Animales

Extraño perro fotografiado en Guinea

Por Redacción National Geographic

17 de diciembre de 2012

El mundo canino vive un buen momento: el famoso perro cantor de Nueva Guinea, un escurridizo can relacionado con el dingo australiano, ha sido visto.

Este famoso animal, conocido por sus aullidos parecidos a los de los coyotes y que se creía extinguido, fue fotografiado por última vez hace 23 años.

Al menos 200 ejemplares viven en zoológicos y como mascotas en todo el mundo, sin embargo, esta raza, similar al doméstico Shiba Inu, es muy endogámica debido a la falta de nuevos genes.

En septiembre, miembros del grupo de excursionistas Adventure Alternative Borneo que se encontraban en la montaña Mandala, en Nueva Guinea Occidental, se sorprendieron al ver a un perro color rojizo observándoles desde una colina.

«Le observamos durante unos 15 minutos, mientras seguía mirándonos. Parecía tener la misma curiosidad que nosotros. No estaba nervioso o asustado», relata Tom Hewitt, director de la expedición, en su blog.

«Lo sorprendente es lo sano que nos pareció después de examinarlo con nuestros prismáticos».

¿Un misterio para los expertos?

Para algunos, varios factores de la experiencia de Hewitt confirman un auténtico avistamiento de perro cantor.

En primer lugar, para James McIntyre, zoólogo de Florida (Estados Unidos), el animal no dio muestras de sentirse asustado, algo típico en animales que han vivido alejados del hombre o de depredadores durante siglos.

Además, fue visto exactamente donde se supone que vive, en una aislada elevación a la que se llega tras cuatro días de caminata, añade McIntyre, que viajó a Nueva Guinea en 1996 para buscar a estos particulares perros. Los habitantes de la zona le dijeron que seguían viviendo ahí, pero McIntyre sólo encontró huellas y excrementos.

Ahora que es posible que nos encontremos ante un auténtico avistamiento, «los que nos dedicamos a su búsqueda no podemos reprimir la emoción», comenta.

«Cuando empecé en esto fui a una zona donde existía la posibilidad de encontraros, ahora conocemos el lugar exacto donde viven».

Sin embargo, Janice Koler-Matznick, directora de la New Guinea Singing Dog Conservation Society, no está convencida de la autenticidad de la fotografía. Afirma que el color del perro es más claro que el de otros ejemplares vistos con anterioridad, que eran de un tono más oscuro.

«Una mutación así no es imposible», reconoce, «pero hasta que no se confirme su veracidad no debo opinar».

Un paso hacia su conservación

Sin embargo, si se confirmara su autenticidad se estaría dando un importante paso hacia su conservación. Koler-Matznick lleva décadas trabajando con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza para conseguir que los perros cantores sean considerados una subespecie, algo extremadamente difícil sin datos de ADN ni ejemplares recientes.

Tal designación permitiría a Koler-Matznick y otros muchos luchar por la protección del animal. «Tenemos la oportunidad de conservar los ejemplares que quedan de este primitivo perro», defiende, algo que podría conseguirse «simplemente con la cooperación de las tribus locales» para que, por ejemplo, mantengan sus perros domésticos lejos de las zonas en las que ambas razas podrían cruzarse.

Los habitantes de Nueva Guinea ya les tienen mucha estima a los perros cantores. En 1996, por ejemplo, McIntyre descubrió que colgaban sus fauces en las puertas como señal de reverencia hacia el animal.

Si consigue los fondos necesarios, Koler-Matznick organizará una expedición a Nueva Guinea para instalar cámaras trampa. Así, podrían atrapar algunos ejemplares para llevarlos a Estados Unidos e introducir nuevos genes en las líneas sanguíneas de los perros cantores en cautividad. Tom Wendt, cofundador del grupo New Guinea Singing Dog International, también tiene pensado poner en marcha una nueva expedición.

«Los perros cantores son como los bonobos del mundo canino», afirma Koler-Matznick, que forma parte de un programa de cría de estos perros. «Son curiosamente intuitivos».

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