¿Cómo se las arreglan las astronautas cuando tienen la regla en el espacio?

Los tampones de Sally Ride podrían ser sobre los que más se ha hablado en el mundo. Antes de su viaje, en el que se convertiría en la primera mujer estadounidense en el espacio, los científicos ponderaron sus tampones, los pesaron, y un equipo profesional de la NASA los examinó para asegurarse de que no oliesen demasiado fuerte en una cápsula de espacio confinado. Los ingenieros consideraron exactamente cuántos podría necesitar para una semana en el espacio.

Aún así, los ingenieros intentaban ser considerados. Según consta, empaquetaron tampones con sus cordeles conectados para que no se alejasen flotando. Me imagino a los tampones de Sally Ride planeando como salchichas unidas en la nave espacial y me pregunto si los astronautas hombres se los encontraron en algún momento y, avergonzados, intentaron alejarse de ellos flotando.

Todo esto quiere decir que la menstruación metió a la NASA en un verdadero problema. Antes de que las mujeres fuesen al espacio, sólo había las preocupaciones típicas de la diferencia de sexos, pero en el momento en que el tema fue abordado de verdad, la cosa se torció, pues una gran cantidad de dudas asolaron a los expertos. ¿Saldría la sangre del cuerpo de la mujer en un entorno sin gravedad?

Al final, alguien tenía que probarlo y ver lo que pasaría. Y lo que pasó fue... nada. El útero está perfectamente diseñado para la expulsión de fluidos, con o sin gravedad. Aún así, los dolores del periodo son igual de molestos tanto en el espacio como en la Tierra. Así que ahora los científicos han planteado la posibilidad de que las astronautas puedan retrasar o bloquear su menstruación.

Tenemos la tecnología. Un anticonceptivo oral combinado (la píldora) que se utiliza de forma continua (sin tomar una semana de descanso para inducir el flujo menstrual) es actualmente la mejor opción para las astronautas que prefieren no menstruar durante las misiones, dice Varsha Jain, una ginecóloga y profesora del King's College de Londres. Ella y su colega Virginia Wotring, a quien se le pidió, como farmacóloga jefe de la NASA, que sugiriera el mejor anticonceptivo. Los implantes anticonceptivos y dispositivos intrauterinos son también buenas opciones, pero la píldora ya tiene un buen historial en el espacio.

De hecho, el tema de la píldora continua es algo que muchas mujeres se están planteando, no sólo en el espacio si no también en la Tierra. Las encuestas indican que alrededor de un tercio de las mujeres sienten la necesidad de tener un período mensual, ya que les parece "natural" y les asegura que no están embarazadas, aunque según Jain el sangrado no es necesario ni forzosamente natural. Las mujeres que toman la píldora continuamente no acumulan un revestimiento del útero que necesita ser derramado, y además, el tener el flujo no asegura que no se está embarazada.

"Es completamente seguro suprimir el ciclo menstrual", afirma Jain. Pero Jain también explica que los estudios no han encontrado diferencias en los riesgos de salud por la toma de la píldora de forma continua en comparación con la toma durante tres semanas seguidas.

Para los viajes espaciales de larga duración, se añaden los beneficios de saltarse el flujo. "Los sistemas de eliminación de residuos a bordo de la Estación Espacial Internacional que recuperan el agua de la orina, no fueron diseñados para procesar la sangre menstrual", según han dicho Jain y Wotring. Una mujer puede pasar tres años en el espacio, para ir a Marte y se necesitan alrededor de 1.100 pastillas, lo que añade un poco de peso a una misión, pero es menos difícil de manejar que esa cantidad de tampones.

Tal vez si no fuésemos tan escrupulosos con la discusión del ciclo menstrual, aprenderíamos más cosas.

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