Ciencia

¿Está en Rusia el origen de los nativos americanos?

Por Christine Dell'Amore

15 de febrero de 2012

Según una nueva hipótesis, una pequeña región montañosa al sur de Siberia puede haber sido el origen genético de los primeros nativos americanos. Se trata, según los autores, del estudio más específico sobre el origen de los indígenas de América del Norte.

Los nuevos análisis de ADN de grupos étnicos de las montañas de Altai revelaron una mutación genética única que también se da en los nativos norteamericanos actuales.

El posible vínculo entre siberianos y nativos americanos es una cuestión que viene de antiguo y que «fue planteada por primera vez por los exploradores europeos», afirma el director del estudio Theodore Schurr, antropólogo de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia (Estados Unidos).

Esto se debe a que algunos de esos exploradores también habían estado en Asia y repararon en similitudes físicas entre ambos pueblos.

Ahora, los nuevos datos genéticos «nos permiten identificar con más exactitud los linajes fundadores de Siberia que se encuentran en Norteamérica», afirma Schurr.

En busca del vínculo entre ambos pueblos

Entre 1991 y 2003, Schurr y su equipo, que incluye a Ludmila Osipova, del Instituto de Citología y Genética de Rusia, viajaron a la región de Altai para recoger muestras genéticas.

Según Schurr, Altai «ha acogido distintas poblaciones durante mucho, mucho tiempo».

Los científicos obtuvieron autorización para tomar muestras de ADN de casi 500 personas, algunas de las cuales vivían en áreas muy remotas y nunca habían estado en contacto con norteamericanos. El equipo había tomado con anterioridad muestras de casi 2.500 nativos americanos de Estados Unidos, Canadá y México.

Dependiendo de la ubicación y de las preferencias individuales, los científicos tomaron las muestras a partir de frotis o enjuagues bucales o muestras de sangre.

Durante los análisis se centraron en dos partes del genoma humano: el ADN mitocondrial, que se transmite por vía materna, y el cromosoma Y, que se transmite a través del padre.

Con el tiempo, «las mutaciones se concentran en una parte del código genético que puede ayudar a los científicos a descubrir cuándo se dividieron estas poblaciones y migraron a otros lugares», comenta Schurr, que además participa en el Proyecto Genográfico de la National Geographic Society (propietaria de National Geographic News).

En el caso de las poblaciones de Altai, los científicos hallaron una mutación en un linaje paterno que surgió hace unos 18.000 años, un marcador genético que también se encuentra en los nativos americanos.

Este descubrimiento coincide con estudios anteriores, algunos dirigidos también por Schurr, que hallaron una mutación compartida en el genoma mitocondrial de ambos grupos, que surgió al mismo tiempo que la mutación del cromosoma Y recién descubierto.

Esta línea temporal también encaja con otras investigaciones genéticas que muestran que las primeras poblaciones de Altai comenzaron a migrar a Norteamérica hace unos 15.000 años, probablemente a través del puente de Beringia.

Una trabajo difícil

De acuerdo con la antropóloga Connie Mulligan, el nuevo artículo, que se publicará en febrero en la revista American Journal of Human Genetics, supone el estudio genético más detallado elaborado hasta ahora sobre el pueblo Altai.

Sin embargo, es de la opinión de que Shurr es «demasiado concreto» cuando afirma que el ADN de los nativos americanos tiene su origen esa región.

«Me atrevería a decir que el origen se encuentra en la zona central de Asia oriental», comenta Mulligan, de la Universidad de Florida, puesto que «las mutaciones del genoma mitocondrial y del cromosoma Y que Schurr ha identificado también se han encontrado en otras zonas de Asia, como China y Mongolia».

«Es importante que no nos olvidemos de otras poblaciones asiáticas y también las estudiemos».

Stephen Zegura, profesor de antropología de la Universidad de Arizona, cree que Schurr y sus colegas tienen muchos motivos para señalar Altai como el origen de los nativos americanos, «aunque resultará muy difícil definir exactamente cómo se pobló el Nuevo Mundo».

«Nos faltan los datos definitivos, como restos humanos del puente de Beringia», añade.

«Ése es el problema: tenemos teorías, pero no la confirmación».

Mulligan está de acuerdo en que reconstruir los patrones migratorios puede ser una tarea muy difícil. (Consulta el atlas del viaje humano).

Pero una cosa está clara: la investigación «confirma la visión de seres creativos y con gran capacidad de adaptación, características que sin duda nos ayudaron a colonizar todo el planeta».

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