Animales

¿Por qué estos polluelos se tiran al vacío?

Las barnaclas cariblancas anidan en altos acantilados árticos para evitar a los depredadores. Observa cómo sobreviven estas aves a un salto extremo poco después de nacer.jueves, 23 de mayo de 2019

Por Douglas Main

La vida de las barnaclas cariblancas es dura, ya que deben enfrentarse a las temperaturas árticas y proteger a sus crías de los depredadores sobre altas cornisas y acantilados. Pero esta estrategia tiene su desventaja: nada más empezar sus vidas, las jóvenes barnaclas deben sobrevivir a una caída angustiosa.

A las 24 horas de eclosionar, los polluelos deben abandonar el nido para alimentarse de hierba, algo que sus padres no pueden darles.

Para llegar hasta la hierba, las agua deben caer en picado desde sus nidos a gran altitud siguiendo a sus padres. Normalmente, se ponen entre tres y cinco huevos cada año.

David Cabot, profesor adjunto de la Universidad de Cork, Irlanda, explica que, aunque parece terrorífico, los polluelos son tan ligeros que no suelen morir tras chocar con el suelo.

«Son ligeros y acolchados, y suelen rebotar en las rocas cuando caen», afirma Cabot, el primero en filmar este increíble fenómeno en 1985. «Solo unos pocos mueren al quedarse atrapados en grietas o cárcavas, o al chocar con una roca afilada».

Los peligros reales son los depredadores —principalmente zorros árticos, pero también gaviotas hiperbóreas— que esperan a los polluelos cuando estos se dirigen al agua. Los zorros «capturan todos los polluelos que pueden y los almacenan para comérselos después», añade Cabot.

Los padres intentan ahuyentar a las gaviotas y a los zorros, pero no suelen conseguirlo.

Las barnaclas cariblancas viven en tres poblaciones principales que se reproducen en Groenlandia oriental (donde se grabó el vídeo del presente artículo), Svalbard y Nueva Zembla.

Directos al salto

El director Mateo Willis tardó tres semanas en filmar esta escena, que aparece en el nuevo programa de National Geographic, Planeta hostil.

Los polluelos eclosionan entre finales de junio y principios de julio y, durante ese periodo, salen del nido entre las seis de la mañana y las diez de la noche. Para conseguir estas imágenes, Willis y su equipo tuvieron que permanecer alerta durante gran parte de este tiempo. Willis grabó desde arriba mientras sus dos compañeros grababan desde la parte inferior de los acantilados.

 «Es una escena difícil», afirma Willis. «Hay que seguir un objeto gris muy pequeño sobre un fondo de rocas grises a gran velocidad, y en cuanto choca con algo, cambia de dirección».

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Las supervivientes

«Este es uno de esos casos en los que no puedes evitar sentir simpatía por los polluelos», afirma. Dicho esto, esta dura estrategia «obviamente funciona», añade. Aproximadamente el 90 por ciento de los polluelos sobrevive a la caída, según Cabot.

Sin embargo, debido a los depredadores como zorros y aves de presa, solo la mitad o menos llegan a la adultez para completar su viaje hasta sus terrenos de invernada, principalmente en la isla escocesa de Islay.

Decenas de miles de barnaclas peregrinan cada año para, entre otras cosas, alimentarse de hierba. Esta migración masiva ha creado problemas para los agricultores locales, que sostienen que las aves hambrientas interfieren con la cría del ganado. El gobierno escocés aprobó la matanza de barnaclas a partir de 2010 y ahora miles de barnaclas mueren cada año. En 2017 y 2018, se disparó a más de 3.300, según The Ferret, un medio escocés.

Esto ha reducido drásticamente la población de barnaclas, que había estado ascendiendo desde los años 60. La población de Groenlandia oriental era de unos 70.000 ejemplares en el último recuento, en 2018, una reducción de más del 10 por ciento desde 2013, según Wildfowl & Wetlands Trust, una organización británica sin ánimo de lucro que lleva a cabo censos de aves cada cinco años.

No te pierdas Planeta hostil, un nuevo episodio cada sábado a las 16:00 en National Geographic.

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