento declaró por primera vez su independencia en 1990, Albania fue el único país que reconoció Kosovo como país.

En los años 90, las políticas económicas, las sanciones internacionales, el acceso limitado al comercio y las finanzas y los conflictos étnicos han dañado seriamente la economía de kosovar, una de las más pobres de Europa.