Animales

Los curiosos dientes de los gorilas y los elefantes

Por Redacción National Geographic

10 de febrero de 2015

Al ser los gorilas animales herbívoros, cabría preguntarse por qué sus dientes son tan grandes y afiliados. Como afirman los responsables de una organización estadounidense que ofrece servicios de cuidados dentales para animales domésticos y en cautividad, los gorilas se alimentan no solo de plantas tiernas, sino también de cortezas y ramas que exigen dientes y muelas fuertes. 

Sus colmillos, que son muy afilados, sirven sobre todo para asustar y defenderse ante amenazas externas y compañeros de su especie que compiten por el control del grupo. De hecho, a excepción del ser humano, todos los primates tienen colmillos largos y afilados.

Los colmillos de los elefantes son lo más característico (y preciado) de estos animales, que han sido víctimas a lo largo de la historia de grandes matanzas en manos de cazadores furtivos que buscaban hacer negocio con su marfil. Además, resultan piezas muy curiosas, principalmente porque son huecos. La explicación es que se trata de los incisivos de los animales, y al igual que nuestros propios dientes, tienen una cavidad que contiene sangre, nervios y pulpa dentaria, que mantienen los dientes nutridos y fuertes. Cuando un elefante pierde un colmillo, todo el tejido blando que se encontraba en su interior desaparece, por lo que parece que el colmillo siempre ha sido hueco.

En la organización de cuidados dentales han visto de todo: aunque todos los dientes tienen unas características básicas (esmalte, dentina y raíz), la forma y tamaño puede variar enormemente. Resulta muy llamativa, por ejemplo, la boca de las llamadas anguilas lobo, que tienen una fila de dientes en el paladar (dientes palatales) además de los colmillos. Ambos tipos son ideales para aplastar cangrejos y otros crustáceos. 

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