El ADN prueba que los caballos salvajes ya no existen

Un nuevo estudio demuestra que los caballos de Przewalski, antes considerados los únicos caballos salvajes restantes, tienen ancestros domesticados.

Tuesday, February 27, 2018,
Por Sarah Gibbens - National Geographic
Caballos salvajes
Los científicos creen que el origen de los caballos domésticos está cerca de las estepas de Eurasia, pero su ancestro exacto todavía es un misterio.
Fotografía de Stacy Gold, National Geographic Creative

En el sentido puramente técnico de la palabra, los caballos realmente salvajes ya no existen en la Tierra, o al menos eso dice un nuevo estudio.

La investigación analizó el árbol familiar de un tipo de caballo llamado caballo de Przewalski (Equus ferus przewalskii) que se consideraba el único grupo restante de caballos salvajes en el mundo.

Cuando los investigadores analizaron su ADN y lo compararon con los huesos de caballos antiguos, descubrieron que los caballos de Przewalski no eran salvajes, como se creía antes, sino asilvestrados, lo que significa que descendieron de caballos domésticos que más adelante regresaron a la naturaleza.

La especie (o subespecie, dependiendo de a qué científico le preguntes) ha sido el centro de las iniciativas de conservación que pretenden salvar la que se consideraba «la última especie de caballo realmente salvaje».

Así rescataron en helicóptero a este caballo atrapado en la montaña

Importantes instituciones científicas como el Centro de Ecología de Conservación del Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación han trabajado para reintroducir a los escasos caballos de Przewalski en reservas naturales chinas.

Los científicos pensaban que los caballos de Przewalski eran una especie salvaje originaria de las estepas de Eurasia. Se declararon oficialmente «extintos en estado silvestre» en 1969, y en la actualidad apenas quedan unos 2.000 ejemplares.

Se ha descubierto que los caballos son descendientes de uno de los primeros grupos conocidos de caballos domesticados, denominados caballos Botai, que habitaban en el norte de Kazajistán hace 5.500 años. Fue un hallazgo sorprendente para el equipo de investigación. Los arqueólogos esperaban probar que los caballos Botai eran los ancestros primitivos de los caballos domésticos modernos.

«Poco después de comenzar a excavar en los yacimientos de Botai en 1993, estaba segura de que habíamos encontrado a los primeros caballos domesticados», afirmó Sandra Olsen, arqueóloga de la Universidad de Kansas que dirigió las excavaciones en la aldea de Botai, en un comunicado. «Intentamos probarlo, pero basándonos en los resultados de ADN, los caballos Botai no engendraron a los caballos domésticos modernos, sino que dieron lugar a los caballos de Przewalski».

Para llegar a esta conclusión, los investigadores secuenciaron el genoma del ADN descubierto en 20 caballos Botai y otros 22 caballos primitivos de Eurasia. A continuación, los compararon con genomas de otros caballos antiguos y modernos.

Sus resultados, publicados en la revista Science, determinaron que estos caballos domésticos primitivos engendraron a los caballos de Przewalski asilvestrados.

De domésticos a asilvestrados

Entonces ¿quién es el ancestro de los caballos domésticos actuales? Es una pregunta cuya respuesta todavía se está investigando.

Antes de que las aldeas de Botai se materializaran, la región estaba poblada por cazadores-recolectores nómadas. Los investigadores creen que, hace unos 5.500 años, esas personas empezaron a domesticar caballos y a usarlos como medio de transporte o alimento.

Investigaciones arqueológicas anteriores en esta parte de Kazajistán han revelado objetos que podrían haberse empleado para montar a caballo y los restos de lo que podrían haber sido establos.

El estudio sugiere que, en algún punto, los caballos de Przewalski huyeron de sus manadas domésticas.

Los caballos domésticos supusieron un impulso para los humanos primitivos, contribuyendo al cultivo agrícola y desplazamientos más rápidos y sirviendo como fuente de alimento. Estudios anteriores han ubicado su origen doméstico en partes actuales de Ucrania, Rusia y Kazajistán.

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