Animales

Madagascar, a punto de ser invadido por un sapo

Por Redacción National Geographic

30 de mayo de 2014

El sapo común asiático prepara la invasión de Madagascar, que podría provocar un desastre ecológico en un país conocido por sus especies únicas en el mundo.

Aproximadamente el 92 % de los mamíferos de Madagascar y el 95 % de los reptiles no se encuentran en ningún otro lugar del planeta, según el Foro Mundial para la Naturaleza.

De acuerdo con Jonathan Kolby, de la Universidad James Cook de Queensland (Australia), la mayor amenaza directa para la vida salvaje de Madagascar es la toxina de este sapo pues, de ingerirlo, podría convertirse en su última cena.

Otra problema, según el experto, es que el sapo asiático come de todo: insectos, serpientes, roedores y pequeños anfibios, especies que en Madagascar, hasta ahora, no han tenido que protegerse de este depredador.

Además, este sapo podría propagar el hongo chytrid y el ranavirus. Las enfermedades causadas por ambos, que incluyen hemorragia en la piel, letargo y paradas cardíacas, han reducido las poblaciones de varios anfibios en el mundo, provocando la extinción de algunas especies.

En el mes de marzo, una empresa minera que trabajaba en Madagascar alertó a los investigadores de la presencia de un anfibio desconocido en Toamasina, el puerto marítimo más grande del país.

Kolby se encontraba estudiando enfermedades de anfibios en el terreno cuando se enteró, y en cuanto vio las fotografías del animal, supo que se trataba del sapo común asiático. Él y su equipo acudieron al lugar y capturaron seis ejemplares adultos en un pantano cercano. Ahora, están tratando de definir el alcance de su población.

Es probable que la especie se introdujera en el país en contenedores en barcos; hay informes no confirmados que sugieren que llevan en Toamasina desde 2011.

Los expertos afirman que el sapo asiático tiene una gran capacidad de adaptación a distintos ambientes, han transmitido enfermedades a las personas que los han comido y una vez muertos, sus cuerpos han contaminado pozos y otras fuentes de agua.

Kolby y su equipo insisten en que es urgente establecer programas de erradicación de la especie que incluyan la eliminación de sapos adultos, retirada de huevos y larvas, drenaje de estanques donde podría haber huevos e instalación de vallas que eviten que los sapos alcancen el agua, donde se reproducen.

En este momento están trabajando con grupos conservacionistas de Madagascar para concienciar a la población y recaudar fondos para eliminar la especie antes de que sea demasiado tarde.

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