Fotografía

Así es Wild Roots, una comunidad primitiva en Carolina del Norte al más puro estilo “Into the Wild”

Te mostramos desde dentro una comunidad que sobrevive en la montaña únicamente a partir de los recursos que pueden encontrar allí. Jueves, 9 Noviembre

Por Daniel Stone
Fotografías de Mike Belleme

En 2007, un hombre y una mujer, junto con algunos amigos, entraron en un bosque de Carolina del Norte y decidieron establecer un campamento. Dicho campamento se transformó en un hogar, y este hogar, a su vez, en una comunidad.

Así empieza la historia de Wild Roots, una comunidad forestal cerca de Hot Springs, en Carolina del Norte, construida sobre una serie de principios fundacionales: vivir libremente sin desperdiciar nada y aprendiendo constantemente. En unas 12 hectáreas, un grupo de gente utiliza lo que ellos denominan «habilidades de la tierra» para comer, bañarse y sobrevivir. Construyen lo que saben construir y dejan que el bosque les enseñe aquello que desconocen.

El hombre que fundó Wild Roots, llamado Tod, quien se ha negado a revelar su apellido, no tiene creencias contestatarias ni miedo a la sociedad desarrollada, sino que siente aversión por esta. «Vivimos a partir de la grasa de una ridícula sociedad de excedentes», contó Tod al fotógrafo Mike Belleme para explicar por qué en ocasiones los miembros de la comunidad hurgan en vertederos en busca de desperdicios de supermercados del mismo modo que recolectan bellotas y castañas, que después añaden a las gachas.

Belleme visitó la comunidad por primera vez en 2009 y encontró allí a unas 12 o 14 personas que le recibieron alegremente, aunque con una curiosa carencia de filosofía compartida. A diferencia de otras comunidades que están dedicadas al medio ambiente u opuestas a las normas sociales, Wild Roots no tenía una visión única, ya que sus miembros afirmaban que se sentían incómodos siendo encasillados, marginados, rechazados. Lo que todos ellos tenían en común, según observó Belleme, era simplemente la inclinación hacia el aprendizaje.

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En 2011, tras haber pasado mucho tiempo en el bosque, Tod comenzó a construirse una cabaña de tejado de corteza a partir de los materiales que podía encontrar allí. Durante días, Belleme ayudó a Tod a tallar postes de madera, esculpir vigas de roble y a quitar la corteza de los troncos de los álamos. Pero no pudo ser: poco después, Tod abandonó el proyecto. Había demasiado rocío en aquella zona, lo que hacía que la madera se humedeciese, por lo que decidió dejarlo y pasar a otro proyecto.

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Originalmente, Tod había planeado que el grupo comiese solo los productos que encontrasen en aquellas tierras, pero pronto se dio cuenta de que estaba siendo ingenuo. El número de animales había descendido debido a la desaparición de la flora autóctona. En ocasiones, los cazadores donan sus piezas sobrantes a la comunidad a cambio de acceso a la zona. Pero estas recompensas no siempre proporcionan comidas gourmet. Durante uno de los viajes de Belleme, el grupo estaba procesando el cadáver de un oso para comerse su carne y posteriormente cocieron su cerebro, lengua y ojos para elaborar un estofado que meterían en tarros, donde duraría más tiempo. Belleme se negó a comérselo.

Vivir en el bosque suele tener sus inconvenientes. Vivir sin tecnología puede ser algo liberador, pero también aislante. Una vez a la semana, algunos miembros de la comunidad van en furgoneta hasta una ciudad cercana para utilizar los ordenadores de la biblioteca pública para escribir a sus familias o leer las noticias. En ocasiones visitan a algún carnicero y le piden los restos que va a tirar.

Durante casi una década, Wild Roots ha pasado de ser un grupo pequeño a una comunidad educacional, afirma Belleme. Ahora tienen una página web y reciben a visitantes, una vez han contactado con ellos y han probado que no están enfermos. La gente pasa las horas cocinando, trabajando en la herrería o en la carpintería.

La ausencia de jerarquías implica que cualquiera puede aprender o enseñar, cualquiera puede tener éxito o fracasar. Pero llega un momento en el que las estaciones ponen a prueba a los más comprometidos. Cuando llega el invierno, el grupo disminuye. A veces, la única persona que se queda es Tod.

Puedes ver más fotografías de Mike Belleme en su página web.

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