Clonan un hurón de pies negros, especie en peligro de extinción en Estados Unidos

Un hurón de pies negros que había muerto hace más de 30 años ha sido clonado a partir de células preservadas. Esto podría introducir diversidad en su población endogámica y amenazada.

Published 19 feb. 2021 10:25 CET
Un hurón de pies negros

Un hurón de pies negros en la Reserva India de Fort Belknap, Montana. Es probable que queden menos de 500 ejemplares en estado silvestre y sus poblaciones son muy endogámicas. Los científicos han clonado un hurón muerto para introducir más diversidad.

Fotografía de SUMIO HARADA, MINDEN PICTURES

Es probable que hayas oído hablar de la oveja Dolly. Ahora te presentamos a Elizabeth Ann, una hurón de pies negros.

Un equipo científico ha conseguido clonar a un hurón de pies negros en peligro de extinción empleando células preservadas de un animal salvaje que murió hace décadas. Es la primera vez que se clona una especie autóctona en peligro de extinción en Estados Unidos.

El avance supone un hito para la conservación de los hurones de pies negros, el único hurón autóctono de Norteamérica. En el pasado, esta especie se distribuía por amplios tramos del oeste de Estados Unidos, pero sus poblaciones han disminuido a medida que los agricultores y ganaderos eliminaban a su presa principal, los perritos de las praderas. Para la década de 1970, se los consideraba extintos. Entonces, en 1981, el perro de un rancho condujo a unos científicos hasta una colonia de 18 ejemplares en una propiedad de Wyoming.

Esos supervivientes se convirtieron en la base de un programa de cría en cautividad gestionado en parte por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos en Colorado y desde entonces han reintroducido a los animales en ocho estados de las Grandes Llanuras. Con todo, solo se reprodujeron siete de los animales salvajes originales y todos los hurones vivos están estrechamente relacionados. En la actualidad, su población silvestre es de entre 400 y 500 ejemplares, explica Pete Gober, coordinador de recuperación del hurón de pies negros para el servicio.

Este nuevo clon es una copia perfecta de una hembra salvaje llamada Willa, que murió a mediados de la década de 1980 en Wyoming y que no tiene descendientes vivos. Sus células han sido criopreservadas en el Frozen Zoo, un programa de San Diego Zoo Global que ha tomado muestras de unas 1100 especies raras y en peligro de extinción de todo el mundo. Los investigadores esperan que Elizabeth Ann se reproduzca y quieren introducir a sus crías en el medio natural para inyectar en la población una diversidad genética muy necesaria.

«Estamos muy entusiasmados, prácticamente extasiados», afirma Shawn Walker, director científico de ViaGen Pets and Equine, una empresa privada de clonación de mascotas que lideró este proyecto en colaboración con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, el San Diego Zoo Global y el grupo de conservación biotecnológica Revive and Restore.

Este éxito sugiere que la clonación puede ser una herramienta viable para la conservación, señala Ryan Phelan, director ejecutivo de Revive and Restore. Oliver Ryder, director de genética de conservación del Zoo de San Diego, afirma que también ilustra la importancia de preservar las células de especies raras y amenazadas.

Los hurones de pies negros afrontan el peligro existencial de la peste selvática, una infección bacteriana introducida y a menudo mortal propagada por las pulgas, que es la principal amenaza para su supervivencia. Los investigadores esperan que una mayor diversidad genética proporcione resistencia a este patógeno. Phelan indica que la modificación genética también podría ser una opción en el futuro.

El proceso de fabricación de un clon

El proceso de clonación comenzó con la extracción de los óvulos de hurones domésticos sedados, una especie relacionada, que se emplearon para no poner en peligro a los hurones de pies negros hembra. Los óvulos se maduraron y los científicos de ViaGen utilizaron pipetas para retirar el núcleo y el material genético, explica Walker. Después de transferir los contenidos de las células de Willa a cada óvulo, los científicos les dieron un estímulo de activación —básicamente una carga eléctrica— para que se dividieran, afirma Walker. De este modo, crearon embriones que se implantaron en un hurón doméstico. Uno de ellos se adhirió.

Es el mismo proceso utilizado hace 25 años en la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, aunque este es ligeramente más complejo, ya que consiste en transferir material genético de una especie a otra.

El científico Ben Novak, de Revive and Restore, visitó a Elizabeth Ann en el Centro Nacional de Conservación del Hurón de pies negros el 31 de diciembre del 2020. En estas fotos tiene tres semanas.

Fotografía de REVIVE & RESTORE

Elizabeth Ann nació el 10 de diciembre en el Centro de Conservación del Hurón de pies negros del Servicio de Pesca y Vida Silvestre en Colorado. El nombre no se escogió por ningún motivo específico; según el servicio, figuraba en una lista recopilada por el centro para nombrar a los muchos animales que nacen allí.

Hasta ahora, las pruebas señalan que está sana. Seguirán vigilándola y los científicos esperan que, a la larga, se reproduzca. Ben Novak, científico de Revive and Restore, explica que, si todo va bien, sus nietos o bisnietos podrían ser reintroducidos en el medio natural en el 2024 o 2025.

Garantizar la sostenibilidad de la especie

Los científicos no prevén que la reintroducción de los descendientes de un animal clonado en el medio natural tenga consecuencias negativas. Al igual que todos los hurones de pies negros reintroducidos en la naturaleza, antes sus descendientes se aclimatarían y serían observados en un recinto al aire libre, dice Gober. Allí, los hurones criados en cautividad deben demostrar que son capaces de cazar perritos de las praderas y que tienen las otras destrezas necesarias para sobrevivir solos.

Elizabeth Ann no es la primera especie en peligro de extinción clonada a partir de un ejemplar muerto. Revive and Restore, el Zoo de San Diego y ViaGen ya habían colaborado en la clonación de un caballo de Przewalski —una especie amenazada— que nació en agosto del 2020.

Ryder dice que está encantado de que las células del Frozen Zoo sobrevivieran más de 30 años y produjeran un clon viable. A finales de la década de 1980, cuando recomendó que se biopsiara la piel de Willa para estudiar la genética de la especie, se creía que dichas células no se utilizarían para la clonación. Ahora, incluso pueden convertirlas en células madre, que a su vez pueden persuadirse para que formen cualquier tipo de célula corporal, explica.

Todos los hurones de pies negros vivos en la actualidad están tan emparentados como los hermanos o los primos primeros. Phelan indica que los genes de Willa, que ahora viven en Elizabeth Ann, tienen el triple de diversidad genética. Esta introducción de diversidad genética podría ayudar a los animales a reproducirse con más facilidad y a ser más resilientes a las enfermedades y los factores estresantes.

«La ampliación del acervo génico parece una oportunidad fantástica para garantizar la sostenibilidad de la especie a largo plazo», afirma Ryder.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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