Los pastizales están desapareciendo: estos son los animales que los habitan

El desarrollo agrícola ha puesto en peligro los pastizales de todo el mundo, dificultando la vida de los animales que los habitan.lunes, 15 de abril de 2019

Los pastizales parecen hábitats simples. Los animales que los habitan tienen vastas planicies de terreno donde pueden vagar, dormir, alimentarse y salir adelante. No tienen que desplazarse a las altitudes extremas y las temperaturas gélidas de las montañas, ni que enfrentarse a peligros marinos como los desechos plásticos y el calentamiento del agua.

Pero son sus propios rasgos los que ponen a los pastizales en peligro. Al ser planos y muy fértiles, son propensos a que los invada la agricultura, la ganadería o la construcción. También están muy expuestos, lo que facilita que los furtivos encuentren animales. Toda esta invasión humana de los pastizales pone en peligro estos hábitats llenos de riqueza donde viven animales como los guepardos, los caribúes o los gallos de las praderas.

Los pastizales templados —con inviernos más fríos— son los más afectados. Se encuentran en todos los continentes salvo en la Antártida y representan el ocho por ciento de la tierra del planeta. Se los reconoce como uno de los ecosistemas más amenzados de la Tierra, según el grupo de especialistas en pastizales de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la autoridad global que clasifica el estado de conservación de animales y lugares salvajes.

Los pastizales templados, conocidos como prairies (praderas) o plains (llanuras) en Norteamérica, velds en Sudáfrica y pampas en Sudamérica, tienen un suelo rico en vitaminas. Son tan atractivos como tierras de cultivo que el 40 por ciento de los pastizales ya se ha convertido en terreno agrícola. Casi el 14 por ciento se ha empleado en la construcción de infraestructuras urbanas o industriales. Solo la mitad de los pastizales templados de la Tierra permanecen intactos, en su estado natural, según datos de la UICN.

Y estos terrenos están muy desprotegidos. Según la UICN, menos del cinco por ciento de los pastizales templados han sido designados parques nacionales o reservas naturales, porcentaje insuficiente para garantizar la supervivencia de las especies que los habitan.

Por ejemplo, los hurones de pies negros —y los perritos de las praderas, el elemento principal de su dieta— se han visto afectados por el acondicionamiento del terreno. En los siglos XVIII y XIX, cuando se convirtieron en tierras de cultivo vastas superficies de las praderas norteamericanas, las poblaciones de perritos de las praderas se desplomaron. Los asesinaron en masa porque sus madrigueras dificultavan la siembra de los cultivos. Como consecuencia, los hurones de pies negros estuvieron a punto de extinguirse. Aunque se logró reintroducir en la naturaleza a los hurones de pies negros en varias fases entre 1994 y 2009, sus poblaciones aún tienen dificultades para aumentar. Los perritos de las praderas, considerados plagas agrícolas, siguen siendo objeto de polémicas campañas de erradicación.

En las últimas semanas, National Geographic ha explorado diferentes hábitats animales a través de la lente de la hostilidad. ¿Qué hace que un ecosistema resulte hostil para las especies que lo habitan? Una y otra vez, en las montañas, el mar y los pastizales, nosotros somos el denominador más común.

Estas son las fotografías de siete especies que habitan los pastizales y que muestran resistencia ante el cambio.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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