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Niké, la diosa alada de la victoria en la mitología de la antigua Grecia, presenta la corona de laurel y la banda a los ganadores de los Juegos Olímpicos

Niké, la diosa alada de la victoria en la mitología de la antigua Grecia, presenta la corona de laurel y la banda a los ganadores de los Juegos Olímpicos

Por DeAgostini/Getty Images

Muchos aspectos de los antiguos Juegos Olímpicos les serán familiares a los fans de los recién inaugurados Juegos de Río 2016: competición de élite a nivel internacional, una audiencia de cientos de miles de personas vitoreando, pruebas como carreras, lucha, lanzamiento de disco o jabalina… Antes, igual que ahora, los competidores olímpicos pasaban años adiestrándose con entrenadores expertos y los ganadores eran cubiertos de elogios y riquezas.

Sin embargo, otros elementos de los antiguos juegos nos resultan extraños a los espectadores actuales. Es difícil imaginar unas Olimpiadas modernas en las que se sacrificaran 100 bueyes, o se azotara públicamente a los atletas que hubieran hecho trampas, o que uno de los competidores corriera llevando puesta una armadura. Los atletas competían “al natural” –completamente desnudos–, examinaban las entrañas de los animales sacrificados para ver si se profetizaba su triunfo y solo había premios para el ganador de la prueba –no había medallas para el segundo ni el tercero–.

A pesar de la evidente continuidad entre los juegos antiguos y modernos, la profunda influencia de la guerra y la religión en las Olimpiadas originales dio como resultado un espectáculo irreconocible para las audiencias actuales.




Destreza en la batalla y en el deporte

Las primeras Olimpiadas de las que se tiene conocimiento tuvieron lugar en el año 776 a.C. en Olimpia, en el Peloponeso occidental. Lo más probable es que su origen esté en la celebración de juegos funerarios en honor de los guerreros caídos y los héroes locales, aunque algunos mitos ponen al semidiós griego Heracles como fundador de los mismos. Las Olimpiadas continuaron sin interrupción una vez cada cuatro años durante casi 1.200 años. Fueron abolidas en el año 393 d.C. por el emperador Teodosio, un cristiano que veía el culto a Zeus en los juegos como una abominación pagana.

La práctica de la lucha en el mundo antiguo inspiró muchas de las pruebas olímpicas. Un enorme grupo de soldados corriendo con su armadura, por ejemplo, era una forma efectiva de sorprender y aterrorizar a los ejércitos enemigos. El historiador griego Heródoto describe al ejército griego corriendo hacia los persas en la batalla de Maratón, una táctica que los invasores orientales nunca habían visto antes, aparentemente. 

En los hoplitodromia, o carreras con armadura, un total de 25 soldados recorrían dos veces el estadio de Olimpia, de 192 metros de largo, con grebas –piezas de armadura hasta la rodilla– y cascos, llevando escudos que debían pesar aproximadamente 14 kilogramos

Los competidores en la prueba de lanzamiento de jabalina arrojaban los proyectiles a un escudo pegado a un poste mientras galopaban sobre sus caballos, una práctica militar normal documentada por el historiador Jenofonte. 




Carreras de riesgo

Las carreras de carros en equipos de dos y cuatro caballos eran pruebas increíblemente peligrosas y populares. Los carros de guerra se usaban en Grecia desde al menos los tiempos de la civilización micena, en torno al 1600 y el 1100 a.C., y la carrera de carros tirados por cuatro caballos era una de las pruebas más antiguas de los juegos, introducidas en Olimpia en el año 680 a.C.

Solo los más ricos podían permitirse el gasto de mantener a los caballos y los carros. Y mientras los propietarios de los carros se llevaban la gloria de las victorias, generalmente contrataban a conductores para que se enfrentaran a los riesgos de la competición por ellos. Los choques eran muy comunes, espectaculares y frecuentemente mortales, y el momento más peligroso venía en los estrechos giros en las partes donde el estadio acababa. 

Un famoso piloto fue el emperador romano Nerón, que en el año 67 d.C. compitió en la carrera de carros de Olimpia. Pero no fue una competición justa. Nerón entró en la carrera de carros con un equipo de 10 caballos, cuando se suponía que debían ser 4. Le tiraron de su carro y no pudo completar la carrera, pero fue proclamado campeón basándose en que él habría terminado primero si hubiera podido finalizarla. 




Las pruebas “pesadas”

Lo que los griegos denominaban pruebas “pesadas” estaban también conectadas al combate. El boxeo, la lucha libre y una combinación de ambas llamada pankration, premiaban la fuerza y la astucia. Los boxeadores llevaban guantes finos hechos de cuero y luchaban en campo abierto, lo que hacía imposible arrinconar al oponente, extendiendo la duración de las peleas. Si un encuentro continuaba durante horas, los boxeadores podían ponerse de acuerdo e intercambiar golpes sin defenderse, un equivalente pugilístico a la muerte súbita

En al menos un caso, la muerte súbita fue precisamente el resutatdo. El geógrafo griego Pausanias cuenta la historia sobre la lucha entre Damoxenos y Kreugas, que terminó cuando el primero dio un golpe al segundo con los dedos extendidos, atravesándole la piel y rompiéndole las entrañas

La lucha y el pankration eran también brutales. Los luchadores tenían que lanzar a su oponente contra el suelo al menos tres veces para ganar la prueba. Debido a que no había división por pesos, los luchadores más grandes tenían una gran ventaja. En el pankration todo estaba permitido salvo morder y arañar. Uno de los luchadores, apodado “el Señor de los Dedos”, era muy conocido por su táctica de romper los dedos de su oponente al principio de la prueba para forzar su rendición inmediata. Otro luchador torcía los tobillos de sus contrincantes.

A pesar de todo el trasfondo de lucha, los antiguos juegos promovían al menos la paz temporal entre estados-ciudad griegos que se encontraban en guerra frecuentemente. Una inscripción en una tabla de bronce conocida como Tregua Sagrada garantizaba la seguridad de los atletas que viajaban hacia y desde los juegos y prohibía los enfrentamientos hostiles entre estados participantes durante las Olimpiadas




Debido a que algunos atletas en el siglo V y después viajaban desde lugares tan lejanos como el norte de África, Asia Menor, el oeste de España y el Mar Negro, esta tregua se extendía durante un periodo de tres meses tras la finalización de los juegos. Y los violadores pagaban una multa en plata al templo de Zeus en Olimpia.

También se rendía culto al rey de los dioses griegos mediante abundantes sacrificios de bueyes y estatuas en su honor. En torno al siglo II d.C., la pila de cenizas acumuladas tras siglos de sacrificios medía 7 metros de alto.

El día de apertura de los juegos, los atletas hacían un juramento ante Zeus, el “Guarda de los Juramentos”. Los hermanos, padres y entrenadores de los atletas también hacían el juramento, prometiendo seguir todas las normas y garantizando que habían estado entrenando durante al menos 10 meses.

Pero las trampas eran una tentación irresistible para algunos. Los luchadores deshonestos se aplicaban aceite de oliva para poder escapar cuando su oponente les agarraba. Otros métodos documentados de trampas eran el soborno de los jueces y de otros competidores

Aquellos descubiertos eran azotados públicamentey se les imponía una multa, y su vergüenza era inmortalizada mediante inscripciones en las estatuas que se encontraban alineadas en la ruta que utilizaban los atletas para entrar en el estadio. 

Como con muchos otros aspectos de los antiguos juegos, no hay peligro de que el Comité Olímpico Internacional decida traer de nuevo estas costumbres algún día a los Juegos Olímpicos.


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