La vida en la frontera entre México y Estados Unidos

¿Quieres ir más allá de las amenazas y comentarios políticos sobre la frontera entre Estados Unidos y México? Visítala con nosotros.

Por Daniel Stone
Fotografías de James Whitlow Delano
Frontera EEUU-México
Una nueva parte de la frontera construida por Estados Unidos entre Tijuana y Tecate, en Baja California. Los deportados afirman que estas montañas son tristemente conocidas por los secuestros.
Fotografía de James Whitlow Delano

Hace 30 años —tres décadas antes de que cualquier presidente del siglo XXI exasperase al público prometiendo construir un muro— el fotógrafo James Whitlow Delano se preguntó por qué la frontera entre México y Estados Unidos era un lugar con tantas tensiones. Eran dos países que llevaban más de un siglo en paz. Sin embargo, la división entre ellos era suficiente para garantizar la construcción de una serie de vallas fronterizas y los debates airados sobre cómo detener la inmigración ilegal.

El muro de la frontera construido por Estados Unidos tiene cruces con inscripciones de los nombres de emigrantes que murieron intentando cruzar la frontera. Tijuana, México.
Fotografía de James Whitlow Delano

Treinta años después, el debate y la región son cada vez más intensos. Desde entonces, las vallas han sido fortificadas mediante drones, escáneres y guardias. Los contrabandistas que en su día cobraban unos cuantos cientos de dólares por cruzar la frontera en los bajos de un camión o en una descabellada carrera a través del desierto de Sonora han sido remplazados por caros coyotes y cárteles mortales, cuyas únicas garantías son los altos precios, el peligro extremo y la amenaza de secuestro y extorsión.

Estel, acuna a uno de sus nietos en el jardín de su casa, que hace linde con el viejo muro fronterizo. Su yerno, Jesús, fue deportado de Estados Unidos debido a una condena por un delito. Ahora sueña con obtener un visado para ir a Canadá.
Fotografía de James Whitlow Delano

El trabajo más reciente de Whitlow Delano se centra en las personas que viven en el tramo conocido como la frontera y en la tensión, amenazas y peligros constantes que son parte de sus vidas diarias.

 

Cerca de Tijuana, un hombre entra ilegalmente en Estados Unidos trepando la alambrada.
Fotografía de James WHitlow Delano

A menudo, Whitlow Delano se encontraba con personas que vivían en un sobrecogedor estado de limbo, incapaces de dejar sus chabolas o cabañas debido a sus deudas con los coyotes y cárteles. Varios hombres a los que conoció tenían hijos en Estados Unidos a quienes no podían ver. Muchos estaban avergonzados por su forma de vida, atascadas económica y personalmente. Un hombre de Centroamérica fue deportado por delincuencia en Estados Unidos, pero en lugar de volver a casa, esperó en el norte de México mientras planeaba cómo llegar a Canadá.

Un santuario católico dedicado a la Virgen de Guadalupe fue construida contra el muro fronterizo estadounidense, por "Luís", un deportado de Estados Unidos que vive en un reducto en la colina sobre Playas de Tijuana, Baja California, México. Lo que más temen él y otros deportados son los traficantes "coyotes" o migrantes desconocidos que rondan por esta cima intentando cruzar a Estados Unidos o que tienen ambiciones más perversas.
Fotografía de James Whitlow Delano

Un muro fronterizo reforzado —uno "grande" y "hermoso", como ha prometido el presidente Trump— no resolverá los problemas de estos habitantes de la frontera. Un gran proyecto de infraestructura les colocaría en una zona en perpetua construcción, y sus casas se convertirían en un lugar con tensión creciente a medida que se construye el muro y se llena de nuevos guardias.

Un deportado vive en un refugio improvisado sobre la desolada cima de una mesa al este del océano Pacífico junto al muro fronterizo de México y Estados Unidos. Este hombre, que no quiso darnos su nombre real, dijo que de vez en cuando se gana cinco dólares diarios recogiendo los carritos de la compra de un supermercado cercano y vive en esta cima porque se siente seguro.
Fotografía de James Whitlow Delano

Tampoco resulta probable que el muro detenga el tráfico de inmigrantes. Whitlow Delano ha visto cómo los muros eran atravesados mediante túneles y estrategias incluso más creativas en los puntos de control. Una acción en la carrera armada contra la inmigración ilegal generará otra irremediablemente.

Estas estructuras sobre una cima aislada en Tijuana, Baja California, México, pertenecen a uno de los deportados, que buscaba refugio aquí. Los deportados ocasionalmente ganan dinero recogiendo latas de aluminio que pueden vender a 220 pesos/kg (11 euros el kilo), o recogiendo los carritos de un supermercado local por 95 pesos (4,80 euros) al día.
Fotografía de James Whitlow Delano

Y si se intensifica este enfrentamiento, Whitlow Delano permanecerá atento. Tener relaciones humanitarias, económicas y militares entre dos países que no están en guerra es una historia demasiado bonita, afirma él, y solo estando presente allí se puede dejar atrás toda la demagogia política. "Me importa la historia compartida de nuestros países", declaró. "Supongo que simplemente tengo curiosidad por saber lo lejos que llegará esta situación".

Dos niños de la familia Arias arman jaleo entre el polvo junto a su casa adyacente al muro original que hace frontera con Estados Unidos en Colonia Libertad, Tijuana, México. Tras ellos, una serie de luces instaladas por la Patrulla Fronteriza estadounidense se extiende hasta el mar. Las luces fueron instaladas para iluminar el muro y dificultar que los inmigrantes crucen el muro por la noche.
Fotografía de James Whitlow Delano

El trabajo de James Whitlow Delano ha sido posible gracias a una ayuda económica del Pulitzer Center para la cobertura de crisis.

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