Espacio

Detectada la estrella más cercana al agujero negro de la Vía Láctea

Por Redacción National Geographic

8 de octubre de 2012

Un equipo de científicos ha detectado la estrella más cercana al agujero negro central de la Vía Láctea. El hallazgo ofrece la posibilidad de comprobar la teoría de la relatividad de Einstein.

La estrella, llamada S0-102, tarda solamente 11,2 años en completar su órbita alrededor del agujero negro, convirtiéndose así en el objeto conocido más cercano al centro superdenso de nuestra galaxia. La estrella se mueve a una velocidad de hasta 10.600 kilómetros por segundo y se encuentra en una órbita estable, aunque cambiante.

S0-102 es la segunda estrella identificada que orbita alrededor de este agujero negro, la otra, S0-2, tarda 16 años.

«El encontrar estrellas tan cerca del agujero negro supermasivo (hasta cien veces más cerca de su horizonte de sucesos) indica lo rápido que se está avanzando en este campo», señala la coautora del estudio Andrea Ghez, de la Universidad de California (Estados Unidos). Un horizonte de sucesos es el límite en el que nada, incluida la luz, puede escapar a la atracción de un agujero negro.

«El primer paso ha sido el descubrimiento, pero el siguiente entra en el campo de la física fundamental, pues es un escenario perfecto para probar la teoría general de la relatividad».

Mejor con órbitas cercanas

El agujero negro, que tiene cuatro millones de veces la masa de nuestro Sol pero es solamente diez veces más grande, es conocido como Sagitario A, por la constelación en la que se encuentra, a unos 26.000 años luz de la Tierra.

La teoría de Einstein afirma que la masa puede curvar el espacio-tiempo, lo que ha sido probado ya múltiples veces. Sin embargo, nunca se ha confirmado alrededor de un gran agujero negro, donde se sabe que la física tradicional se viene abajo, o en una escala como la que ofrecen Sagitario A y sus estrellas de alrededor.

Ahora Ghez y su equipo podrán empezar a probar lo que ocurre en las órbitas de estrellas relativamente cercanas a un agujero negro supermasivo. Si Einstein estaba en lo cierto, las órbitas deberían girar levemente con cada rotación, sin volver nunca al mismo sitio.

Para determinar los efectos del agujero negro, los investigadores tienen que observar un circuito completo, especialmente para descubrir lo que ocurre cuando una estrella está lo más cerca posible a un agujero negro, fenómeno llamado periastro o periapsis.

La cercanía de las órbitas es tan importante porque permite observaciones que resultan imposibles con estrellas que completan una órbita en 60 años o más, como la mayoría de las estrellas que rodean el agujero negro central.

Estrellas jóvenes

«Se trata de un hallazgo importantísimo, porque para las estrellas situadas más cerca del agujero negro, el campo gravitacional se vuelve más fuerte y los efectos más pronunciados», afirma Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, que no participó en el estudio.

En su opinión, el hecho de que se haya descubierto S0-102, a pesar de que es 16 veces más tenue que S0-2, sugiere no solo que la tecnología avanza a gran velocidad, sino también que podría haber muchas más estrellas orbitando cerca de Sagitario A.

Sin embargo, la posible presencia de otros cuerpos en la zona complica el trabajo para probar la teoría de Einstein con una sola estrella.

Esto se debe a que la órbita de una estrella está sujeta al empuje gravitacional de otros cuerpos, además de Sagitario A, empuje que quedaría explicado por la presencia de una segunda estrella.

«La presencia de S0-102 y S0-2 revelaría por primera vez la verdadera geometría del espacio-tiempo cerca de un agujero negro», declara Ghez.

«No se pueden llevar a cabo las mediciones con una única estrella», afirma la coautora del estudio, que será publicado en la revista Science.

Sin embargo, aunque podría haber más estrellas todavía más cerca de Sagitario A, se desconoce realmente cómo de cerca podrían estar.

Debido a su fuerte atracción, el agujero negro acabaría con las estrellas que se acercaran demasiado. Este hecho convenció al equipo de Ghez de que las estrellas cercanas a Sagitario A serían estrellas viejas, y no jóvenes y bien formadas.

Sin embargo, S0-2 resultó ser, para su sorpresa, una estrella joven, al igual que S0-102.

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