Ciencia

Nuestros corazones pueden sincronizarse con los de nuestros seres queridos

Por Redacción National Geographic

25 de septiembre de 2012

Experimentos realizados con personas que caminan sobre brasas indican que ver a un amigo o familiar en una situación tensa puede sincronizar el ritmo cardíaco de ambos corazones.

Durante los experimentos, cuando un espectador veía a un familiar o a un amigo caminar sobre brasas calientes, el ritmo cardíaco de los corazones de ambos cambiaba al mismo tiempo, aunque sin coincidir latido a latido.

De acuerdo con la coautora del estudio, Ivana Konvalinka, del Centro de Neurociencia Funcionalmente Integrativa de la Universidad de Aarhus (Dinamarca),estudios anteriores pusieron de manifiesto que los corazones de los aficionados al deporte se aceleran cuando marca su equipo, pero todavía no se había profundizado en los efectos físicos sobre espectadores y participantes.

«Estos descubrimientos sugieren que los vínculos sociales entre las personas pueden manifestarse con más fuerza de lo que se pensaba», afirmaKonvalinka.

El resultado muestra que «también podemos encontrar marcadores de conexión emocional en indicadores corporales. No se trata únicamente de un efecto cognitivo», comenta.

Konvalinka opina que podría darse la sincronización entre amigos o familiares durante otros momentos emocionales, como en las bodas.

Caminando sobre brasas

Para su estudio, Konvalinka y sus colaboradores asistieron a la fiesta anual de un pueblo español, San Pedro Manrique , donde los habitantes caminan sobre un pasillo de brasas.

El equipo colocó monitores cardíacos a 12 caminantes, 9 espectadores familiares o amigos de al menos un caminante y 17 espectadores sin relación con los caminantes sobre brasas.

Avanzados análisis estadísticos revelaron que los corazones de los familiares y amigos tenían un ritmo similar al de los participantes. Este efecto, sin embargo, no se dio en los espectadores que no conocían a los caminantes.

«Se desconoce cómo se produce este efecto», apunta Konvalinka, cuyo estudio ha sido publicado esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences. «Por ejemplo, parte del fenómeno se explicaría porque las personas con vínculos familiares tienen ritmos cardíacos parecidos. Sin embargo, no es una explicación suficiente, pues no aclara, por ejemplo, por qué se dan efectos similares entre amigos».

Sincronización de corazones: una nueva forma de relacionarse

Según Michael Richardson, psicólogo de la Universidad de Cincinnati (Ohio), el hecho de que los corazones de las personas se sincronicen gracias únicamente a información visual o auditiva refuerza las leyes de la naturaleza.

La ley natural de las oscilaciones acopladas sostiene que dos o más ritmos pueden coordinarse, un fenómeno que se observa en todo el mundo natural, desde las luciérnagas que coordinan sus destellos hasta los grupos que acomodan el paso.

«Tendemos a pensar que somos seres aislados cuando nos movemos por el mundo», afirma Richardson. Este estudio, y una década de trabajo en el laboratorio, «demuestran que no es así».

La investigación también pone de manifiesto que esta «sincronización social» ayuda a mantener relaciones sanas e incluso puede reducir los prejuicios, apunta.

Richard Sosis añade «este estudio abre una nueva vía de investigación que puede ayudarnos a comprender cómo se relacionan las personas».

«Los antropólogos han pensado durante mucho tiempo que los rituales colectivos unen a las personas, pero no está claro cómo se consigue esa unión», afirma Sosis, antropólogo de la Universidad de Connecticut.

«La primera suposición es que las actividades en grupo, como bailar o cantar, unen a las personas. Pero lo que se ha descubierto es que no son necesarias para ello».

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