Espacio

La sonda InSight ha aterrizado sana y salva en Marte. Y ahora ¿qué?

El aterrizador InSight de la NASA ha llegado al lugar perfecto desde el que analizar el núcleo del planeta rojo.martes, 27 de noviembre de 2018

Por Nadia Drake
El aterrizador InSight de la NASA perfora en el planeta rojo en una ilustración.

Tras un viaje de 205 días por el espacio, la sonda InSight de la NASA está sana y salva en la superficie de Marte. La InSight, que se encargará de estudiar el subsuelo marciano y cartografiar el submundo del planeta, aterrizó a las 2:52 p.m. ET en una franja soleada de paisaje monótono, en las llanuras ecuatoriales de Elysium Planitia.

Los nerviosos equipos de científicos e ingenieros, reunidos en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) en California, supieron que la sonda había sobrevivido a su salvaje y delicado descenso hasta la superficie del planeta rojo tras recibir datos que sugerían que la sonda había aterrizado sana y salva, seguidos por una imagen de la propia InSight que mostraba un horizonte polvoriento con un solo pie robótico.

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Mars 2 Trailer_ES
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«Está todo lleno de polvo; me encanta», afirmó Bruce Banerdt, investigador principal de la InSight. «En realidad, esta imagen es un buen argumento a favor de poner una cubierta antipolvo sobre la cámara. Una buena elección, ¿verdad?».

El aterrizador InSight de la NASA envió su primera imagen de la superficie marciana instantes después de aterrizar cerca del ecuador del planeta rojo.

Pero el equipo encargado de la sonda no lo ha celebrado al cien por cien: para que esta misión tenga éxito, InSight debe desplegar sus paneles solares y dicha señal de confirmación no llegará hasta dentro de unas horas.

Suponiendo que lo haga, la sonda será oficialmente el miembro más reciente de una flota de élite de robots interplanetarios que explora actualmente el planeta rojo, entre ellos el Mars Reconnaissance Orbiter, que siguió el descenso de la InSight.

«Me hace muy feliz que sea una llanura increíblemente segura y de aspecto monótono. Es precisamente lo que queríamos, es lo que me prometió el personal de selección del lugar de aterrizaje», afirma Tom Hoffman, director del proyecto InSight. «Me prometieron que sería arenoso y sin rocas. Pero hay una roca, así que tendré que hablar con ellos».

Primer contacto

El viaje de InSight de más de 480 millones de kilómetros comenzó con un lanzamiento a primeras horas de la mañana de un neblinoso 5 de mayo, en la Base de la Fuerza Aérea de Vandenberg, California. Dentro de su coraza, la sonda atravesó el sistema solar, orientándose por la luz estelar mientras un rastreador estelar a bordo la ayudaba a mantener el rumbo.

InSight ha aterrizado en la Elysium Planitia, cerca del ecuador marciano.

El 25 de noviembre —y de nuevo unas horas antes del aterrizaje—, el equipo de entrada, descenso y aterrizaje de la sonda la guió en una trayectoria que le permitiría centrarse en Elysium Planitia. Esta llanura plana y monótona fue escogida por la luz solar relativamente abundante en el ecuador y su monotonía geológica en la superficie, que ofrecen la mejor oportunidad de hallar lugares ideales donde desplegar su instrumental.

Una vez iniciado su descenso a través de la atmósfera, el equipo solo podía sentarse y esperar: sin una entrada guiada, InSight debía volar sola hasta la superficie marciana, lo que significaba que un aterrizaje seguro dependía de que las órdenes preprogramadas fueran correctas y de que todo el instrumental a bordo funcionara de forma adecuada.

«Hay determinados aspectos que me harán sonreír si todo va bien», dijo la semana pasada Julie Wertz-Chen, miembro del equipo de entrada, descenso y aterrizaje.

Bruce Banerdt, investigador principal de la sonda InSight, cerca de una réplica d ela InSight empleada para simular el aterrizaje las semanas antes del aterrizaje real.

Mientras InSight establecía contacto con el fino aire del planeta, un escudo térmico la protegió de arder mientras descendía a casi 20.000 kilómetros por hora. Casi un minuto después, la sonda desplegó un paracaídas que la frenó y la ralentizó a 215 kilómetros por hora.

Después, su escudo térmico se desprendió y un radar a bordo empezó a buscar el suelo, donde finalmente aterrizó. A mil metros de distancia, InSight se deshizo de su paracaídas, realizó una breve caída libre y, a continuación, encendió una docena de motores de descenso que la ralentizaron a solo ocho kilómetros por hora.

