Estas serpientes pueden saltar y los científicos quieren saber por qué

Algunas serpientes «planean» de un árbol a otro, pero las del género Dendrelaphis son capaces de saltar. ¿Por qué lo hacen?

Por Jason Bittel
Publicado 18 nov 2019, 12:29 CET
Serpiente Dendrelaphis
Una serpiente del género Dendrelaphis toma el sol entre los ensayos de la investigación.
Fotografía de Jake Socha

Para ser animales sin brazos ni piernas, las serpientes arbóreas tienen una movilidad sorprendente.

Muchas especies saltan de rama en reama empleando un comportamiento denominado bridging en inglés: el reptil extiende la mitad delantera del cuerpo en el aire, como un voladizo, hasta que entra en contacto con algo lo bastante grande como para soportar su peso.

Las cinco especies de «serpientes voladoras» del género Chrysopelea, autóctonas de Asia, tienen bajo la manga un truco aún más impresionante: pueden aplanar el cuerpo en pleno aire y planear entre las copas de los árboles como las ardillas voladoras, cubriendo una distancia de hasta 91 metros.

Y ahora hay pruebas de que las serpientes australianas del género Dendrelaphis, parientes cercanas de las del género Chrysopelea, son capaces de saltar.

Cuando su tutor Jake Socha grabó a una Dendrelaphis pictus saltando en estado silvestre en 2010, Michelle Graham, exploradora de la National Geographic Society y candidata a doctora en Virginia Tech, se sintió intrigada.

Ansiosa por investigarlas, Graham viajó a Australia, donde capturó temporalmente algunos ejemplares silvestres de Dendrelaphis y los persuadió para llevar a cabo ese comportamiento en un experimento de laboratorio en una estructura hecha con tuberías de PVC, ramas de árboles y cámaras GoPro.

«Es como un gimnasio selvático para serpientes», afirma Graham.

Mediante el estudio del desplazamiento de las serpientes por su entorno, los científicos han revelado información sobre la diversidad de la locomoción animal, que influye en la evolución de estas conductas extrañas.

Serpientes en un avión

La mayoría damos por hecho que vivimos en un plano bidimensional. En general, cuando damos un paso adelante podemos contar con que el suelo estará ahí para recibir nuestra pisada.

Pero para los animales que viven en las copas de los árboles, el mundo está desconectado. Las aves se desplazan volando por este espacio en 3D. Los monos aulladores se cuelgan de rama en rama. Y los perezosos se aferran a la rama más cercana. Pero todas estas conductas requieren apéndices elaborados de los que las serpientes carecen.

«Lo interesante de estas serpientes es su capacidad para llevar a cabo todos estos comportamientos locomotores sin extremidades», afirma Graham.

Como era de esperar, hacer que los animales silvestres llevaran a cabo esos comportamientos en el «gimnasio selvático» no fue tarea fácil. La primera serpiente arbórea que atrapó Graham era una hembra bastante grande a la que «no le interesaba en absoluto mostrar este comportamiento de salto».

 

Su persistencia valió la pena y, tras capturar varias serpientes arbóreas de tamaños y formas diversas, Graham confirmó que las serpientes del género Dendrelaphis son capaces de lanzarse para salvar un vacío entre ramas.

Para hacerlo, las serpientes se sitúan por debajo de la altura de su objetivo —por ejemplo, una rama— y se lanzan hacia arriba de forma que su impulso las lleve al otro lado del vacío. Graham quiere publicar más detalles sobre su investigación en dos trabajos científicos en 2020.

¿Saltar para divertirse?

Ahora que Graham ha confirmado que estas serpientes arbóreas pueden saltar, quiere saber por qué lo hacen.

Quizá parezca de sentido común, pero Graham afirma que no hay evidencias sólidas de por qué los animales planeadores hacen lo que hacen. Algunos científicos tienen la hipótesis de que saltar o planear proporciona a serpientes, ardillas o lagartos tiempo o energía, pero «no hay estudios científicos justificativos» que lo demuestren.

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    «Ser la primera persona que estudia este comportamiento significa que desconoces el contexto en el que lo hace una serpiente», afirma Graham. «[¿Es el salto] un comportamiento de huida? ¿Es un comportamiento de transporte común? ¿Es solo algo que hacen para divertirse? Nadie lo sabe».

    Bruce Jayne, morfólogo funcional de la Universidad de Cincinnati en Ohio, afirma que la decisión de Graham de estudiar a los parientes cercanos de las serpientes voladoras le parece ingeniosa, ya que podría aportarnos mejor información sobre la evolución de estos comportamientos de salto y planeo.

    «¿Cómo de especial es esta capacidad en serpientes voladoras?», se pregunta Jayne. «Si analizamos a sus parientes cercanas, podremos observar precedentes del comportamiento. Quizá las serpientes voladoras estén solo al final de un contínuum».

    En cualquier caso, Jayne admira el trabajo porque sabe lo difícil que es estudiar a estas serpientes en particular: «Cuando haces estas cosas, es como jugar a los dados. Pero teniendo en cuenta el historial [del laboratorio de Socha], creo que si alguien puede hacerlo es ese grupo».

    Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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