Animales

¿Nos quedaremos sin leopardos de las nieves salvajes?

Por Redacción National Geographic

11 de octubre de 2012

El leopardo de las nieves es una especie en peligro en Pakistán. Se calcula que la población de este animal, tan difícil de ver, es de menos de 450 en el país, debido principalmente a la caza. Ahora un experto tiene una propuesta singular y también controvertida: catalogar al leopardo de las nieves como animal doméstico.

«Esto no quiere decir que realmente sean domésticos, como los pollos», señaló Shafqat Hussain, explorador emergente de National Geographic, durante el simposio de exploradores que tuvo lugar en Washington D.C. en el mes de junio. «Cuando digo que los leopardos de las nieves son animales domésticos lo digo de forma retórica en comparación con el mundo salvaje».

Su idea proviene de la cambiante relación entre estos animales y los humanos. En el Himalaya comparten cada vez más su hábitat con pastores de las montañas. Un estudio de 2010 determinó que el 70% de la dieta en Gilgit-Baltistán (ver mapa) lo componen ovejas, ganado y otros animales domésticos, y algunos pastores han acabado con la vida de los leopardos como venganza.

Si tenemos esto en cuenta, «¿cómo vamos a considerar estos animales como míticos y salvajes? ¿Lo son en el sentido estricto que le damos a la palabra salvaje, es decir, sin relación con la sociedad o la economía doméstica?», se pregunta Hussain.
«Evidentemente no».

Apoyar a los lugareños

Por tanto, la manera de garantizar su supervivencia, según Hussain, no es establecer zonas de protección que los aísle de las comunidades locales. Esa solución suele ir en detrimento de los granjeros, que pierden así sus aéreas de pastoreo. En su opinión, hay que apoyar a los pastores locales para que puedan ganarse la vida a pesar de las incursiones de los leopardos. (Ver imágenes de leopardos de las nieves en la revista National Geographic).
Eso exactamente es lo que lleva haciendo más de una década. En 1999 Hussain fundó el Snow Leopard Project (‘Proyecto Leopardo de las Nieves’), un sistema para compensar a los lugareños en los países en los que se encuentra este animal si éstos atacan su ganado.

Las distintas ramificaciones de este exitoso proyecto, administrado conjuntamente por comités locales y el gobierno, han cubierto hasta 3.000 animales de 400 hogares en Asia central.

Desde 1998, se han pagado casi 7.000 dólares en concepto de compensación por pérdidas de animales, además de una inversión de 13.000 dólares para mejorar las infraestructuras para el ganado. Mientras tanto, la población de leopardo de las nieves se ha mantenido estable, según Hussain.

Una idea polémica

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo. De hecho, existe una gran preocupación por las ideas de Hussain en la comunidad de conservación de los leopardos.

Tom McCarthy, director ejecutivo del Snow Leopard Program (‘Programa Leopardo de las Nieves) para el grupo de conservación Panthera, declara que «no conoce ni una sola organización no gubernamental de conservación que trabaja hoy en día con leopardos de las nieves que apoyaría el establecimiento de reservas para los felinos a costa de los lugareños».

Por ejemplo, antes de que Hussain creara el Snow Leopard Project, McCarthy y sus colegas fundaron Snow Leopard Enterprises, que ayuda a los habitantes de países en los que se encuentra la especie a generar ingresos.

El biólogo y experto en el leopardo de las nieves Jerry Roe afirmó por correo electrónico que catalogar a este animal como doméstico no resolverá el conflicto existente entre los felinos y los pastores, ni beneficiará a dicha especie.

Para empezar, «el cambio de definición no hará que los pastores dejen de pensar que los leopardos son una amenaza», añade Roe, cofundador de Nomad Ecology, una empresa de consultoría e investigación ecológica.

Viviendo con leopardos de las nieves
Hussain cree que las críticas no tienen peso. Los lugareños, al menos los de Pakistán, no sienten «tal enemistad hacia los leopardos, ni quieren matarlos», afirma. «Si reciben una compensación por sus pérdidas, no sienten la necesidad de vengarse».

Es el caso de Mohammed Ibrahim, presidente de la Skoyo Krabathang Basingo Conservation and Development Organization en Krabathang (Pakistán) (ver mapa), que posee 15 cabras. En una entrevista telefónica, con intérprete de urdu, afirmó que no le preocupan los leopardos, sobre todo gracias a los programas como los de Project Snow Leopard, que compensan las pérdidas de ganado.

Además, puesto que no se conocen ataques de leopardos a humanos, Hussain confía en que su programa funcione mejor que las políticas de conservación, que optan por separar a los animales de los lugareños: «La idea de convivir con los leopardos de las nieves es fácil de aplicar si los pastores están satisfechos».

En última instancia los conservacionistas comparten el mismo objetivo: garantizar la supervivencia del leopardo de las nieves, al que Hussain llama «símbolo de las altas montañas». Que siga dependiendo de las personas para alimentarse, sin embargo, es una cuestión que queda en el aire.

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