El proceso desde el contacto atmosférico hasta que las patas del robot tocaron el suelo llevó solo 6 minutos y 45 segundos.

«Fue una experiencia muy emotiva», relata Hoffman. «Es difícil describir cómo es llegar a un momento en el que tienes siete minutos para sobrevivir, literalmente. Mi corazón dejó de latir durante siete minutos».

InSight no era el único robot que entraba en el espacio aéreo marciano por primera vez ayer. Dos minisondas, cada una del tamaño aproximado de un maletín, la acompañaron como parte de la primera misión de enviar una diminuta sonda conocida como CubeSats al espacio interplanetario.

Su misión, conocida colectivamente como Mars Cube One, pero denominadas individualmente MarCO-A y MarCO-B, consistía en recopilar información de la InSight a medida que descendía hacia la superficie y enviar dicha información al control de la misión del JPL. No solo lograron hacerlo, sino que enviaron una imagen cruda y evocadora de Marte.

MarCO-B, uno de los CubeSats de la NASA, sacó esta imagen de Marte a unos 7.500 kilómetros de distancia durante su sobrevuelo del planeta rojo el lunes, 26 de noviembre de 2018.

«Es un día fantástico para las sondas, grandes y pequeñas», afirmó Andrew Klesh, del JPL. «Este equipo, compuesto en su mayoría por trabajadores a tiempo parcial, ha probado la tecnología que intentamos mostrar con esta misión».

El latido marciano

Una vez se desplieguen sus paneles solares, la InSight tendrá que ponerse a trabajar. En el transcurso de un año marciano (o al menos dos años terrestres), hará algo ligeramente diferente a lo que han hecho otras misiones a Marte, que se han centrado en los llamativos valles agrietados, los gigantescos volcanes o los restos de antigua agua corriente en la superficie del planeta.

En lugar de eso, esta misión pretende llegar al corazón de Marte, medir el tamaño del núcleo del planeta y de otras capas interiores. Para hacerlo, dependerá de los martemotos, seísmos producidos a menudo por la misma actividad tectónica que genera esos hermosos valles y montañas.

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Según Renee Weber, del Centro Marshall de Vuelo Espacial de la NASA, uno de los objetivos principales de la InSight es averiguar lo sísmicamente activo que es Marte.

«Es algo que todavía no sabemos», afirma. «Básicamente, [queremos averiguar] cuántos terremotos hay, con qué frecuencia ocurren, dónde ocurren y lo grandes que son».

Weber sospecha que Marte se situará en algún punto entre la Tierra y la luna en términos de actividad tectónica (sí, la luna tiene lunamotos, medidos por los astronautas de Apolo cuando la visitaron en los años 70).

InSight, aparcada en la superficie, está esperando para captar esas señales. Durante el próximo par de meses, desplegará sus instrumentos, entre ellos un sismógrafo increíblemente sensible que debería detectar una serie de martemotos, tanto los producidos por los espasmos del planeta como los resultantes de los impactos de meteoros.

«Desplegar todo el instrumental sobre el terreno llevará de dos a tres meses, aproximadamente», afirma Elizabeth Barrett, del JPL. «Es como esas maquinitas de ganchos para atrapar juguetes, pero lo hacemos con un premio valiosísimo y a ciegas, con la posibilidad de sacar fotos ocasionales, y además lo hacemos por control remoto en otro planeta».

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Cuando la sonda determine la ubicación de un martemoto, leerá las ondas sísmicas entrantes y empleará la información que transporten para averiguar qué tipos de roca atravesaron. A medida que los martemotos sacuden las entrañas del planeta, envían ondas sísmicas que rebotan por el interior, señales que viajan de forma ligeramente diferente según el tipo de material que atraviesen.

Con datos suficientes de direcciones diferentes, los científicos deberían ser capaces de hacerse una idea del corazón extraterrestre del planeta. Desplegarán un segundo instrumento para tomar la temperatura del planeta, perforando las profundidades de Marte para averiguar cuánto calor emana de su núcleo.

Suzanne Smrekar, vicedirectora de investigación de la misión, afirma que las lecturas conjuntas de InSight ayudarán a los científicos a averiguar cómo se forman los planetas y cómo evolucionan. Es importante, no solo para entender nuestro propio sistema solar, sino también para descifrar pistas sobre planetas mucho más distantes que orbitan alrededor de otras estrellas.

«Comprenderlo todo, no solo la superficie, es fundamental para poder realizar predicciones razonables sobre lo que ocurre en estos mundos distantes», afirma Smrekar.

Noticia actualizada a las 6:30 p.m. ET.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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