Espacio

¿Humanos en Marte? Para el año 2028

Por Redacción National Geographic

20 de mayo de 2016

Una de las empresas más importantes del sector aeroespacial acaba de unirse a la competición por llegar a Marte: Lockheed Martinha anunciado sus planes para llevar a los humanos al planeta rojo en el año 2028. Sin embargo, su plan consiste en situar en órbita alrededor de Marte una aeronave que imite a la perfección la Estación Espacial Internacional, en lugar de ir directamente a la superficie del planeta.

El proyecto, dado a conocer el pasado 18 de mayo en la cumbre “Humans 2 Mars” en Washington, D.C., es el último de los muchos intentos por impulsar una misión a Marte factible y rentable para la NASA, que sigue adelante con “Journey to Mars”, iniciativa en la que participa la agencia al completo.

“Lo que presentamos es una visión de futuro”, dijo durante el comunicado oficial Wanda Sigur, vicepresidenta de Lockheed Martin y directora general de proyectos espaciales civiles. "No es lo mismo que poner el pie en Marte", admitió, pero sí que "se aprovechan muchos de los elementos ya diseñados para llevar a los humanos a otro planeta".

Los planes de la empresa, que se explican en este breve vídeo en inglés, dependen en gran medida de la disponibilidad del hardware ya existente de la NASA, en especial de Orión, el módulo espacial tripulado que Lockheed Martin está construyendo para la agencia espacial.

El plan exige que Orión realice su primera incursión más allá de la órbita baja terrestre con una misión lunar no tripulada en 2018 y otra misión tripulada de acercamiento a la luna en 2021, que recuerda al Apollo 8. Durante el 2025, la agencia se enfrentaría a misiones cada vez más ambiciosas en distancias similares a la de la luna, lo que culminaría con una especie de “ensayo” de  la misión a Marte en el que la tripulación se mantendría a unos tres días de viaje de la Tierra, haciendo posible un viaje rápido para regresar en caso de emergencia. El tiempo del "vuelo" entre la Tierra y Marte sería de al menos seis meses.

En 2026, según esta propuesta, la NASA situaría una estructura en órbita en torno a Marte, compuesta de módulos deshabitados y paneles solares. Los astronautas enviados en la misión se acoplarían a este puesto dos años más tarde, constituyendo lo que la empresa ha bautizado como “Mars Base Camp”: un laboratorio y seis habitaciones que servirían como puerta de entrada para futuras misiones.

Audaz pero impreciso

Como muchos otros proyectos de llevar hombres a Marte, este último es de los más atrevidos, ya que requiere la perfecta ejecución de las primeras misiones esbozadas del módulo Orión, por no mencionar un enorme apoyo político y progreso tecnológico.

“Les reconozco el mérito por haber sido tan atrevidos”, dice Scott Hubbard, director del Center of Excellence for Commercial Space Transportation de la Universidad de Stanford. “Esto requeriría que muchas cosas salieran bien”.

De hecho, no se trata de la primera propuesta de misión que requiere una "avanzadilla"Marte dentro de un plazo muy ajustado.

“El plan no parece tan terriblemente nuevo si hablamos de un plazo de 12 años”, afirma David Portree, que trabaja en el archivo en el Centro Científico de Astrogeología del Servicio Geológico de Estados Unidos y es autor de Humans to Mars. “En 1963, los ingenieros de la NASA investigaban la posibilidad de aterrizar en Marte en 1971”

En 2015, la organización sin ánimo de lucro Planetary Society esbozó un plan similar basado en un estudio del Jet Propulsion Laboratory que pretendía llevar astronautas a la órbita de Marte –quizá mediante viajes a Fobos y Deimos, las lunas de Marte– para el año 2033.

Hubbard, que co-lideró el grupo de estudio de la Planetary Society, apunta que "no es fácil evaluar el plan sin más detalles. Lo único que veo es que ese vídeo tan bonito pone 2028. La verdad es que no puedo dar una respuesta definitiva sin saber los supuestos específicos [que propone Lockheed Martin]”. 

Hay que hacer sacrificios

Al menos en teoría, la idea de enviar un módulo orbital antes de una misión en superficie serviría a la NASA como calentamiento previo a un aterrizaje en Marte, ganando así un tiempo crucial para desarrollar tecnologías de descenso y aterrizaje, ha comentado el experto en política espacial John Logsdon, de la Universidad George Washington.

“Nos daría la oportunidad de comprobar toda la navegación, el soporte vital [y] la protección ante la radiación: todo lo necesario para llegar a Marte y volver sin aceptar los riesgos que conlleva viajar a la superficie”, dice Logsdon. “Pueden establecerse similitudes entre el Apollo 8 y el Apollo 11”.

Es más, un módulo orbital tripulado permitiría un control a tiempo real de los rovers de Marte, lo que supondría una gran ayuda potencial para los científicos, que actualmente se enfrentan a retrasos de hasta 45 minutos en la comunicación. Un laboratorio en órbita podría también procesar muestras que se mandaran por medio de los robots en la superficie de Marte, lo que ayudaría a los futuros astronautas a avanzar en su búsqueda de vida marciana pasada –o presente–. 

¿Otra ventaja? Extender los costes. Aunque todavía no se han publicado los detalles, Allison Rakes, portavoz de Lockheed Martin, afirma que las estimaciones de la compañía estarían dentro del presupuesto actual para exploraciones de la NASA, teniendo en cuenta incrementos anuales para ajustarse a la inflación.

El problema es que una misión como esta siempre vendría acompañada de sacrificios. El estudio del Jet Propulsion Laboratory también encaja dentro del presupuesto actual de la NASA, pero requiere que la NASA recorte su apoyo a la Estación Espacial Internacional para el 2028, y preferiblemente en 2024, para liberar hasta tres mil millones de dólares de gastos de la NASA.

No hay forma alguna de mantener dos grandes programas espaciales al mismo tiempo”, concluye Hubbard.

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