Ciencia

Secretos del olfato

Por Redacción National Geographic

4 de octubre de 2011

Los millones de receptores que se encuentran dentro de  la nariz están colocados en lugares estratégicos, según indica un nuevo estudio. Los receptores se congregan en pequeños focos que ayudan al cerebro a discernir los olores buenos de los malos, entre otras potenciales funciones.

Los resultados se obtuvieron introduciendo sondas electrónicas en las narices de los sujetos voluntarios al experimento y medir la reacción de las neuronas nasales.

Las conclusiones sugieren que la distinción entre olores agradables y desagradables se establece en las conexiones dentro de la nariz, poniendo en evidencia el empirismo en cuanto a la percepción de olores se refiere.

"Es emocionante e inquietante," dijo Don Wilson de la New York University School of Medicine un neurobiólogo que no participó en el trabajo.

"No encaja con lo que yo u otros investigadores pensaban acerca del olor.”

En vez de ser el cerebro quien procesa la información, son las neuronas nasales quienes procesan parte de la información, como si la nariz tuviera su propio cerebro.  

La nariz

La nariz humana contiene un órgano olfativo del tamaño del sello, llamado el epitelio olfativo, situado en el techo de la cavidad nasal.

Sondeando las narices de los ratones para medir la reacción de las neuronas nasales, los científicos descubrieron previamente que los receptores olfativos podían estar organizarse en grupos, similar a cómo la lengua está equipada para detectar gustos específicos tales como el gusto ácido, dulce o salado.

Pero la nariz del roedor tiene más de 1.200 diferentes tipos de receptores olfativos, y que incluso una pequeña sonda podría tocar decenas de miles de receptores en una lectura, lo que hace difícil obtener una señal clara.

Los seres humanos tienen aproximadamente 400 diferentes tipos de receptores, lo que hace que la información capturada sea más fructífera.

¿Cómo lo sabe la nariz?

Un equipo dirigido por el neurólogo Noam Sobel, del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel, pidió a más de 80 personas que inhalan sustancias con olores considerados agradables o desagradables según distintas culturas.  

Los olores ordinarios puede estar formados por decenas de cientos de compuestos, así que Sobel y sus colegas hicieron inhalar uno a uno  los aromas químicos a los sujetos sondeados.  

Agrupación los 801 registros neuronales de los distintos sujetos, el equipo encontró que algunas regiones del epitelio son mejores a la hora de detectar olores que en otras regiones.

Los investigadores también encontraron zonas más eficaces a la hora de detectar los buenos de los malos olores.

"Fue toda una sorpresa. Esto revela que hay algo en el epitelio que se ajusta para recoger cierta información en determinadas zonas”, dice Wilson de la Universidad de Nueva York.
"No entendemos cuáles es el propósito de estas zonas”, añadió, “pero estos resultados son emocionantes”.

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