Animales

Este animal tiene las orejas más grandes del mundo (proporcionalmente)

Las orejas del jerbo de orejas largas miden dos tercios de la longitud de su cuerpo. Viernes, 26 Abril

Por Liz Langley

Muchos animales, desde bichos a elefantes, han desarrollado orejas de gran tamaño a modo de adaptación a entornos cálidos o como estrategia para encontrar comida. 

El elefante africano tiene las orejas más grandes entre los animales vivos. Estos apéndices caídos sirven para disipar el calor rápidamente a través de los numerosos vasos sanguíneos de las orejas. Los elefantes asiáticos viven bajo la cubierta más sombría y fresca de la selva tropical y, por consiguiente, tienen orejas más pequeñas.

Pero sus orejas no son las únicas «orejas» de los elefantes. Ambas especies pueden detectar las vibraciones subterráneas con sus patas, lo que les permite detectar el sonido de animales en estampida a kilómetros de distancia, una señal de la presencia cercana de los depredadores.

Jerbos

Existen 33 especies de este roedor saltador, autóctono de los desiertos del sur de Mongolia y el noroeste de China. El miembro de la familia de proporciones más extrañas es el jerbo de orejas largas, filmado por primera vez en estado salvaje en 2007 durante una expedición al Gobi de la Sociedad Zoológica de Londres.

 

Con orejas que miden dos tercios de la longitud de su cuerpo, el animal tiene las orejas más grandes del reino animal en proporción a su tamaño.

Como en el caso de los elefantes y muchas especies más, estas orejas gigantes ayudan a los jerbos a liberar el calor, una adaptación fundamental en altas temperaturas.

Murciélagos

Algunos murciélagos, como el murciélago pinto, tienen orejas gigantes que pueden detectar hasta el sonido más leve, hasta «los pasos de los insectos», según Gerald Carter, ecólogo conductual de la Universidad del Estado de Ohio.

En realidad, las orejas grandes podrían tener muy poco que ver con la ecolocalización, el sónar incorporado de los murciélagos que emite ondas de sonido y detecta el eco que rebota en una presa, como una polilla.

Según Aaron Corcoran, explorador de National Geographic y profesor adjunto e investigador de la Universidad Wake Forest, la mayor parte de la ecolocalización está a una frecuencia muy alta y las orejas grandes amplifican los sonidos de menor frecuencia, como los ruidos de las presas.

Unos de los mejores ecolocalizadores son el Corynorhinus townsendii, que tiene orejas enormes, y el Barbastella barbastellus, que tiene orejas normales, según Corcoran.

Liebres

Existen seis especies de liebres en los Estados Unidos occidentales y algunas especies tienen orejas de hasta 18 centímetros de largo, casi un tercio de su tamaño corporal.

Andrew Smith, profesor emérito de biología de conservación en la Universidad del Estado de Arizona, explica por email que Mark Twain tiene la mejor explicación para las enormes orejas de la liebre. En Pasando fatigas, el autor escribe que este morador del desierto « posee las orejas más estrafalarias de que ha disfrutado ser alguno, salvo el asno».

¿A qué se deben unas orejas tan cómicas? Exacto: para disipar el calor.

Caracales

El hábitat del caracal, un felino salvaje de patas largas, abarca de África a la India y es famoso por sus orejas grandes y sofisticadas que le permiten localizar presas entre la hierba alta.

Mientras caza, el depredador mueve las orejas como una antena de radio y localiza a las criaturas que se mueven. Los singulares mechones de sus orejas canalizarían el sonido hacia la oreja antes de atacar.

El serval, otro pequeño felino salvaje africano, tiene orejas enormes y potentes que pueden detectar a roedores que se desplazan bajo tierra.

Zorros

A los zorros orejudos de África oriental y occidental les encantan los insectos: las termitas representan el 75 por ciento de su dieta. Así que no es ninguna sorpresa que sus enormes orejas puedan escuchar colonias de termitas moviéndose bajo tierra.

Las orejas enormes del fénec tienen dos propósitos: disipar el calor de su hábitat en el norte de África y permitirles escuchar insectos que excavan en la arena.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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