Ciencia

¿Provocó la Luna el hundimiento del Titanic?

Por Redacción National Geographic

13 de marzo de 2012

Pocas semanas antes del aniversario del hundimiento del Titanic, unos científicos han revelado una nueva teoría que explicaría las causas del desastre marítimo más famoso de la historia.

Según el informe, una rara alineación del Sol, la luna llena y la Tierra habría desencadenado la tragedia que tuvo lugar el 14 de abril de 1912.

El Titanic se hundió una noche sin luna, pero el iceberg contra el que chocó el lujoso barco pudo haber sido liberado gracias a la luna llena que se produjo tres meses y medio antes.

Según el astrónomo Donald Olson, de la Universidad Estatal de Texas-San Marcos, esa luna llena, del 4 de enero de 1912, podría haber provocado las fuertes mareas que enviaron hacia el sur los icebergs, justo a tiempo para el viaje inaugural del Titanic.

La Luna, culpable

Olson cree que la existencia de icebergs fue el resultado de un raro evento lunar que incluyó una «superluna», fenómeno en el que la luna llena se encuentra en su punto más cercano a la Tierra.

Durante las lunas nueva o llena, el Sol, la Tierra y la Luna se alinean de tal manera que se acentúan las fuerzas gravitacionales de la Luna y el Sol, produciendo una marea más fuerte de lo normal, que se conoce como «marea de primavera».

Es más, el 4 de enero de 1912, la luna llena, y por tanto, la marea de primavera, terminaron justo seis minutos antes de que la Luna efectuara un giro excepcionalmente cercano a la Tierra.

Fue el mayor acercamiento lunar desde el año 796, y la Tierra no verá algo así hasta 2257. La combinación de la luna en un punto muy cercano y la mencionada alineación, junto con un aumento del empuje gravitacional, provocaron la fuerte marea.

Mareas y el Titanic

¿Cómo afectaron las mareas al Titanic?

En primer lugar, las mareas pudieron provocar la ruptura de los glaciares en Groenlandia, «enviando» un conjunto de icebergs hacia el sur.

Sin embargo, los icebergs no se mueven tan deprisa. Según Olsen, los que se hubieran formado de esta manera el 14 de abril no podrían haber viajado tan rápido como para interponerse en el camino del Titanic.

Más bien, las mareas tuvieron que arrastrar los icebergs varados en las aguas poco profundas frente a las costas de Labrador y Terranova.

Normalmente, estos icebergs no suelen reanudar su camino hasta que se han derretido lo suficiente para reflotar, «o son liberados por una marea muy alta», afirma Olson.

Así, se puede concluir que la fuerte «marea de primavera» que se creó el 4 de enero pudo reflotar muchos icebergs a la vez, enviándolos hacia el sur hasta dar con el Titanic.

Contra viento y marea

Es una teoría interesante, pero no convence a todo el mundo.
El astrónomo Geza Gyuk, por ejemplo, no cree que la marea de primavera del 4 de enero de 1012 fuera especialmente fuerte.

«Las lunas nueva y llena coinciden con el mayor punto de acercamiento de la Luna a la Tierra cada pocos años, teniendo poco efecto sobre la creación de icebergs», afirma Gyuk, que es director del Departamento de Astronomía del Adler Planetarium & Astronomy Museum de Chicago.

Por otra parte, en cuanto al empuje gravitacional provocado por las mareas, no hay mucha diferencia si la alineación tiene lugar seis minutos o dos días antes de que tenga lugar el perigeo (acercamiento máximo de nuestro satélite natural a la Tierra).

Además, recalcó, la Luna del 4 de enero de 1912 se acercó solamente 6.200 kilómetros más que el promedio de perigeo.

«La diferencia en la fuerza de las mareas entre enero de 1912 y el promedio es solamente del 5 por ciento», concluyó.

Por su parte, Olson no discute ninguno de estos argumentos. Es más, considera que no hace falta una marea extraordinariamente fuerte para hacer reflotar un iceberg.

«Imaginemos que se coloca un barco de remos en la playa cuando la marea está alta y lo abandonamos cuando se encalla», aclara, «no será necesaria una marea mucho más alta para reflotarlo».

Además, añade, «hemos encontrado varios relatos sobre mareas sin precedentes en todo el mundo en enero de 1912».

El informe sobre el hundimiento del Titanic y la influencia de la luna aparece en el número de abril de la revista Sky & Telescope.

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