Espacio

Contar animales desde el espacio

Por Redacción National Geographic

30 de julio de 2014

En los viejos tiempos, la única manera de saber cuántos búfalos vagaban por las praderas o cuántos monos había en la selva era contarlos en el terreno uno a uno. Sin embargo, gracias a los avances de las imágenes por satélite, los científicos pueden hacerlo con algunas especies sin arriesgarse a ser mordidos por una serpiente venenosa o a perder los dedos de los pies por congelación.

Por ejemplo, Seth Stapleton, investigador de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos), ha publicado este mes un estudio en la revista PLOS ONE sobre nuevos métodos para detectar osos polares en tierras remotas, que incluyen el uso del mismo satélite que proporciona imágenes a Google Earth.

A pesar de que los osos polares son la especie de oso más grande que existe actualmente y uno de los mamíferos más estudiados, sabemos muy poco sobre su paradero.

Para localizarlos en el paisaje helado del Ártico, Stapleton y su equipo redujeron su campo de estudio a las islas a las que suelen dirigirse al final del verano, cuando el hielo que las rodea comienza a derretirse. Así, identificaron con éxito casi cien osos vía satélite. En una prueba separada, confirmaron que se trataba efectivamente de estos animales, y no de rocas o espuma, gracias a los reconocimientos aéreos realizados en helicóptero.

Según los expertos, los nuevos avances tecnológicos nos permitirán un día contar osos polares sin que la superficie sobre la que se encuentran sea relevante.

El conteo de otras especies vía satélite

El pingüino emperador es la especie de pingüino más grande, pero no solo por este motivo es visible desde el espacio; de hecho, la mejor prueba de la existencia de una colonia de estos pingüinos es lo que dejan en el hielo: sus excrementos.

«Las manchas marrones se ven perfectamente sobre la nieve», afirma Peter Fretwell, miembro de la British Antarctic Survey («Investigación Antártica Británica»).

Gracias a los satélites Landsat, Fretwell y su equipo han descubierto que pueden utilizar esas manchas como indicadores de una posible colonia. Cuando localizan una, emplean los satélites para contar individualmente los animales o calcular la población en base a cuántos pingüinos forman un grupo.

Solo mediante la observación de las imágenes de estos satélites, el equipo ha confirmado la existencia del doble de colonias de pingüinos.

Fretwell también dirigió un estudio sobre detección de ballenas francas desde el espacio en 2013. En este caso se centró en el Golfo Nuevo, en Argentina, una bahía donde acuden estas ballenas para la cría entre julio y noviembre.

Estas zonas de cría resultan perfectas para contar ballenas por satélite porque muchas especies eligen aguas claras y cálidas donde pueden disfrutar cerca de la superficie con sus retoños.

Así, el experto descubrió que se podían contar manualmente las ballenas vía satélite. Es más, el equipo estudió posibles programas de animación por ordenador para ayudar a los científicos a cubrir más terreno.

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