Espacio

Ceres, el planeta enano anteriormente conocido como un cuerpo celeste oceánico

Por Nadia Drake

23 de marzo de 2016

Actualizado el 29 de junio del 2016: La composición de las manchas brillantes de Ceres ya no es un misterio: El miércoles en la revista Nature, los científicos desvelaron que esas misteriosas manchas son ricas en carbonato sódico, una sal que en La Tierra está muy relacionada con las condiciones acuáticas. De hecho, ese elemento aparece en tal cantidad en el cráter de Occator en Ceres que el agujero posee el récord del mayor depósito encontrado en el sistema solar si exceptuamos La Tierra.

Cómo llegaron esas sales a la superficie de Ceres es todavía un misterio. En lugar de contener grandes cantidades de hielo, como algunos científicos esperaban, el interior de Ceres es considerablemente más seco de lo esperado, según informa el segundo artículo publicado el miércoles en la revista Nature Geoscience. Eso hace difícil de explicar por qué el planeta enano está cubierto de sales que anteriormente estaban disueltas. Ahora los científicos están intentando averiguar cómo fabricó Ceres esas sales y cómo desplazó hasta la superficie las aguas salobres; sospechan que algún impacto pueda ser responsable tanto de haber derretido el hielo subterráneo como de excavar el mar helado del planeta dejando algunas partes al descubierto brillando bajo la luz del sol.

WOODLANDS, Texas

Hoy Ceres es un planeta enano cubierto de sal cuyo principal motivo de reconocimiento es ser el cuerpo de mayor tamaño en el principal cinturón de asteroides. Pero cuando era más joven y cálido, según han descubierto los científicos, Ceres era un cuerpo celeste oceánico – muy parecido a las lunas acuáticas de Júpiter y Saturno.

“Ceres parece haber sido uno de ellos en el pasado,” dijo Carol Raymond, vicerrectora de investigaciones de la misión Dawn en la NASA, el martes en la Conferencia de Ciencias Lunares y Planetarias. La misión Dawn puso en órbita una aeronave alrededor del pequeño planeta en marzo del 2015. “Creemos que lo que vemos ahora mismo son los restos de un océano congelado.”

Los científicos esperaban que cuando Dawn llegase a Ceres, ayudaría a resolver los misterios de este extraño pequeño planeta. Pero en su lugar, Ceres le aporta rompecabezas tras rompecabezas al equipo y demuestra ser una nuez espacial mucho más dura de abrir de lo esperado.

Entre los enigmas de Ceres se encuentran esas sorprendentes manchas blancas brillantes, las cuales fueron interpretadas inicialmente por los científicos como agua congelada extremadamente brillante. Pero reconocimientos más cercanos descubrieron que con toda probabilidad las manchas sean sales – quizás restos dejados por un océano salado congelado que han quedado expuestos después de que impactos excavasen cráteres en la corteza de Ceres. “Fundamentalmente estamos interrogando a la química de esa interconexión entre roca y océano,” dijo Raymond.

Las manchas más conocidas y brillantes se encuentran en el cráter de Occator, un agujero en el suelo de 92 kilómetros de diámetro que tiene una edad aproximada de 80 millones de años. Occator está cubierto por unas tierras jóvenes ligeramente azules en el fondo, y otras más antiguas y oscuras un poco rojizas en los bordes. Pero la formación en el suelo del cráter es la que más ha intrigado a los científicos: Ahí, entre las manchas más brillantes, aparece un hoyo. Y alzándose en ese hoyo aparece un domo rojizo y fracturado.

Es posible que durante la formación de Occator, el impacto solo excavase el cráter pero calentase lo suficiente una parte de los materiales del subsuelo como para hacer que el hielo y otros componentes volátiles flotasen en el espacio, dijo Tim Bowling de la Universidad de Chicago. “Si quitas todo el hielo de una región, entonces puedes formar un hoyo”, dijo durante una presentación en el encuentro. Y cuando eso ocurrió, los materiales que quedaron en el hueco resultante deben de haber sido las sales reflectantes.

Pero ¿que pasa con ese domo? Estate atento. “Ayer mismo he descubierto que hay un montículo dentro del hoyo,” dijo Bowling.

No es ningún secreto que hay cráteres repartidos por toda la superficie de Ceres. Da una vuelta alrededor del planeta enano y aparecerán múltiples hoyos en cada fotograma. Pero lo que llama la atención es la ausencia de cráteres enormes, mayores de cien kilómetros de diámetro. Basándonos en el historial de colisiones del sistema solar, estos deberían de estar presentes en Ceres y sin embargo no aparecen.

“Deberíamos creer que esos cráteres existieron, pero fueron borrados de la superficie,” dijo Simone Marchi del Southweest Research Institute. “La pregunta es, ¿Cómo puedes borrar esos cráteres enormes?”

Además esta esa montaña, una rareza piramidal llamada Ahuna Mons. De unos 5 kilómetros de altura con laderas escalonadas azuladas, Ahuna Mons parece que ha sido sacada a empujones a la superficie de Ceres. “La montaña sale realmente del subsuelo y está llevando las características de la superficie, que son más antiguas, a lo alto de la montaña,” dijo Ralf Jaumann del Centro Aeroespacial Alemán. No es la única montaña en Ceres, dijo, pero las otras son más viejas y menos desarrolladas.

Estos son tan solo algunos de los enigmas de Ceres que los científicos están tratando de resolver. También es posible que el cuerpo celeste esté todavía vivo y arrojando vapor de agua al espacio, que ese vulcanismo helado esté moldeando partes de su superficie y que Ceres puede no haber nacido en el cinturón de asteroides sino que es en su lugar un vagabundo de un lugar mucho más lejano del sistema solar.

Mientras Dawn continúa su vuelta alrededor del planeta, estas y otras preguntas pueden obtener respuesta. O puede que no. Sobre todo, el espacio puede ser muy bueno guardando sus secretos bajo llave.

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