Animales

Curiosidades de los puercoespines

Por Redacción National Geographic

30 de noviembre de 2015

Con sus púas y mal carácter, los puercoespines son animales peculiares que siempre llaman nuestra atención por sus múltiples rarezas, tanto físicas como de comportamiento.

Por ejemplo, las púas del puercoespín norteamericano (Erethizon dorsatum) tienen un antiobiótico tópico, por lo que aunque su pinchazo es doloroso, no provoca infección. No lo hacen como un acto generoso hacia los demás, sino como un mecanismo de defensa ante los posibles autopinchazos, que pueden darse de vez en cuando.

Para evitar caer de los árboles y pincharse a sí mismos, 15 de las 16 especies americanas tienen una cola prensil con la que se agarran a los árboles; la única que no la tiene es precisamente la norteamericana, quizá por ello cuenta con la ventaja del antibiótico.

Otra especie curiosa es el Coendou mexicanus, que tiene mucho apetito y es capaz de acabar con las semillas y frutos de un árbol a gran velocidad. Por ese motivo los árboles tropicales se defienden floreciendo de golpe: así, ni los más voraces pueden comerse todos los frutos, algunos escapan y consiguen germinar.

Teddy Bear, el puercoespín que predice los resultados de la Super Bowl es el más famoso, y no solo por sus dotes predictivas, sino por los sonidos que emite  que pueden parecer palabras. Sin embargo, los puercoespines salvajes no son tan parlanchines, pues son criaturas muy solitarias. Y Teddy prefiere también su propia compañía: se crió en un zoológico de Texas después de ser abandonado tras nacer; nunca se ha relacionado con otros animales de su especie y se crió con un Yorkshire terrier, por lo que, en todo caso, tiene una confusión de identidad, según los expertos.

Los ruiditos de Teddy recuerdan a los que emiten los puercoespines salvajes cuando tienen que compartir guarida. También es habitual que hagan chocar sus dientes para ahuyentar a los depredadores, que las hembras canten a sus crías o que los machos se chillen unos a otros cuando se pelean por una hembra.

Pero no solo emiten sonidos peculiares, también son conocidos por enviar señales olfativas para informar a sus enemigos de que sus púas están alerta y no temen utilizarlas. El olor en cuestión es difícil de describir, pues es tan característico que según los expertos huele, simplemente, a puercoespín. No es mala cosa si lo que quieres es llamar la atención sobre tu presencia.

Las hembras están receptivas para el apareamiento solamente una vez al año y cuando esto ocurre, el erizo la rocía con un chorro de orina para atraerla, a veces incluso desde una distancia considerable de dos metros. Para gustos, los colores.

Seguir leyendo