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¿Un continente perdido y misterioso debajo de Nueva Zelanda?

Martes, 28 Marzo

Por Redacción National Geographic

20 de febrero de 2017

Un grupo de investigadores sostiene que la masa de tierra sumergida debajo de Nueva Zelanda se debería considerar un continente. No obstante, no todos coinciden en esta idea.

Si un grupo de investigadores australianos y neozelandeses logran demostrar su teoría, los siete continentes que siempre hemos conocido, pasarían a ser ocho: el último sería una tierra vasta y sumergida, que triplica en superficie a la región de Alaska, y cuyo pico más alto es el de Nueva Zelanda Aoraki (Monte Cook).

Este segmento de tierra hundida, llamada Zealandia por los descubridores, se encuentra al este de Australia y se extiende unos 4,9 km2 – más de lo que ocupa todo el subcontinente indio. Está compuesto en un 94% por agua subterránea, con dos únicos picos asomando sobre el nivel del mar, las islas de Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.

“Zealandia demuestra que cuando hablamos de ciencias de la naturaleza lo grande y lo obvio se debe repasar constantemente”, cuentan los investigadores en su estudio, publicado en el diario académico GSA Today.

Anteriormente, algunos expertos habían calificado a Zealandia como un collage muy variopinto de corteza terrestre. Otros, incluyendo National Geographic, definían esta tierra como un subcontinente: una masa muy definida que cumple con las características geológicas de corteza continental, pero estando geológicamente desligada del continente más cercano – en este caso, Australia.

Para el equipo de investigación, liderado por el geólogo neozelandés Nick Mortimer, esta definición se queda corta. Según señala, los 4,9 millones de km cuadrados deberían ser suficientes para distinguirlo de otros subcontinentes, - Zealandia es seis veces más extenso que Madagascar - , y propone que las masas de tierra que superan el millón de km2 deberían considerarse continentes. Según esta premisa, Zealandia ya sería un continente, aun sumergido como está.

“Una de las razones por las que esta tierra no consta como continente es por su litoral”, dice Bruce Luyendyk, un marine geofísico de la Universidad de California, Santa Barbara, y experto en Zealandia. “La gente tiende a creer que los continentes son donde uno vive, pero… los niveles del mar se vuelven irrelevantes cuando piensas en ello geológicamente”.

No obstante, no todo el mundo está convencido, en parte por la definición que solemos dar a “continente”-masa rodeada de agua, -y no masa por debajo del agua.

“A mi juicio, aunque Zealandia sea continental, no es un continente”, afirma Christopher Scotese, geólogo de la Northwestern University y experto en geografía de la Tierra antigua. “Si fuera emergente, lo identificaríamos con Australia, igual que Groenlandia lo asociamos a Norteamérica y Madagascar con África”, añade.

¿“CASI” UN CONTINENTE?

Mortimer y sus colegas defienden que el estar sumergido no debería afectar a su capacidad de ser considerado un continente en toda regla ya que, por ejemplo, si la Antártica no estuviera congelada, una gran parte de su mitad occidental estaría bajo el agua.

Es más, el equipo señala que la corteza de Zealandia es indistinguible a la de un continente. Por ejemplo, su corteza es más gruesa, más elevada, y menos densa que la corteza circunstante oceánica – un sello distintivo de la corteza continental-. Además, las principales muestras tomadas del fondo marino indican claras señales de diversidad rocosa en la corteza continental.

Esta tierra alberga a la vez información vital sobre la fragmentación de Gondwana, un bloque continental meridional que estaba compuesto por lo que ahora conocemos como Antártida, Australia, Sudamérica y África.

Hace más de 100 millones de años, durante el Cretácito Superior, mientras Gondwana estaba en su proceso de partición, Zealandia se estiró y encogió su grosor como si de una goma se tratase. Como consecuencia, en algunas áreas, Zealandia tiene menos de 11km de espesor, que a pesar de ser poco común para tratarse de un continente, es más grueso que la corteza oceánica. Por esta razón, la nueva Zealandia, ya deformada y estirada, se hundió bajo el manto subyacente del agua.

Su originalidad geológica, defienden Mortymer y sus colegas, es lo que hace a Zealandia tan especial. Si se clasificara como continente, sería el más joven, más angosto y más sumergido, mostrando el extremo hasta el que puede llegar a comportarse la corteza continental.

Scotese, en cambio, se muestra reacio a validar la teoría de Mortimer y sus colegas – aunque reconoce el esfuerzo: “Valoro la intención del autor de cambiar la definición de continente, pero las definiciones cambian muy lentamente”, dice. “Toma como ejemplo la palabra “planeta”: igual que Plutón es “casi” un planeta, Zealandia sería “casi” un continente”.