Ciencia

¿Conseguirán los científicos que pretenden excavar hasta el manto terrestre una primera muestra de éste?

Por Redacción National Geographic

4 de abril de 2011

Puede que no sea un viaje al centro de la Tierra, pero podría tratarse de lo más parecido hasta el momento. 

Los científicos piensan perforar los kilómetros de espesor de la corteza de la Tierra para llegar al profundo y cálido manto de ésta y así poder conseguir muestras por primera vez.  Estas muestras, afirman, estarían a la par de las rocas lunares en lo que respecta a mero interés científico, y serían casi tan difíciles de conseguir como éstas.

"Lleva mucho tiempo siendo una de las ambiciones de los científicos que estudiamos la Tierra”, explicó el geólogo Damon Teaglea National Geographic News.

Sin embargo, la falta de tecnología apropiada y los insuficientes conocimientos que se tenían sobre la corteza han aplazado dicha ambición bastante.

Pero ahora, un mejor conocimiento de la corteza terrestre, junto con los avances tecnológicos (por ejemplo, un barco de perforación japonés equipado con diez kilómetros de tubos de perforación) han puesto esta meta al alcance, según un comentario escrito por Teagle, geólogo de la Universidad de Southampton (Reino Unido), en la revista Naturaleza.

Aún así, según el artículo, la perforación del manto sería “muy cara” y exigiría nuevos diseños de brocas y lubricantes, entre otras cosas.

No obstante, si todo sale como se ha previsto, esta perforación podría comenzar hacia el año 2020, afirmó Teagle. Precisamente, el mes que viene, el equipo comenzará misiones de exploración en el Pacífico, lugar en que los equipos de investigadores “perforarán más profundamente la corteza oceánica de lo que lo habían hecho antes”, explica el artículo.

El manto esconde claves para entender los terremotos y el origen de la Tierra

Entre el núcleo fundido y la corteza delgada y dura de la Tierra, se encuentra el manto, de aproximadamente 3200 kilómetros de espesor, que contiene la mayor parte de las rocas de la Tierra. Sin embargo, no sabemos mucho de ellas, ya que sólo tenemos algunos pedazos que han salido a la superficie a través de volcanes o que han sido atrapadas en cordilleras montañosas antiquísimas.

Aún así, los científicos afirman que estas muestras del manto ya no son representativas de las condiciones y la estructura de éste, ya que han sufrido alteraciones en el largo proceso de salir a la superficie, por lo que tan sólo ofrecen un estimulante vistazo a lo que yace por debajo de nosotros.

La perforación no sólo mostraría a los científicos cómo es el manto, sino que también revelaría la naturaleza de la discontinuidad de Moho, una enigmática capa de transición que se encuentra en la base de la corteza.

"Sabemos lo que les pasa a las ondas sísmicas cuando cruzan la discontinuidad de Moho, pero no sabemos lo que es exactamente”, dijo Teagle.

Además, los científicos tendrán la oportunidad de buscar señales de vida en las rocas de la corteza que están a más profundidad.

"Dondequiera que miramos, hasta los 120 ºC, hemos visto pruebas de actividad microbiana”, explicó Teagle. “Por supuesto, las examinaremos de camino hacia el manto”.

Eso sí, el gran premio es el mismísimo manto.

Conseguir una muestra, afirmó, nos daría mucha información sobre los orígenes y la historia de la Tierra.

Las rocas del manto proporcionarían también una mayor comprensión sobre los procesos que tienen lugar en el manto, algo muy importante si se quiere entender la tectónica de placas que es el origen de muchos terremotos, tsunamis y erupciones, añadió Teagle.

Océano profundo, corteza fina

El mejor lugar para perforar, explicó Teagle, es en medio del océano, ya que es ahí donde la corteza terrestre es más delgada (unos seis kilómetros de espesor, frente a las decenas de kilómetros que hay en los continentes).

Sin embargo, estas zonas elegidas del océano son, por supuesto, demasiado profundas (unos 4 kilómetros). Esta profundidad es casi el doble de la que pueden alcanzar los métodos de perforación submarinos de hoy en día, indicó Teagle. Hasta ahora, las perforadoras sólo han conseguido introducirse unos 2 kilómetros dentro de la corteza oceánica.

Si bien el fondo del mar está frío, las perforadoras deberían ser capaces de alcanzar zonas en que las temperaturas llegarían a los 300 ºC y la presión subiría hasta las 2000 atmósferas (equivalente a más de 21 millones de kilogramos por metro cuadrado).

"Hay perforaciones que han llegado aún a más profundidad” expuso Teagle, “pero han sido excavadas en la tierra o en sedimentos relativamente blandos”.

No hay riesgo de reventones, como en el vertido de petróleo del Golfo, porque no hay depósitos de petróleo o gas en que la perforadora pueda entrar en medio del océano.

Tampoco es posible que emerjan rocas del agujero de repente, dado que el canal sería estrecho y las rocas del manto no están fundidas.

"Sí existe el riesgo de que haya derrumbamientos al hacer el agujero”, dijo, “pero no se prevén riesgos para el medio ambiente".

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