Los fotógrafos de Nat Geo recuerdan sus fotos favoritas de especies amenazadas

En un nuevo proyecto para resaltar la situación de las especies amenazadas, estos fotógrafos nos cuentan la historia tras sus imágenes más memorables.

Monday, May 18, 2020,
Por Jason Bittel

Un gorila de espalda plateada surge entre los arbustos un día nublado. Una tigresa amamanta a su cachorro recién nacido en la entrada de una cueva. Un orangután trepa 30 metros y llega a las copas de los árboles.

Muchos nunca presenciaremos momentos tan poco comunes, pero podemos verlos gracias a la perseverancia de los fotógrafos de vida silvestre. Algunas de estas fotografías son el producto de décadas de experimentación, perfeccionamiento y de pasar muchas horas en lugares remotos mientras los devoraban moscas, mosquitos y sanguijuelas.

En el 15º Día Mundial de las Especies Amenazadas, hemos contactado con algunos de nuestros mejores fotógrafos de fauna silvestre para que nos cuenten qué escenas se les han quedado grabadas a lo largo de su carrera. Todos participan en New Big 5, un nuevo proyecto destinado a resaltar la difícil situación de las especies en peligro de extinción de todo el mundo. Del mismo modo que los cazadores acechaban a los «cinco grandes» (los animales más peligrosos que cazar en África), fotógrafos, directores de documentales, conservacionistas y el público votarán a los nuevos cinco grandes: los animales amenazados que apuntarían con una cámara, no con un arma.

Por ejemplo, la fotógrafa Ami Vitale optó por un momento enternecedor entre una jirafa huérfana llamada Twiga y un cuidador de fauna llamado Lekupinai. En la imagen, la joven jirafa acaricia y da un beso a Lekupinai, lo que nos proporciona una instantánea de los lazos que pueden formar especies diferentes.

«Ahora mismo, las jirafas atraviesan algo denominado extinción silenciosa», explica Vitale, que ha viajado a más de cien países por trabajo. «Según las estimaciones actuales, las poblaciones de jirafas de África han descendido un 40 por ciento en tres décadas, de aproximadamente 155 000 a finales de los 80 a menos de 100 000 en la actualidad».

Por desgracia, estos animales cuellilargos no son los únicos. Según un informe de Naciones Unidas publicado el año pasado, en torno a un millón de especies se encuentran en peligro de extinción.

La buena noticia es que la fotografía de vida silvestre puede ser una herramienta muy poderosa en la lucha contra la extinción. Al fin y al cabo, ayuda a la gente a comprender y a identificarse con los animales con los que quizá nunca interactúen. Solo podemos salvar lo que conocemos, lo que apreciamos, lo que amamos.

Un ejemplo es el pangolín. Son mamíferos, pero tienen escamas gruesas como un reptil y lenguas pegajosas más largas que su cuerpo. Algunas especies caminan sobre las patas traseras con las garras delante, como diminutos T. rex que se alimentan de termitas.

Por desgracia, debido a la demanda de su carne y sus escamas, se cree que los pangolines son el mamífero no humano más traficado del mundo.

Los pangolines son símbolos emergentes de la conservación, pero la fotógrafa Jen Guyton afirma que aún conoce a gente que no tiene ni idea de que existen. Con todo, eso ha empezado a cambiar en los últimos años.

«Los narradores visuales han contribuido», afirma Guyton, que también es ecóloga y exploradora de National Geographic. «Estos años he recibido decenas de mensajes de gente que me dice que nunca había oído hablar de los pangolines antes de ver mis fotos. Ahora muchas de esas personas están tan cautivadas como yo por estas extrañas criaturas».

«No podría ser más importante ni más urgente darles a estos animales desvalidos el reconocimiento que merecen», afirma.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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