Espacio

Echa un vistazo al interior de una casa diseñada para Marte

La casa, que funciona gracias a la energía solar, tiene seis dormitorios, un retrete de compostaje, Wi-Fi con un retraso de 20 minutos y algunas normas muy estrictas.

Por Nadia Drake

Para la mayoría de la gente, pasar un año con cinco desconocidos en una pequeña cúpula situada a dos tercios de altura de un volcán hawaiano no sería especialmente apetecible. Pero para los seis miembros del proyecto Hawaii Space Exploration Analog and Simulation (HI-SEAS), el hábitat marciano de imitación no estaba tan mal.

El 28 de agosto de 2016, el equipo del HI-SEAS salió de la cúpula en Manua Loa por primera vez en un año. Ahí vivieron, trabajaron, sufrieron y resolvieron los problemas juntos, emergiendo de su aislamiento voluntario preparados para regresar al planeta que habían dejado atrás, si no en la práctica, sí en la teoría.

Dentro del hábitat de 365 metros cuadrados se enfrentaron a retrasos de 20 minutos en las comunicaciones, limitaciones en el suministro de agua y unas cuantas normas de convivencia muy estrictas. Pero como pudimos ver en una visita reciente, este hábitat es todo un lujo para los aspirantes a marcianos. Y si esta casa de dos plantas estuviese en el mercado terrestre, sería una auténtica ganga considerando que el alojamiento, la manutención y las instalaciones son completamente gratuitas.

Esta es una casa sorprendentemente espaciosa, completamente amueblada, con seis camas y un baño, y se encuentra en la parcela más grande del vecindario (aunque nunca verás o escucharás a los vecinos). La planta baja, con moqueta, tiene un techo abovedado como el de las catedrales, una cocina con isla, una despensa espaciosa, un laboratorio científico, amplio espacio de oficinas e instalaciones deportivas que incluyen una bicicleta estática, una cinta para correr, una barra para hacer dominadas, una cuerda con nudos para trepar y una escalera.

Subiendo las escaleras encontramos seis dormitorios pequeños, cada uno con un encantador techo inclinado. Distribuidas en un acogedor semicírculo, cada habitación es lo suficientemente grande como para una cama doble y algunos enseres personales. El baño, bajando las escaleras, tiene un retrete ecológico de compost y un plato de ducha.

Hablando de ecológico, está casa-cúpula se alimenta exclusivamente de energía solar, y cuando el Sol no termina de brillar a través de las omnipresentes nubes del Mauna Loa, se puede hacer ejercicio en una bicicleta para cargar las baterías. Además, te mantendrás en forma.

Hay que añadir que las vistas son fantásticas: un vistazo a las suaves pendientes de los campos de lava, y en un día despejado puedes ver (más o menos) el volcán vecino. ¿Ya hemos hablado de los patios? Prácticamente no tienen fin y están listos para ser explorados, siempre y cuando no te importe llevar un traje espacial que pesa 30 kilos mientras deambulas por encima, alrededor y en ocasiones debajo de algunas rocas especialmente afiladas.

Hay guardarropas en cada entrada, perfectos para almacenar equipos de protección, trajes espaciales, material de trekking, y además de cualquier tipo de botas mugrientas que hayan sido rajadas y troceadas mientras se exploraban los túneles de lava y las cuevas. No hay garaje, pero no lo necesitas.

Dentro, las distracciones son correctas, ni a todo tren ni excesivamente espartanas. La cocina está equipada con cafetera, tostadora, hervidor eléctrico y fogones para cocinar. Dispone de lavadora y secadora, y también de calderos y trapos para lavar y secar a mano.

La despensa está surtida con abundante carne enlatada, vino en polvo y latas gigantescas de comida desecada y congelada con capacidad para aguantar muchos años. Berzas frescas, rábanos y flores silvestres están disponibles en algunas ocasiones, y está el libro La alegría de cocinar, que te ayudará a preparar los platos perfectos con los ingredientes disponibles.

¿Te mueres de ganas de algo de diversión? La sala de estar tiene una librería repleta de manuales de ruso, DVDs, puzles de astronautas y juegos de mesa, que son perfectos para una noche loca en la montaña con tus cinco compañeros de piso favoritos. También hay un dispositivo de realidad virtual donde puedes explorar 30 ambientes diferentes, además de crear tu propia escapada.

Por último, el Wi-Fi ya está instalado. Aunque está ese inoportuno retraso de 20 minutos, puedes enviar emails, textos y mensajes de vídeo completamente gratis. Ah y no te olvides del TARDIS (la máquina del tiempo del Doctor Who): está presente, también, aunque la señal pone “fuera de servicio”. Hace falta probar si eso es cierto o no, pero en realidad nunca te hará falta dejar la casa, excepto para recorrer esos estupendos patios, así que, ¿por qué preocuparse?

Esta casa es adecuada para ti si no eres fumador, estás en buena forma física, crees que la comida de campamentos es deliciosa, se te antojan chequeos ocasionales de investigadores preocupados por tus niveles de estrés y tu bienestar, y no te preocupa el ruido que hacen los compañeros de piso y algunas pruebas de tiro en los alrededores. También puede que tenga que parecerte bien reciclar tu propia orina, lo cual puede convertirse en un añadido el próximo año.

Por favor, no envíes el currículo si eres carne de sofá, crees que la Tierra es plana, odias la ciencia y no quieres convertirte en una cobaya marciana.

¿Estás pensando en ir en grupo? No lo hagas. Los propietarios de la casa escogerán a los inquilinos pensando en la máxima compatibilidad, eficiencia y capacidad para trabajar, basándose en tu currículo y las entrevistas que te hagan a continuación. Por favor recuerda también que las visitas nocturnas no están permitidas, de hecho, no se permite ningún invitado. Tampoco tendrás permiso para abandonar la propiedad hasta que tu contrato haya expirado, pero, ¿por qué ibas a querer?

La duración del contrato es de ocho meses, no se necesita hacer depósito, y hay plazas disponibles tanto para 2017 como para 2018. ¡Solicítalo hoy mismo!

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