Animales

Estas imágenes retratan el horror del contrabando de fauna salvaje

La fotógrafa Britta Jaschinski emplea su ingenio artístico para llamar la atención sobre la demanda de productos de animales salvajes.lunes, 30 de octubre de 2017

Por Alexa Keefe
Fotografías de Britta Jaschinski
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Un par de reposapiés hechos a partir de las patas de un elefante. Un abrigo con zapatos, sombrero y bolso a juego hecho a partir de las pieles de 20 leopardos. Palés llenos de bolsas de caballitos de mar desecados. Las fotografías de Britta Jaschinski de objetos incautados en aeropuertos y cruces fronterizos son una exploración de la psique humana para entender qué alimenta la demanda de productos de fauna salvaje, incluso cuando sabemos que provoca sufrimiento y, en algunos casos, pone a los animales al borde de la extinción.

«El problema ahora mismo es que cuanto más rara es la especie, más rentable es cuando está muerta», afirma. «La gente quiere al último rinoceronte porque vale mucho más dinero. De no poder sacar fotografías, encontraría otra forma de narrar esta historia. La misión es lo primero. Intento ser la voz de los animales, una voz que no puede oírse de otra forma».

La forma que Jaschinski tiene de retratar estos objetos es intencionalmente artística, pero la misión real es transmitir este lado oscuro de las interacciones humanas con el mundo natural de una forma que nos haga prestar atención a lo mucho que tenemos que perder. «El público se acostumbra a las imágenes de marfil ardiendo. Necesitamos otro toque de atención», afirma.

Un par de reposapiés hechos a partir de los pies de un elefante.

Aunque la naturaleza de matar o morir de nuestra interacción con la fauna salvaje pertenece al pasado, Jaschinski tiene la teoría de que todavía queda un instinto primitivo, encontrar una forma de expresión a través de la caza de trofeos y la práctica de la medicina tradicional basada en la idea de que consumir partes de ciertos animales puede dotar a los humanos de la esencia de su fuerza y su vitalidad. «Creo que los humanos tienen la necesidad primitiva de dominar», afirma. «Cuando vivíamos en tribus, tenía que ver con la supervivencia. La evolución humana ha salido mal en este sentido».

Jaschinksi fotografió los artículos con un telón de fondo pintado a mano que llevó con ella a las salas traseras del aeropuerto de Heathrow en Londres y el repositorio National Wildlife Property Repository en Colorado, que contiene cerca de 1,5 millones objetos. En lugar de destruirlos, los almacenan para la educación y la investigación y, en el caso del proyecto de Jaschinski, como forma de transmitir un mensaje que cause impacto.

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 «Dondequiera que estuviese, sentía que los guardas de seguridad les tenían mucho respeto a estos objetos», señala. «Les lleva mucho tiempo sacar estos objetos de las estanterías y desempaquetarlos. En cada ocasión, escucho: "Estamos muy contentos de que esté usted aquí"».

Actualmente, Jaschinski está trabajando en un libro con otros 20 fotógrafos de fauna silvestre, entre ellos los fotógrafos de National Geographic Charlie Hamilton James, Klaus Nigge, Michael «Nick» Nichols, Brian Skerry y Brent Stirton. Esperan crear conciencia para ayudar a poner fin a la demanda de productos de fauna silvestre.

«Si todos los fotógrafos sacaran unas cuantas fotos, entonces habremos hecho lo que teníamos que hacer», afirma Jaschinksi. «Deja hablar a tu corazón».

Britta Jaschinski es una de las ganadoras del concurso Wildlife Photographers of the Year de la Society of German Wildlife Photographers. El otro ganador es Erlend Haarberg, cuyo trabajo ha aparecido en varias ocasiones en la revista National Geographic.

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