Fotografía

Sorprendentes imágenes de una tribu que vive aislada en la selva del Amazonas

En las profundidades de la selva brasileña, estos indígenas protegidos siguen en libertad una forma de vida atemporal.

Por Scott Wallace
Un miembro de la tribu aislada de las remotas junglas brasileñas se prepara para lanzar una fleche a un helicóptero que vuela a baja altura.

Las fotografías aéreas de una tribu aislada en la selva tropical brasileña nos proporcionan una nueva y sensacional perspectiva de una forma de vida propia del Neolítico, pero que desde luego no ha desaparecido de la faz de la Tierra.

Las instantáneas de alta resolución, tomadas desde un helicóptero por el fotógrafo brasileño Ricardo Stuckert, ofrecen una imagen sin precedentes de una dinámica comunidad indígena que vive en completo aislamiento en las profundidades de la selva amazónica. En National Geographic fuimos los primeros en conseguir los derechos de Stuckert para publicar una selección fotográfica.

“Me sentí como un pintor del siglo pasado”, afirmó Stuckert describiendo su reacción al ver a los nativos. “Pensar que en el siglo XXI todavía existen pueblos que no tienen contacto con la civilización, viviendo como lo hacían sus ancestros hace 20.000 años. Es una sensación muy intensa”.

Las fotografías en primer plano de Stuckert, tomadas cerca de la frontera de Brasil con Perú, muestran los detalles de estos indígenas, que habían pasado desapercibidos para los ojos de los expertos, así como su uso de una elaborada pintura corporal y la forma en la que se cortan el pelo. “Pensábamos que todos se cortaban el pelo del mismo modo”, dijo José Carlos Meirelles, que ha estudiado y trabajado con las tribus indígenas de Brasil durante más de 40 años. “No es cierto. Se puede observar que tienen muchos estilos diferentes. Algunos tienen un look muy punk”.

 

Un miembro de la tribu parece estar poniendo la cuerda a su arco mientras se prepara para lanzar flechas. Un guacamayo se posa en el tejado de paja de las viviendas comunales de la tribu.

La misma tribu centró la atención global en 2008, cuando agentes de la agencia de asuntos indígenas de Brasil, Fundação Nacional do Índio (conocida por su acrónimo, FUNAI), publicaron fotografías de miembros de la tribu pintados de rojo y lanzando flechas a su avión, que volaba a poca altura.

La tribu se ha desplazado unas cuantas veces desde dicho avistamiento, afirma Meirelles, un explorador veterano de FUNAI y experto en los grupos indígenas de la región. Meirelles se encontraba en el vuelo del pasado domingo, así como en las expediciones de 2008 y 2010, en las que también se obtuvieron imágenes extraordinarias. “Estos grupos cambian su emplazamiento aproximadamente cada cuatro años”, contó Meirelles por teléfono a National Geographic. “Se mueven. Pero se trata del mismo grupo”.

Stuckert visitó a principios de mes el estado amazónico occidental de Acre como parte de un proyecto de un año de duración para fotografiar tribus indígenas en todo Brasil. El pasado domingo, se subió a un helicóptero con Meirelles para visitar el puesto selvático de Jordão, cerca de la frontera con Perú. Cuando las tormentas les forzaron a desviarse en pleno vuelo, los ocupantes se encontraron con que estaban sobrevolando un asentamiento aislado de cabañas de paja dentro de la densa jungla. Los habitantes desnudos, evidentemente, mostraron la misma sorpresa que ellos, dispersándose entre los árboles circundantes al ver a la aeronave aproximarse.

El pánico inicial de la tribu pareció dar paso a la curiosidad cuando el equipo regresó horas más tarde una segunda observación. “Parecían más inquisitivos que asustados”, contó Stuckert por teléfono a National Geographic. “Sentí que había una curiosidad mutua, por su parte y por la mía”.

 

Un indígena con elaborada pintura corporal y exhibiendo un machete corre desde las viviendas comunales. La tribu, que se conoce solamente como “los indios aislados del alto Humaitá”, ha adquirido herramientas de acero durante los últimos años mediante asaltos en aldeas tribales contactadas y de los colonos blancos de la región.

El visible bienestar de la tribu fue algo esperanzador para Meirelles. Los indígenas tenían la apariencia estar bien alimentados y sanos, según dijo. Las parcelas llenas de trigo, mandioca y bananas repartidas en torno a la agrupación de cabañas comunales (conocida como maloca) parecía ser suficiente para dar sustento a entre 80 y 100 personas. Junto con otras malocas cercanas de la misma tribu, Meirelles cree que la población sería de más de 300 personas.

Los indígenas ven pasar un helicóptero sobre sus cabezas. El grupo vive en una región protegida en las cabeceras de los ríos Humaitá y Envira.

Igualmente impresionante para Meirelles fue el aluvión de flechas que los hombres de la tribu dispararon contra el helicóptero, lo que interpretaron como un signo de resistencia sana. “Son mensajes”, declaró. “Esas flechas significan ‘dejadnos en paz, no nos molestéis’”.

A diferencia de otras regiones amazónicas de Brasil, el estado de Acre impone una estricta vigilancia sobre sus selvas y sus habitantes indígenas. Las tribus aisladas de Acre parecen estar seguras, al menos por ahora. Pero las junglas al otro lado de la frontera, en Perú, se encuentran repletas de grupos dedicados a la tala ilegal, buscadores de oro y traficantes de droga, el tipo de amenazas que ya han exterminado a tribus enteras en el pasado.

“Cuando sus territorios son invadidos por leñadores y buscadores, es el fin de los grupos aislados”, afirmó Meirelles. “Podrían desaparecer de la faz de la Tierra y ni siquiera nos daríamos cuenta”.

Aunque intentan evitar el contacto directo con los extranjeros, los indígenas de las cabeceras de las cuencas de los ríos Envira y Humaitá han utilizado durante mucho tiempo herramientas de acero. “Existen informes que se remontan a 1910 de que asaltaban asentamientos y se apropiaban de machetes y hachas”, explicó Meirelles. “Han estado utilizándolas durante mucho tiempo. Prácticamente forman parte de su cultura”. Las herramientas les han permitido crear superficies abiertas en la selva lo suficientemente anchas para expandir su producción de alimentos. Debido a que el grupo nunca ha tenido un contacto pacífico con el mundo exterior, se desconoce el nombre de la tribu. Las autoridades brasileñas simplemente se refieren a ellos como “los indios aislados del alto Humaitá”.

Stuckert, anteriormente fotógrafo en plantilla de los principales medios de comunicación brasileños, incluyendo Veja y O Globo, afirmó que sus cuatro hijos son su audiencia más importante. “Son muy curiosos, siempre haciendo preguntas”, afirmó. “Muestran un gran interés por la forma de vida de estos indígenas, estos pueblos que fueron los primeros habitantes humanos de nuestro país. Quieren conocer cada detalle”.

Stuckert espera que su próximo libro, “Índios Brasileiros”, despierte la curiosidad y la conciencia de las generaciones venideras, para que también puedan experimentar esa hormigueante sensación que él mismo tuvo mientras contemplaba el poblado desde el helicóptero.

“Fue sorprendentemente intenso y emocional”, recuerda. “La experiencia me llegó tan dentro que supone un acontecimiento único. Vivimos en una época en la que hemos llegado a la Luna. Y mientras tanto en Brasil hay personas que siguen viviendo como había vivido la humanidad durante decenas de miles de años”.

Scott Wallace, contribuidor regular de National Geographic, es el autor de “The Unconquered: In Search of the Amazon’s Last Uncontacted Tribes”

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