Espacio

Tres cosas que hemos descubierto gracias al mapa de la gravedad de Marte de la NASA

El fascinante mapa muestra la geología desconocida de Marte y podría servir para estudiar los cambios estacionales del planeta rojo.

Por Michael Greshko

24 de marzo de 2016

La NASA ha publicado un nuevo mapa de Marte que nos permite ver el planeta rojo de una forma novedosa, analizando su gravedad para desvelar nuevos detalles sobre las regiones del planeta, desde su núcleo hasta la atmósfera.

«Nos da una señal de los salientes y protuberancias de la superficie del planeta», explica Richard Zurek, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, quien no participó en la elaboración del mapa. «Es fascinante que seamos capaces de realizar esto desde una nave espacial que orbita a 290 kilómetros de Marte, a través de la ligera atmósfera del planeta».

Para detectar las oscilaciones gravitatorias de Marte, Antonio Genova y sus colegas del MIT analizaron los datos recabados por tres satélites durante dieciséis años de seguimiento continuo, en busca de pequeños cambios en su posición y velocidad provocados por variaciones de la fuerza de la gravedad del planeta. El resultado final, publicado el 5 de marzo en la revista científica Icarus, detecta estas diferencias extremadamente sutiles, desde las alturas del volcán Monte Olimpo, el más alto del Sistema Solar, hasta las profundidades del sistema de cañones Valles Marineris.

«Es un trabajo realmente fantástico», afirma Zurek, que está seguro de que servirá para alimentar el debate sobre el misterioso pasado geológico de Marte. A continuación, tres cosas que debes saber sobre el nuevo mapa gravitatorio y los misterios que podría ayudar a resolver:

El dióxido de carbono de Marte se mueve mucho

El mayor descubrimiento del estudio probablemente sea que la gravedad es un excelente instrumento para conocer la evolución del clima.

Mediante la observación las fluctuaciones de la gravedad en los casquetes polares helados de Marte, Genova y sus colegas confirmaron que durante el invierno del hemisferio norte, hasta 4 billones de toneladas de dióxido de carbono abandonan la atmósfera y se congelan en el polo. Lo mismo sucede en el polo sur durante el invierno de este hemisferio. En esta migración de gas participa aproximadamente una sexta parte de la masa de la atmósfera marciana.

Es más, el equipo logró hacer un seguimiento gravitacional de este ciclo del CO2 durante más de dieciséis años, lo que significa que los investigadores han podido analizar cómo afecta el ciclo de actividad solar al movimiento de este gas (el sol experimenta un ciclo de aumento y caída de su actividad que dura aproximadamente 11 años). Sus cálculos coinciden en general con las mediciones realizadas por los rovers de la superficie marciana.

«Partiendo de los datos de los artefactos que orbitan Marte, somos capaces de medir la variación de masa de los casquetes polares, y [este método] básicamente nos ofrece otra perspectiva de cómo evolucionó el clima de Marte a lo largo de los últimos mil millones de años», explica Genova.

La teoría del canal subterráneo, enterrada

El nuevo mapa también ayuda a explicar la existencia de una zona de baja gravedad en las tierras bajas del norte, entre Tempe Terra y las llanuras de Acidalia Planitia, donde se sitúan la novela y la película Marte.

Otros estudios previos habían identificado esta zona, una especie de franja que va de norte a sur en la que la gravedad es anormalmente baja, como una enorme vía de agua que antiguamente habría transportado agua y sedimientos y habría quedado enterrada por las erupciones masivas de los volcanes de Tharsis, hace miles de millones de años. El nuevo análisis demuestra que este “canal” recorre el límite geológico entre los hemisferios norte y sur, que son totalmente diferentes, demostrando que en realidad es una arruga en la corteza marciana creada cuando los volcanes de Tharsis expulsaron una inmensa cantidad de lava.

No se trata del único estudio que concede un papel tan importante a estos volcanes: otro trabajo reciente postula que las erupciones volcánicas hicieron que el eje marciano se inclinase 20 grados, ya que el planeta se desequilibró al tener que soportar esa masa adicional en la superficie.

Marte tiene un núcleo líquido

El nuevo análisis no se ha quedado en la superficie: los mismos datos permitieron a los investigadores comprobar el efecto del sol y la luna de Marte, Phobos, sobre la gravedad del planeta rojo. Confirmando un importante estudio de 2003, concluyeron que la elasticidad marciana se explica mejor si el planeta tiene un núcleo externo líquido de entre 3.400 y 3.600 kilómetros de ancho.

La Tierra tiene un núcleo externo líquido que ayuda a crear una dinamo que genera el campo magnético terrestre. El resultado obtenido por Genova podría ayudar a aclarar la trágica historia del campo magnético marciano, que empezó siendo un auténtico escudo protector como el de la Tierra y del que ya no queda más que un vestigio en su hemisferio sur. Al no tener un campo magnético fuerte que abarque todo el planeta, las corrientes de partículas procedentes del sol pudieron haber acabado con gran parte de la primigenia atmósfera del planeta, destruyendo sus océanos, y quizá condenando cualquier incipiente forma de vida marciana.

Un resultado muy impresionante para un modelo basado en las sutiles oscilaciones orbitales de tres satélites.

 

Seguir leyendo